jueves, 29 de setiembre de 2011

Comentario Modern Family 3x03 - Phil on wire

Publicadooriginalmente el 29/09/2011 en Celesteland - Series

“Cam has gone all ‘Girl interrupted’”

El otro día comentábamos sobre el manejo de los guionistas de Modern Family de ir mas allá de la Historia A y la Historia B hacia el territorio de tres historias paralelas. Bueno, por segunda vez en tres episodios, se animaron a 4 historias, y hasta casi una quinta. Y todas funcionan. Y todas cierran en un final como los que Desperate Housewives hace 7 temporadas intenta lograr, siempre forzadamente.
El nombre del episodio viene de la historia de Phil, el único personaje que siempre roza tal vez demasiado cerca de la farsa, con sus delirantes ideas;  en este caso, caminar sobre una soga. Igual, hilarante, y descubrir cuanto de Phil hay en Luke es una mezcla de divertidísimo con espeluznante. Otra historia tiene a las Dumphy Girls (incluyendo a Claire) con una mezcla de drama escolar y supuestas buenas prácticas parentales. Luego Cam y Mitch a dieta, y finalmente Jay con Gloria y su malcriada perra. Hay una historia adicional, que incluye a Luke con golosinas de las que se quiere deshacer Mitch y que se cruza con la historia de Phil, pero que funciona sola.
Y todo esto en 21 minutos. Y dándose el lujo de introducir más personajes, como el semi recurrente del jefe de Mitchell (Justin Kirk, siempre genial en lo que haga) y una nueva enemiga para Claire en la agente de tránsito de la escuela.
El episodio además deja caer dos referencias cinematográficas brillantes, la de la cita de arriba y una de ‘Inception’, y tal vez lo único que se le podría pedir es que hubiesen incorporado un par mas al resto de las historias.
Y un detalle mas que a veces pasa desapercibido es la calidad de la producción. Muchos exteriores que son reales, sin escatimar nunca gastos (Cam y Mitch en la playa viene a la mente), y una fotografía exquisita que hace uso de todas las ventajas de la alta definición.
¿Mejor comedia? Con estos guiones, actores, nivel de producción… sin lugar a dudas.

martes, 27 de setiembre de 2011

Comentario The Big C 2x13 – Crossing the line


If Cathy can stay put with all the shit she’s ben through in her life, I can too
Golpes bajos. Una serie con la temática de The Big C puede caer en hacerlos su modus operandi, o evitarlos del todo. Hasta ahora, los venía evitando con muchísima cintura. Es más, los peores (en el sentido de “los más deprimentes”) momentos de la serie, fueron manejados de manera conmovedora, pero nunca efectistas.
Y entonces,¿por qué este episodio? La fecha de renovación de la serie para una tercera temporada nos indica que probablemente los productores tenían que terminar la temporada de manera que tuviera sentido tanto como episodio final-final o como final a continuar el año que viene, sin saber el destino que les deparaba la cadena. Las opciones eran, terminar entonces en una nota de esperanza (que de hecho, es a donde apuntaron los primeros 25 de los 30 minutos que dura el episodio), o con un golpe bajo. Sin ser reiterativo, se imaginan por cual optaron.
La historia retoma donde la dejamos la semana pasada. La muerte de Lee deja un “sonriendo a través de las lágrimas” (¿ven? Drama, sin golpe bajo), Sean está de vuelta, Paul lidiando con las consecuencias de su comportamiento infantil de la segunda mitad de la temporada, y un poco de esperanza para la vida sentimental de Adam.
Cathy, del mismo  modo impredecible que se viene comportando desde el comienzo de la serie (hay un diálogo con Paul que arroja un meta-comentario sobre esta aleatoriedad, que se aplicaría completamente al trabajo de los guionistas más que al comportamiento del personaje que ellos escriben), decide terminar el proyecto inconcluso de Lee: correr la maratón de año nuevo. Por supuesto, enferma terminal, en tratamiento experimental y sin entrenamiento. Debemos suponer que es el modo de que nos parezca “inspirador”.
Claro, como ya venimos diciendo, no importa lo negro de las resoluciones, la protagonista es lo único que mantiene la continuidad de la serie, asi que sabíamos que terminando o no su maratón, Cathy podía quedar un poco maltrecha pero no muerta. Al final de la primera temporada, la vuelta de tuerca fue la muerte de Marlene (quien reaparece en un necesario cameo para la trama), y la muerte de Lee estaba cantada desde el principio, y de hecho ocurrió una semana atrás. Y entonces tenemos un cameo de Lee. Marlene y Lee, ambos muertos, en una “visión” de Cathy. Y un tercer personaje que no vamos a spoilear innecesariamente, pero que cae en el ya mencionado golpe bajo, para más, manejado como el peor cliché al estilo Sexto Sentido.
Una lástima. Me gusta la serie,  y quisiera  que me gustara aun más, pero hay elecciones creativas muy difíciles de remontar, no importa lo bien actuadas que estén.
The Big C vuelve el año que viene, o con importantes cambios en el elenco, o con una vuelta de tuerca que le quitaría todo el peso a este final y la credibilidad a la serie. Veremos. Y comentaremos.

viernes, 23 de setiembre de 2011

Comentario Modern Family 3x02 - When good kids go bad



Cuando uno ve una buena peli, sale contento, pero rara vez sale diciendo ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo les sale tan bien?.
Ahora, cuando uno ve una serie, varios episodios consecutivos, y son todos brillantes, ahí sí, nos sale naturalmente el ¿Cómo lo hacen?.
En el comentario del episodio anterior intentaba deconstruir alguna de las cosas que hacen que Modern Family sea tan buena como es, justamente por eso. Consistencia. Un episodio flojo de la serie suele ser mejor que la mayoría de lo que está en el aire. Y el episodio 2 de la tercer temporada, que se emitió anoche (y felicitaciones a los productores y al canal por no hacer un “episodio doble” de esos que esta probadísimo que no funcionan para las sitcoms) no fue un episodio más tampoco: en una perfecta referencia al capítulo piloto, las historias nuevamente se entrecruzan los minutos finales para escuchar un anuncio de Mitchell y Cameron, trayendo cada uno su propio equipaje.
Una vieja tradición de los guiones de las series es tener un argumento A y un argumento secundario B. Modern Family tiene siempre por lo menos 3 argumentos (generalmente uno por cada unidad familiar del elenco), y anoche aun un cuarto (Cam y Mitch –y Lily -, Claire y Phil, los Dumphy juniors, y Jay, Gloria y Manny). Y ninguno es el principal y ninguno es el menor, todos son esenciales para el disfrute final.
Claro que además nada de esto funciona sin un elenco que lo soporte, y desde la comedia física de Eric Stonestreet, Julie Bowen y Ty Burrell, hasta los matices que Sofia Vergara le pone  a Gloria (no me gustaría ser Jay cuando tienen la discusión en el sillón hacia el final del episodio). Y claro, un elenco de chicos que solo es comparable a la increíble Kiernan Shipka de Mad Men. Cuando anunciaron que estaban buscando una nueva actriz para hacer de Lilly, pareció una exageración, pero no hay más que ver lo que esa jovencita de 3 años puede hacer con sus pocas líneas de diálogo para darse cuenta de lo buena idea que fue.
Así que Modern Family temporada 3 va a 2 de 2. Veamos que nos deparan las semanas que siguen.

jueves, 22 de setiembre de 2011

Comentario Modern Family 3x01 – Dude Ranch

Publicado originalmente el 22/09/2011 en Celesteland - Series


“It´s called production values”

¿Cuál es el secreto para una buena comedia? Claramente, si hubiese una formula, no tendríamos que sufrir el 90% de la programación que pasa por graciosa en la TV, pero hay algunos elementos, más allá de la “magia” que aseguran que un producto sea solido, y que pase de ser un espacio para que los avisadores muestren sus productos, a algo disfrutable e imperdible.
La sitcom tal como la conocemos, es una bestia complicada: en Argentina en general nos resulta siempre” fresca” por ser una fórmula a la que no estamos acostumbrados. Nuestro humor es de sketchs y todo lo demás son telenovelas que pasan por otros géneros. En EE.UU. es un género propio, al que ya se lo declaro muerto tantas veces como se lo ha revivido desde hace casi 60 años cuando Lucille Ball lo transformó en una forma de arte. Entonces no hay UN secreto, o UNA fórmula, pero si algunas cosas que se saben que funcionan mejor que otras: personajes claramente definidos pero no repetitivos, situaciones absurdas pero que no hagan que cuestionemos la realidad, y de ser posible, el santo grial de la sitcom: hacer que esos personajes únicos se relacionen creíblemente entre sí en el medio de las situaciones absurdas.
Toda esta introducción es para hablar de la comedia que muchos consideran la más reciente señal de renacimiento: Modern Family.
Anoche, con dos episodios nuevos, volvió al aire, fresca de arrasar en la entrega de los premios Emmy.  Y debiendo revalidar todas esas cosas buenas de las que se la pone de ejemplo. Y lo hicieron, con creces.
Como lo descubrieran los productores de Friends hace 15 años, poner a todo el elenco, no importa lo numeroso, en una situación común, es oro.  Así que  los Pritchett/Dumphy se tomaron unas vacaciones en un rancho en Wyoming que sirvieron de excusa para que los guionistas mostraran todo lo que tenían.
¿Personajes definidos? Con una palabra, el cowboy anfitrión los resumió a la perfección, para delicia te televidentes y de los propios personajes (Old timer, Cactus Flower, Hollywood, Bossy… adivinen quién es quién).  ¿Situaciones absurdas? Bueno, más de la mitad del elenco arriba de un caballo probablemente amerite ser así descripto, más otras tantas que serian demasiado largas de enumerar. ¿Relaciones entre los personajes? Esto es lo que Modern Family hace mejor que cualquier serie similar. Pelean, se burlan, cometen errores terribles, pero las relaciones son creíbles siempre. Phil adora a Claire y por eso es importante tener la aprobación de Jay. Gloria podría ser una oportunista, pero sinceramente quiere a su marido. Todos son padres humanos, y las preguntas que se hacen Cameron y Mitchell con respecto a que tan idóneos son como padres son mucho más creíbles que todas las situaciones de “gaybys” que se presentan en series mucho más “dramáticas” o “serias”.
Al mismo tiempo, el episodio, como en todo debut de temporada de una buena serie, abre historias para el resto del año (Cam y Mitch piensan en adoptar, las señoritas Dumphy son algo más que “la traga y la tonta” ) y cierran algunas (esperemos que la salida de Dylan sea temporaria, como ya pasó antes: el personaje es un contraste ideal para la relación de Claire y Phil).
Con todo, un episodio rico, que además funcionaria perfectamente como el primero para cualquiera que no haya estado siguiendo la serie (otra señal de una buena sitcom), que nos deja con ganas de más.
¿Más? Bueno, tuvimos más en la misma noche, pero eso lo dejamos para otro posteo

martes, 20 de setiembre de 2011

Comentario The Big C 2x12 - The Darkest Day


Este comentario fue publicado originalmente en Celesteland - Series el 20/9/2011
“Do not tell us how we should feel. We are dying. That’s how we feel”

Oxymoron: expresión que significa “contradicción en términos”. Por ejemplo: “Una comedia sobre el cáncer”. Ya lo mencionamos varias veces: cualesquiera que sean las fallas de The Big C, son estructurales, por haber partido de una premisa, si se quiere, difícil.
En este episodio, a pesar de que todo parecía indicar que el cliché a cubrir era el de “la familia viaja al extranjero”, el desenlace de la historia de Lee se apresuró para enfrentar a Cathy y a los televidentes con la inmensidad del drama que en realidad se esconde en la idea central de la serie. Envalentonada por el éxito del tratamiento experimental que está realizando, Cathy, o mejor dicho, los guionistas de la serie, se dieron el lujo de focalizarse toda la temporada en las historias más o menos comédicas del resto del elenco, haciendo que de ambos lados de la pantalla hubiera una amnesia temporaria. Obviamente la realidad estaba esperando para salir con toda la fuerza, y enfrentar(nos) con una salida más realista para nuestros personajes en estado terminal. No por esperable la historia es menos dramática, y Laura Linney nuevamente muestra porque es una de las mejores actrices trabajando en cualquier medio. Claro, actriz dramática, más allá de lo que los 30 minutos que duran los episodios y las nominaciones a los Emmy indiquen.
En realidad, todo el episodio resulta especialmente negro, con cierres o casi cierres dramáticos para la mayoría de las historias: Andrea y su compromiso, Adam y Poppy (otra invitada, Parker Posey), y hasta Paul con su decadencia laboral y moral. Lo único que podría considerarse un punto positivo es la reaparición de Sean, pero con el pathos del personaje, difícilmente se trate de un final feliz de todos modos. Tono siniestro al margen, el guión retoma algo que estaba olvidado, que es tener un tema central para el episodio, y en este caso son las mentiras y egoísmo, y el callejón sin salida que ambos representan.
La semana que viene cierra la temporada, con lo que los adelantos dejan ver como un “triunfo del espíritu” o algo así. Para el caso, la temporada podría haber cerrado aquí y hubiese resultado igualmente efectiva. 

martes, 13 de setiembre de 2011

Comentario The Big C 2x11 – Fight or Flight


Este comentario fue publicado originalmente en Celesteland - Series el 13/9/2011
“The internet is not for research, it’s for porn”

Generalmente en las series “normales”, entendiendo por “normal” la serie de 22 episodios, de Septiembre a Mayo, los tres últimos episodios se usan para cerrar la que sea que haya sido la trama central de la temporada, dar salida a los actores que terminan sus contratos y hacer el pie para potenciales historias la temporada que sigue.
En las series “nueva ola”, entendiendo por las mismas a las de cable que tienen temporadas de unos 13 episodios y que se dan por cable “fuera de banda”, las restricciones de tiempo hacen que generalmente estos movimientos se den en el último episodio, si se dan (generalmente se filman todo de corrido y con mucha anticipación, por lo que en la mayoría de los casos ni saben si serán renovadas).
Por eso fue raro que el episodio 11 (de 13) de la segunda temporada de The Big C tuviese ese aire de “cerrar y abrir”.  Tanto de hecho que no hubo una historia propiamente dicha o un tema que uniera los distintos hilos argumentales. Por el lado de los cierres, probablemente vimos lo último (o casi) de la historia de Lee y ya queda armada la potencial salida de Andrea de la trama (un problema frecuente cuando los personajes son actores invitados con un “Academy award nominee” antes de su nombre). Al mismo tiempo, se abren nuevas historias con Paul (solo tangencialmente relacionadas con su historia de “volver a la adolescencia” general que viene demostrando) y una relación de los Jamison con el oncólogo de Cathy (otro Academy award nominee, en esta caso, Alan Alda) y su joven esposa. Y la promesa de que,  en una vieja tradición de la ficción episódica, los personajes se van a trasladar a un escenario exótico, en  este caso, parece que Italia.
¿Y Cathy? Buena pregunta. La protagonista de la serie termina siendo poco más que una actriz de soporte para el resto del elenco y los invitados, una falla no tanto argumental del episodio, sino estructural a la serie, como ya lo habíamos comentado. Laura Linney sigue siendo brillante, de todas maneras, haciendo mucho con lo poco que le dan, y en este episodio en un duelo actoral con Hugh Dancy (Lee) que es el material del que se arman las nominaciones a los premios Emmy.
Difícil decir entonces si se trató de un episodio bueno o malo, lo seguro es que solamente funciona en el contexto de la serie (olvídense de verlo suelto y entender algo), rescatándose aparte de las actuaciones ya mencionadas algunos diálogos con chispa, que dan cuenta del giro más abiertamente hacia la comedia de la S02. 

viernes, 2 de setiembre de 2011

Comentario: The Big C temporadas 1 y 2

Este comentario fue publicado originalmente en Celesteland - Series el 02/09/2011




El año pasado la cadena Showtime en una astuta estrategia de programación puso como pilares de sus lunes cuatro series, emitidas de a pares, con fuertes protagónicos de prestigiosas actrices: la precursora Weeds, Nurse Jackie, The United States of Tara y completó con The Big C , una comedia dramática encabezada por Laura Linney.
Linney es una de esas actrices que nunca fue una estrella pero siempre resulta consistentemente solida, y con sus credenciales sobre el escenario, películas y ocasional TV suele atraer a talento de primer nivel a su trabajo.
Apoyada por un excelente elenco, se estreno entonces la serie que intentaba encontrar el humor en un tema que tiene poco de humorístico: el cáncer. El personaje de Linney, Cathy tiene un diagnostico de melanoma de tipo 4, lo que le da muy pocas posibilidades de supervivencia.
Planteado esto, y nunca cayendo en el golpe bajo, la solución mágica o el extremo optimismo, la serie mostró durante toda su primer temporada a Cathy intentando navegar su nueva situación al tiempo que se la ocultaba a los que la rodeaban, salvo a su malhumorada vecina Marlene (Phyllis Sommerville).
Pero en este conflicto estaba también la trampa: si la serie había de continuar, no se podía matar o dañar demasiado a su protagonista, por lo que los conflictos pasaban mas por el elenco secundario: su neurótico marido, su hijo adolescente, una alumna de secundario de Cathy (la nominada al Oscar Gabourey Sidibe), su hermano clínicamente bipolar, y así. El resultado era agradable y con mucho potencial, pero había baches argumentales que resultaban difíciles de obviar. Para los dos últimos episodios, sin embargo, algo había hecho un clic diferente: el secreto de Cathy se caía, su relación con Andrea su alumna presentaba un conflicto interesante (con el triangulo creado con otro invitado, Idris Elba), su hermano empezó una complicada relación con una vieja amiga de Cathy ( Cynthia Nixon, de Sex and the City) y en una vuelta de tuerca con Marlene que imponía una reflexión.
Ahí es donde retoma la segunda temporada, definitivamente orientada a la comedia, y con una dirección más ajustada, moviendo al elenco secundario más cerca (el hermano homeless ahora vive enfrente, Cathy y su marido casi “adoptan” a Andrea ) lo que hace que las situaciones sean menos forzadas.
Aparece también un nuevo personaje, Lee (Hugh Dancy), un “cáncer buddy” para Cathy que siempre está en el borde entre una postura zen y el cinismo que era propio de Marlene, que permite a Cathy explorar aspectos que no puede con su familia. Lee, abiertamente gay y con una activa vida sexual, es también el catalizador para uno de los temas centrales de la temporada, que es el sexo: Cathy y su marido, su hijo debutando, su hermano Sean y Rebecca (Nixon), Andrea y su nuevo novio…
Sí es claro que la falla estructural de la serie (“Cathy tiene que sobrevivir”) sigue presente, por lo que hay drama no relacionado con el cáncer por el lado de Sean y Rebecca y ya se puede anticipar que Lee va ser la víctima que va a hacer reflexionar a Cathy sobre su propia mortalidad.
Aun así, muy recomendable, y generando expectativas para la temporada 3, quedan 3 episodios para resolver esta temporada.

The Big C se emite por la cadena Showtime los lunes por la noche en los Estados Unidos.