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lunes, 12 de enero de 2015

Parks & Recreation: Hay vida más allá del cinismo


Hace unos años cometí un error grave al intentar reseñar, semana a semana, la tercera temporada de Modern Family. Venia súper embalado con las dos primeras, y me pareció un experimento interesante.
Falló por completo por dos motivos, uno externo y uno interno a la serie: el motivo externo es que prácticamente ninguna sitcom sostiene el tipo de escrutinio semana a semana que un drama de múltiples capas como Mad Men o Breaking Bad puede reproducir hasta el infinito, por cuestiones argumentales, de construcción de personajes, avance de las tramas, etc. El segundo motivo fue que esa es la temporada donde Modern Family dejó su tono socarrón y un tanto cínico de sus primeras temporadas para focalizarse en el “corazón”, ese temido destructor de comedias. Es bien sabido que uno de los motivos que hicieron grande a Seinfeld en su momento fue su premisa de “nadie se abraza, nadie aprende nada”, y un poco todas las comedias de relevancia de ahí en adelante siguieron más o menos este principio (la única excepción exitosa es Friends, que justamente era un Seinfeld con abrazos y aprendizaje, y algunas de sus seguidoras/imitadoras como How I met your mother). La proliferación posterior de comedias de una sola cámara y foco en los ambientes de trabajo (The Office, 30 Rock) o de familias extremadamente disfuncionales (Arrested Development) no hicieron más que acentuar la tendencia. (Vale notar que todas estas además usan y/o abusan del recurso del “mockumentary” como modo de quebrar la cuarta pared, algo que también se ve en Modern Family).
Toda esta larga introducción es para presentar a la comedia, que casi sin que se registrara de este modo abiertamente, devolvió el corazón a la sitcom, sin sacrificar la ironía, el sarcasmo, el comentario incisivo ni los personajes misantrópicos: Parks & Recreation.
Parks empezó mal por una serie de motivos, al igual que mis comentarios de MF, no solamente intrínsecos a la serie: la expectativa de que fuera “la nueva 30 Rock”, por la relación de Amy Poehler con SNL y Tina Fey en particular, el pésimo momento que estaba pasando la NBC al momento de su lanzamiento, y si, una premisa y guiones de la temporada 1 que si bien tenían buenas intenciones, fallaban más de lo que acertaban. Fue por estos motivos que también se le garantizó una segunda temporada, aun cuando lejos estaba de ser un éxito. Y algo pasó en esa segunda temporada: repentinamente, la serie encontró su “voz’, y no fue por casualidad o cambio de equipo creativo, sino justamente, por darse cuenta de lo que la hace única y poner en eso el acento: claro que P&R es una comedia de “lugar de trabajo” protagonizada por una neurótica con pedigree de SNL, todo igual que 30 Rock, pero la diferencia esencial es que por todo lo urbanos que son Liz Lemon y su equipo, Leslie Knope y los suyos son inherentemente rurales. Pawnee, Indiana, y sus habitantes, son otra clase de gente, con otros tiempos, otras prioridades, otros intereses. Este contraste además quedó evidenciado con la presentación de dos personajes adicionales, Ben y Chris, que justamente vinieron a mostrar por contraste de que se trataban los otros personajes.
A partir de ese momento, todo fue un crescendo, donde lo que podría haber sido una galería de personajes desagradables (todos menos Leslie y Ann) se fueron transformando en personajes con fallas humanas pero redimibles: Andy es una bestia pero la persona más buena del universo, Tom un fenicio pero invariablemente fiel a sus amigos (si, aun a Jean Ralphio), Donna y Jerry son pésimos empleados pero grandes personas. Y lo que podrían haber sido las dos grandes caricaturas de trazo grueso, mostraron tener mucho más que mostrar que lo superficial: Ron y April. Ron, visto prima facie, y guiándose nada más por los memes que lo popularizaron por fuera del programa, no es más que un libertario fanático, misantrópico y reaccionario. Sin embargo, detrás de esa fachada, Ron tiene la debilidad de sus dos ex mujeres, es un jefe justo, tiene una preferencia por Leslie y Andy que es casi paternal… es un rudo, pero no por eso menos humano. Y April, tal vez el personaje que más costó que encontrara su punto más allá del chiste de una sola nota de su odio a la humanidad y su relación con Andy. Justamente en April es donde se pone en evidencia que el “nadie aprende” tiene un límite: April no empezó a sonreír o llevarse bien con la gente, pero si a ser increíblemente eficiente en su trabajo, al punto de ganarse el respeto real de Ron y Ben, y ser una reemplazante creíble de Leslie. Y si ven los primeros episodios, tanto Ron como Leslie siempre creyeron en ese potencial, no es algo que se le agregó al personaje a último minuto, estaba inscripto en la biblia de la serie desde el principio, solo que tomó más tiempo que se hiciera evidente.

Para la temporada 5, los creadores claramente creían que no volvían para una sexta, y se empezaron a dar casi-cierres a todas las historias: Leslie y Ben llevan al fin lógico a su relación, el parque del “sector 48” finalmente es una realidad (no nos olvidemos que este era el McGuffin original de la serie), Ron finalmente conoce a una mujer como corresponde, Tom logra iniciar un negocio, Andy encausar su vocación, April se transforma en la nueva Leslie…Es en esta temporada donde lo que podría ser una catarata de finales felices sin valor de comedia se hace evidente que un programa puede seguir siendo gracioso “ja ja” y a la vez ser humano, tierno, apelar a la emoción, tener “corazón” sin caer en el cliché. Todo lo que Modern Family no hizo o hizo mal. Y, casi milagrosamente, el público acompañó a la serie, garantizando una sexta temporada y una séptima que comienza el próximo martes 13 de enero y que va a dar, ahora sí, fin a la serie, donde ya varios de sus protagonistas son demasiado famosos para una sitcom que se sigue percibiendo como de segunda categoría. Nada más lejos de la verdad. 

lunes, 7 de julio de 2014

Mom - Una apreciación


Entre los fans “serios” de las series, el nombre Chuck Lorre es algo así como el anatema. Si bien muchos bancan a diversos niveles a The Big Bang Theory, lo cierto es que su monolítico imperio de comedias en la CBS está bastante lejos de ser considerado “televisión de calidad”: TBBT, Mike & Molly y muy especialmente Two and a half men son programas que atrasan conceptualmente no menos de 15 años, y aún así, son de los de más audiencia en USA desde hace años (T&HM ya superó la década, TTBT ya fue renovada para alcanzarla).
Por eso, cuando al comienzo de la temporada 2013/2014 se anunció que se sumaba una cuarta serie al bloque, Mom, nadie tuvo demasiadas expectativas.
Con lo que Mom contaba que no tenían las otras series, es con dos armas secretas con nombre y apellido: Anna Faris y Allison Janney. Faris se hizo famosa por la saga Scary Movie en el cine, donde tuvo una carrera saludable, alternando proyectos de diversa calidad y popularidad. Tuvo también un papel clave en la temporada final de Friends, al que volveremos un poco más abajo por los paralelismos con Mom.
Janney, es, por supuesto, una de las actrices más respetadas y premiadas de la televisión norteamericana, principalmente conocida por su papel de CJ Cregg en todas las temporadas de The West Wing, a quien no se la conoce especialmente por hacer comedia, pero que ha demostrado una versatilidad asombrosa (sin ir más lejos, el 2013 la encontró haciendo de papeles radicalmente diferentes es Mom y Masters of Sex, transformándola en la Most Valuable Player de la TV. No se sorprendan si este año cuenta con nominaciones en rubro comedia y drama para los Emmys).
Faris y Janney hacen de  Christy y Bonnie, madre e hija en una cadena de embarazos adolescentes no deseados y alcoholismo, y ahora la hija mayor de del personaje de Faris, Violet, está embarazada también.
Ya de por sí la premisa, si bien se presta al chiste forzado con el pasado alcohólico de ambas y su promiscuidad sexual, no es graciosa “ja ja”, y para intentar equilibrar esto, inicialmente la serie dedicaba igual cantidad de tiempo a las complicaciones de  Christy en el restorán donde trabaja, y Bonnie era un personaje bastante secundario. No habían pasado los primeros 9 episodios reglamentarios que se ordenan de una serie, que ya se habían dado cuenta que lo central de la serie era la relación madre e hija entre Faris y Janney y que la historia del nuevo embarazo servía para poner en relieve todo lo que había sucedido mal antes.
Claro que lo que se hizo evidente también es que si bien ambas protagonistas tienen un timing de comedia casi perfecto y un don para la comedia física envidiable, la historia de por sí requería un tratamiento un poco más serio y encontrar el famoso “corazón” que es tan crítico equilibrar en una sitcom (vean si no como la tercera temporada de Modern Family se dejó llevar por el entusiasmo del “corazón” y arruinaron lo que era una de las mejores comedias en la TV). También tenían que lidiar con el otro elefante en el living de la sitcom: imposible mencionar la palabra “aborto”, que hubiese solucionado tantos problemas para estas tres generaciones de mujeres. En su lugar, en el trecho final de episodios, decidieron que Violet (una cada vez más asertiva Sadie Calvano) no quiere quedarse con su hijo y lo va a dar en adopción. Aquí no estamos acostumbrados a como los norteamericanos toman el tema adoptar/dar en adopción casi como un trámite, pero es un argumento completamente realista, y con un guiño a Friends: en la última temporada de la serie, imposibilitados de concebir, Monica y Chandler deciden adoptar y la madre del bebé en adopción era... Anna Faris. Extendiendo un poco los plazos temporales, hasta podría ser una secuela.
Sumado a esto, en esta serie de episodios aparece un nuevo personaje, Alvin, el padre biológico de Christy, que Bonnie había ocultado todos estos años. Protagonizado por Kevin Pollack, y jugando a la química con Janney (que le lleva una cabeza y media de altura), Alvin funciona mejor que cualquiera de los otros personajes secundarios.
El episodio final cuenta con un parto, un arrepentimiento, padres adoptivos, padres largamente ausentes, un infarto... claramente nos fuimos del universo de “Charly Sheen/Chicas en bikini/ Chistes sobre gordos y nerds”, y funciona, y funciona muy bien.
Claro que esto también significa números de audiencia un poco más pobres, y la renovación para una segunda temporada no llegó hasta el último minuto. Es de esperar que el segundo año traiga ya de entrada incorporados estos cambios (menos foco en el restorán y sus personajes, incorporación de Alvin y algunas de las compañeras de AA de Bonnie y Christy al elenco regular), y estamos ante una serie que potencialmente podría destacarse en el pobre horizonte de las comedias de tres cámaras en la TV de aire.
Para dejar de lado el prejuicio y darle una oportunidad.
Mom se emite para latinoamérica por el Warner Channel.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Cómo ser gay: sobre David Halperin, la Mujer Maravilla y este mismo blog



Estuve leyendo un nuevo libro del norteamericano David Halperin llamado “How to be gay”. Y si lo están pensando, no, no es el manual de instrucciones, algo que mucha gente de hecho pensó cuando Halperin hace unos diez años dictó por primera vez la clase del mismo nombre en la universidad de Michigan, creando mucho ruido y controversia.
Antes que nada, vale la pena mencionar que el autor no es un novato o arribista, que intenta publicar algo con el profundo contenido de un cuestionario de la Cosmo (insertar chiste muy privado sobre “qué buena esa revista”), si no un respetado académico, alguien que se tutea e intercambia citas cruzadas con gente como Didier Eribon (el biógrafo de Foucault) o Michael Warner (el de Fear of a Queer Planet). De este libro, del que no voy a intentar resumir sus 500 páginas en 1000 palabras, rescato dos conceptos que me parecieron interesantes, uno por ser una de las cosas que me causan más incomodidad últimamente, y otro más relacionado con los temas habituales de cultura popular de este blog.
Sobre el primero, no me voy a explayar demasiado (estoy pensando de hecho en la alternativa de cambiar la dirección editorial que vengo desarrollando el último año, o abrir otro blog para hablar de esos temas. Su opinión al respecto es apreciada). Empiezo con una cita a Halperin: “Por lo tanto, no vemos ningún parecido entre nosotros y aquellas generaciones más tempranas de reinas de los musicales, de la opera o las películas viejas. Definimos nuestra diferencia generacional mediante un rechazo de la cultura gay de las generaciones anteriores –a la vez rechazando la cultura gay en sí- como desesperanzadamente anacrónica y fuera de onda, como un sustituto de la ‘cosa verdadera’. Y cada generación gay o media generación, desde la nuestra (Halperin se refiere a la primera generación post-Stonewall) ha hecho exactamente lo mismo, siempre pensando que son la primera generación gay en la historia que no ve nada interesante o de valor en la cultura gay tradicional y heredada”.
El autor, cuyo libro parte de suponer y probar la existencia de algo que efectivamente es la “cultura gay” (más sobre esto más abajo) esta describiendo a lo que yo suelo referir como el Puto Homofóbico o todas esas loquitas que bien conocemos que dicen cosas tales como “la marcha del orgullo no me representa”, ingenuamente creyendo que están completamente integrados y que son “igual que cualquier otro” salvo por con quien tienen sexo.
¿Y cuál sería la diferencia, cultural, vale aclarar, con “cualquier otro”? Bueno, la hipótesis de Halperin, fuertemente apoyada en el concepto de género como construcción social, es que el niño gay, aun el niño gay pre sexuado en el sentido  de elección de objeto y acción en consecuencia, tiene atracción hacia artefactos culturales que no son los que normalmente se asocian con el género “masculino” y que binarios como somos, entonces por defecto asociamos como “femeninos” (para salir de este binarismo es necesario pensar menos de manera categorial y más en forma dimensional o de espectro, algo cada vez más difícil, especialmente en nuestro país de antinomias constantes). Más sencillamente puesto: creemos que los deportes son ‘masculinos’ y cantar y bailar ‘femeninos’, por lo que inmediatamente estigmatizamos a aquellos que no conformen con estas ‘reglas’, y que nos salven de que no seamos considerados lo suficientemente ‘masculinos’, ese bien supremo!

¿Cómo relacionamos esto con este sencillo blog sobre cultura popular? Bueno, esto tiene TODO que ver con este blog, porque sin lugar a dudas MIS sensibilidades están teñidas de este modo y al tiempo que tengo una categoría de tagueo que se llama “Kylie”, difícilmente se encuentren con mis comentarios sobre el torneo apertura (Vamos Lanús!) o la última película de artes marciales. Y también, con ciertas cosas a las cuales si además les agregamos un tema generacional, se transforman en auto evidentes.
Es fácil: si son o conocen a un caballero gay que haya estado viendo televisión en su infancia de manera más o menos intensiva entre los años 76 y 86, lo más probable es que le declaren (le declaremos) amor incondicional a la Mujer Maravilla, más concretamente a la encarnación de la misma de Lynda Carter.
Hay tantas teorías como teóricos sobre cuál es el atractivo del personaje para el público gay. Algunas de ellas: identificación (descartada magistralmente por Halperin y otros autores); apreciación de la situación de la persona en posición subordinada (la mujer) que logra trascenderla (la superheroina); tener una personalidad secreta y la posibilidad de expresarla libremente (atractivo de los super héroes en general, pero aun mas de las superheroinas. Ver también: Batichica); apreciación camp de artefactos culturales ostensiblemente creados para la cultura “hetero” (esto ocupa medio libro de Halperin, y requiere leer mucho Susan Sontag y algo de Umberto Eco para diferenciar camp de kistch. Si están interesados en el tema, tómenlo como guía de lectura); el brisho y el glamour (en sí, algo que tiende a probar la teoría de Halperin sobre la apreciación de ítems que no necesariamente se asocian al concepto de lo ‘masculino’)… y la lista sigue.
Lo cierto es que del mismo modo que tener muchos discos de cantantes femeninas, mirar Project Runway o haber asistido al concierto de Lady Gaga en River, ese interés por la serie de la Mujer Maravilla es un predictor casi infalible de gaytudez (y no de homosexualidad: se puede adherir a la cultura gay siendo un varón hetero o mujer, estamos hablando de Cultura Gay como un modo de apreciación, no como un producto de y para las personas gay de por sí). Hay un modo de apreciación gay, hay una cultura gay, que es una mezcla en partes iguales de este rescate temprano que se menciona arriba y una tradición que se transmite entre pares, especialmente a partir de cierta edad (y por eso muchas de esas “nuevas generaciones” terminan desdiciéndose cuando pasados los 30 se encuentran escuchando a Cher, viendo All about Eve y conociendo de memoria el catalogo de Cole Porter).
Este blog cumple un año, y además del interés que me generó el libro de Halperin, todo este palabrerío es para tratar de entender y explicar que une a los diversos contenidos sobre los que estuve escribiendo en estos 12 meses, que une a este recorte de cultura popular sobre el que decido comentar, y se trata sin lugar a dudas de una mirada desde la cultura gay a estas producciones, ya sean obvias como Kylie, Madonna, cierta cultura de los 80, Modern Family o Ab Fab, o menos, pero que la permiten, como Mad Men, las películas de super héroes o la música que suena en la radio.
Gracias por leer, escucho comentarios.


jueves, 24 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x24 - Baby on Board


"Dylan, please shut the door." 

Ok, ¿por donde empezar, entonces? o mejor dicho, por donde empezar a terminar.
Si, el episodio fue mejor que los diez últimos. Pero ni se acerca a nada de las primeras dos temporadas, ni siquiera a los magníficos primeros tres de esta misma temporada. 
Hubo risas, de verdad. Y hubo lágrimas, innecesarias lágrimas. Y estuvo la musiquita de guitarra con la voz en off que me hace querer salir a cometer asesinatos por la calle.
Las risas vinieron de algunas de las cosas en las que hemos podido confiar siempre: la comedia física (en serio, Cam como la Mujer Maravilla, Phil bailando... clásicos), la interacción de los Dumphy como padres, que mostraron algo de la mejor comedia a la que Steve Levitan (creador de MF, que escribió y dirigió este episodio) nos tenía acostumbrados, en todo, desde los halagos fuera de lugar a Alex a los argumentos para convencer a Hayley. El personaje de Dylan, que con su idiotez no puede menos que hacernos reír, pero que como la idiotez de Phil o la de Luke, solo funciona si está escrita con inocencia y non-sequitours y no con la sutileza de una comedia de Chuck Lorre, como pasa a veces. 
Pero también está todo el resto. Jay, Manny y Gloria ya cansan, y la “vuelta de tuerca” con respecto a ese grupo familiar la puedo prever como insostenible (sólo el nuevo toque de “familia moderna” que le va a traer al programa me da alguna esperanza), y la salida por el drama de la historia de Cam y Mitch fue el “WTF” más grande del que tenga memoria.

Es cierto, en algún momento me desilusioné con la serie, y de ahí en más me fue imposible seguir viéndola con los mismos ojos. Hubo cambios, como remover los elementos de comedia más absurdos y agregar el tan mentado “corazón”, pero también, viendo este episodio, armé otras dos cosas que me estuvieron molestando, y que básicamente, son las que hacen que este sea mi último comentario sobre la serie.
Cuando Modern Family salió por primera vez al aire, se destacó por tres cosas: por mostrar una realidad de familias ampliadas que se ven por todos lados, MENOS en la televisión, por incluir a una pareja gay en el centro de la historia, integrada a su familia y con dinámica propia, y finalmente, por incluir una mujer latina en un papel no lateral ni de servicio doméstico.
¿Y que pasó con esto? Bueno, tenemos a la pareja gay más asexuada de la historia. Ojo, entiendo que esto es la ABC en prime time, no voy a esperar escenas de Queer as Folk, pero pasado el (hilarante) episodio de la falta de contacto sexual entre Cam y Mitch, no hay una sola muestra de afecto entre estos dos personajes que los posicionen como compañeros. Si como padres, hermanos, hijos... pero con esto resignando cualquier otra identidad que no sea completamente heteronormativa. Matrimonio, hijos, un compañero que trabaja y el otro es de facto ama de casa... podría ser una sitcom de los 50. Y cuando nos recuerdan que son gay, es porque están haciendo una mariconada. Y antes que me digan que estoy exagerando, díganme que la caricatura de la cita de Alex para el baile, pasada la risa inicial cuando lo identificamos como gay no pasa al patetismo.  
Y si los estereotipos gay son malos... no me hagan empezar con los latinos. La idiosincracia de Gloria pasó de ser encantadora a ser la mas burda caricatura. Por un lado , escuchen el acento de Sofia Vergara en uno de los primeros episodios, y escúchenlo ahora: ¿Notan el cambio? Pasó de ser una persona perfectamente bilingüe con un acento cargado a una colección de clichés sobre como los americanos escuchan a un latino “intentando” hablar en inglés. Y los toques que eran interesantes, como comprender el gusto por el fútbol o las telenovelas, pasaron a la situación de telenovela en el hospital, que de nuevo, pasa de comedia a xenofobia en segundos. Como televidentes de culebrones, claro que identificamos lo que nos hace reír. Pero imagínense televidentes norteamericanos, simplemente reforzando estereotipos. Si hubieran hecho un argumento así con la comunidad afroamericana, todavía tendrían que estar pidiendo disculpas.
Estos dos puntos, que me irritan, son en realidad señales. Señales de la pérdida de sutileza, de dejarse estar en el éxito y solo preocuparse por continuarlo.
Hay una máxima de las sitcoms que dicen que una serie “jumped the shark”, como código por “se arruinó para siempre” cuando tienen que agregar a un bebé a la trama. Los dejo que saquen sus propias conclusiones cuando terminen de ver el episodio.
Gracias por leer, y buenas noches. 

jueves, 17 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x23 - Tableau Vivant


“Alice? Really?”

Esta semana fueron las “upfronts”, en las cuales las cadenas de TV de EE.UU presentan a los anunciantes los programas de la próxima temporada. Es un evento importante, donde se define el futuro de algunas series, cuáles son los pilotos elegidos como nuevas apuestas para la temporada, y donde las cadenas hacen un balance del año que pasó y presentan la estrategia para el que viene.
Cuando tomó el podio el presidente de la ABC, tiró el nuevo slogan de la cadena, que es algo así como “televisión que se siente”. Digamos que la apuesta para el canal de la Disney es apelar a “los sentimientos”.
Cuando leí esto, me recorrió un frío por la espalda. Hay un programa de la ABC que estuvo toda la temporada “apelando a los sentimientos” y en el proceso arruinando todo lo que lo hizo bueno en sus dos primeras temporadas: Modern Family.
Si son televidentes, conocen el sentimiento, es esa nausea que nos viene al minuto 19 cuando de repente empieza la musiquita, y una voz en off nos dice la moraleja de la semana. Ojo, no es que considere que todas las comedias tienen que ser cínicas, Seinfeld en potencia, simplemente que esta serie era diferente, uno encontraba otras cosas, que ya no están.
Y no es porque el elenco haya cambiado, o los guionistas: no hay más que ver las situaciones realmente graciosas, como el encuentro de Phil y Hailey antes de los títulos, la secuencia de Mitchel en el ascensor, o el chiste recurrente de que Phil se casó con Claire por no poder cortar con ella abiertamente en el momento oportuno. De todas maneras, también estas situaciones, más o menos graciosas, parecen cosas aisladas, no parte de una historia más grande. De hecho, a 10 minutos de haber terminado de ver el episodio, ya me olvidé de cual era el conflicto entre Jay y Gloria. Y hasta algo del timing que solía ser tan preciso se perdió: díganme que no soy el único al que la escena del Tableau Vivant que le dio el nombre al episodio en un momento se puso incómodamente larga. “Vergüenza ajena” de larga. 
Por si me cabía alguna duda de que estoy dejando otra serie más (y ya son varias en el año... como estoy!), las declaraciones de este tipo que les mencionaba más arriba, terminaron de convencerme. Un episodio más, el final de temporada, y buenas noches. 

viernes, 11 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x22 - Disneyland

"Do I look like I'm joking?"


La familia completa va a Disneyland(1). Hay complicaciones.
WORST.EPISODE.EVER.


(1) Disneyland, al igual que la cadena ABC que emite el programa, son propiedad de Disney, inc. 

jueves, 3 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x21 - Train, planes and car


“Like Sigourney Weaver in Gorilla’s in the Mist”

A veces, menos es más. En el caso de Modern Family, lo que está matando la serie (entre otras cosas) es ser demasiado ambiciosa en cuanto a “cobertura” de las historias (demasiados personajes, demasiados entrecruzamientos, demasiadas historias por episodio). Este pequeño episodio, que en otra serie sería uno más, en este caso nos muestra que la materia prima que hizo de MF el éxito que es todavía está presente.
Tres historias, una por grupo familiar. Adicionalmente, con los personajes principales de cada grupo familiar. Phil se compra un convertible, y Claire no hace un escándalo de esposa de sitcom si no que se va a la playa. Cam y Mitchell pierden un juguete de Lilly. Jay quiere ir a una reunión de ex compañeros de secundaria con su familia y se le presentan inconvenientes. Listo, todo lo que hace falta. Encima algunos one-liners desopilantes (el de Phil sobre Gorilas en la Niebla, el de Gloria sobre “Rock’n’roll heaven”) y los 20 minutos se pasan como si nada y con una sonrisa. De hecho, cuando la grandiosidad sin sentido muestra la cara (un helicoptero, en serio?), ahí es donde la cosa decae.
Hay además un cambio en el tema de darle “corazón” a la serie: en lugar de sentimentalismo forzado, salen a la luz un par de verdades que iluminan a los personajes, sus relaciones y que nos hacen quererlos sin golpes bajos o manipulación: Gloria una vez que entiende que Jay la quiere usar de esposa trofeo, está dispuesta a jugar. Phil entiende por un momento que llevar y traer a sus hijos lo acerca de un modo que es imposible de reproducir. Efectivo, realista y por una vez, para nada forzado. 
Quiero más de estos episodios, y tal vez le damos una oportunidad a la temporada 4. 

jueves, 19 de abril de 2012

Comentario: Modern Family 3x20 - The Last Walt


“You were laughing like the Joker”

No es secreto que me estoy despidiendo de Modern Family, por lo menos en lo que hace a los comentarios. No estoy disfrutando para nada la serie, y me debía hacer la prueba de ver si era por el esfuerzo adicional que requiere enchufarse como comentarista, o si la serie efectivamente estaba pasando por un mal momento.
Así que me senté a ver MF sin papel y lápiz adelante, como televidente viendo una comedia al pasar, a ver que pasaba.
Bueno, un poco más la disfruté, entre otras cosas porque hubo un par de momentos buenos, especialmente en las escenas de Phil y Claire al comienzo, y algunas de las salidas de Manny como “adulto responsable”. Igual, nada que parezca indicar que esta es la serie de comedia que el público y la crítica consideran de lo mejor que hay en el aire, por lo menos en la TV abierta norteamericana. 
La impresión que me quedó es la de tirar demasiadas cosas para ver que prende, y algunas claro que prenden, pero mucho, mucho, no va a ningún lado. Funcionan Phil y Claire (pero no las historias de Phil y Claire con sus hijos), funciona la cena de Cam y Mitch con sus padres, funciona Manny. No funciona la Hayley, ni los intentos de golpe bajo, ni el chiste de la sonrisa de Claire cuando se repite por quinta vez.
De todas maneras, algo en el episodio me hizo prestar atención y tal vez irme de tema, tan como suelo hacer. Hubo algo en la dinámica de los padres de Mitchell y Cameron que me resonó en varios niveles.
En algo tomado sin lugar a dudas de la experiencia personal de alguien involucrado con la serie, los padres de estos dos hombres gay tienen una rivalidad sobre quien de sus hijos es “la esposa” de la relación. Podemos pelear todo lo que queramos con el tema, intentar educar, pero cuando se trata de los padres...  no es la razón la que opera. 
Siglos de patriarcado y heteronormatividad sólo nos permiten pensar cosas dentro de categorías discretas, y una de ellas es que en un “matrimonio” hay ciertos roles. Lo vemos no como una sociedad entre dos individuos, si no como un marido y una esposa que cada uno cubre ciertos papeles. Los personajes (las personas) pueden intentar racionalizar sus motivaciones, como el padre de Cameron pensando en voz alta que le gustaría que su hijo tuviese algo como lo que él tuvo (tiene?) con su esposa, esa es la herramienta que le permite entender lo que le está pasando. Jay, de manera muy realista, simplemente admite que no sabe que hacer con “cada día es algo nuevo”.
Y antes que digamos “ah, eso es otra generación”, la contrapartida de los hijos también peleando por quién de sus padres es “más macho” también tiene algo edípico primal que resulta un lindo toque.
Digamos que algo funcionó y muy bien en el episodio, pero estuvo bastante lejos si no de la comedia, que se supone que en algún nivel nos tiene que hacer reflexionar, pero si de la inmediatez de la sitcom. 

viernes, 13 de abril de 2012

Comentario: Modern Family 3x19 - Election Day


“We’re here, we’re Claire, get used to it!”

Después de lo que parece una eternidad, volvió Modern Family. Tenía la esperanza que la distancia hiciera que mis quejas de los episodios anteriores fueran una exageración, relajarme y disfrutar.
Bueno, casi lo logramos.
El episodio en sí hizo un par de cosas buenas, tales como retomar ideas argumentales que parecían olvidadas, principalmente la candidatura de Claire (aunque con su contrincante sospechosamente fuera de cámara) y una reaparición de el vecino Walt.
Y además, inyectando un poco de realismo que no vino nada mal: no es un spoiler que Claire no gana la elección, y es completamente coherente que Hailey tenga problemas para entrar a la universidad, siendo que está totalmente establecido que es un desastre académico. Igual, no se si notan  que están faltando en este escenario. Asé es: risas.
Los momentos de sonrisas, no risas ja-ja, vinieron por un lado de la mano de Cam, Mitchel y una propalaradora que trajo varios problemas, tanto cuando se pusieron en “justicieros verbales” como cuando no apagarla hizo pública una jugosa sesión de chismes. Por el otro, una viñeta casi secundaria con Jay y una novia intermedia entre su ex esposa y Gloria que trajo algunos diálogos graciosos. Toda la historia de Phil y Walt es forzada y olvidable. 
Parece raro que un episodio con tanto para contar, termine de todas maneras con algunas  cosas descolgadas. Por cada chascarrillo como el de “los mejor de los Dumphy” (un gag visual muy divertido), hay algo como lo de los dientes de Claire, que especialmente en la escena de la radio, es reiterativo y no especialmente gracioso.
Bueno, quedan unos tres episodios y el final. Esperemos que las vacaciones sirvan para revitalizar un poco el programa (que está en complicadas negociaciones salariales, y que en vista de lo floja de la temporada, yo no lo renovaría. Supongo que los millones de personas que lo miran cada semana no estarán de acuerdo...)

domingo, 18 de marzo de 2012

Comentario: Modern Family 3x18 - Send out the clowns.


"That's the reason why there are so many single clowns"

Blah blah blah, la temporada 3 es floja, blah blah blah, no me rio, blah blah blah.
Ese podría ser todo mi comentario, pero vamos a ponerle un poco de pilas. 
Dos cosas me predispusieron mal desde el vamos: historia de payasos y chistes sobre Facebook. Viejo y cansado. Por otro lado Steve Levitan, el creador de la serie era uno de los guionistas, y en general suele sacar buenos resultados. Lamentablemente, mi primer instinto estaba en lo cierto.
La influencia de Levitan se nota, porque sus episodios suelen ser de mucho avance argumental, historias más o menos sólidas, independientemente de los chistes. Y lamentablemente, los chistes faltaron. Las historias de la semana incluyeron a Cameron reencontrándose con su antiguo compañero de actos de payaso, Lewis, Manny con un nuevo amigo que tal vez no tenga como intención principal la amistad, y Phil a punto de conseguir una casa importante para su negocio inmobiliario. Esto da la oportunidad de presentar a un nuevo personaje, Mitzy, encarnada por la siempre genial Ellen Barkin. Pero, ni Ellen puede salvar un guión mediocre y previsible. En algún lugar de mi cabeza espero un regreso de Mitzy, pero ya me veo que va a pasar lo mismo que con el personaje de David Cross (y de hecho, ¿Dónde esta la carrera en la oficina pública de Claire? Malos guiones, malos!).
Por lo demás, será que no me caen bien los payasos, pero la historia de Cam hace agua por los cuatro costados, y la de Manny tuvo un par de situaciones medianamente graciosas, pero completamente de relleno. Lo menos que digamos sobre Claire, sus hijas y Facebook, mejor. 
Es raro que ABC haya pasado este episodio en marzo: las estrellas invitadas (Barkin y Bobby Cannavale como Lewis) gritan “sweeps” (el período donde se miden los ratings para fijar la tarifa a los anunciantes, febrero, junto con mayo y noviembre es cuando generalmente sucede), tal vez se están empezando a dar cuenta que esto está empezando a hacer agua.

viernes, 9 de marzo de 2012

Comentario: Modern Family 3x17 - Leap Day


“That lady is my son!”
Si vienen siguiendo mis comentarios, saben que esta temporada de Modern Family me está generando un efecto de montaña rusa. Empezó bien arriba, fue bajando y de repente una pendiente. De vez en cuando una subida, pero hasta ahora nada que se acerque a donde empezamos (y cada vez dudo más que volvamos...). Pero bueno, toda esta analogía berreta es para decir que este episodio en particular fue bien de montaña rusa, con algunos momentos altos, y un par de caídas... al vacío.
La premisa original no era mala: aprovechando que el episodio se emitía el 29 de febrero, se hace una referencia no obvia (en la cultura norteamericana, el cliché es que el año bisiesto/día extra -leap day- las mujeres pueden proponerle matrimonio a los hombres). Entonces nos enteramos que para Phil el día extra tiene que ser de celebración y que además es el cumpleaños de Cameron, en este caso, el número 40.
Hasta ahi todo bien, salvo que de repente el episodio descarriló a un argumento en el que Claire, Alex y Hailey se ponen pre-menstruales el mismo día. Sutil. Imagínense cada chiste malo sobre mujeres pre menstruales que alguna vez se haya hecho, pónganlos todos juntos y multipliquen por tres. Si, tan elegante como se lo imaginan. Rematen con algunos chistes sobre olor a pescado (o mejor dicho, ballena) muerto, y listo, bajemos la cortina.
Este fue, claro, uno de 3 argumentos, los otros dos (el mencionado cumpleaños de Cam, y algo de la dinámica Jay-Gloria) tuvieron sus matices, y hasta algunos detalles simpáticos, tales como agregar algunas dimensiones al personaje de Gloria (rara es la serie norteamericana que entiende que a los latinos les gusta el “soccer”, con todo lo que esto implica), y descubrir que hace cuatro años Cameron tenia un bigote de clon de los setenta. 
Los puntos altos a los que me refería fueron algunos chistes sueltos, que parecieron agregados a último momento (no me extrañaría que fueran el trabajo de un script doctor), pero que generaron genuinas carcajadas. Uno es el citado arriba de la foto, otro fue un juego de palabras intraducible con la palabra “flag” (bandera) y su similitud sonora con “fag” (maricón), y finalmente un chiste incorrectísimo sobre pedofilia para cerrar el episodio.
Sin estos tres gags, probablemente poniendo en serie a los episodios de “niña precoz”, “síndrome pre menstrual” y a alguno de “perrito encantador”, ya estaría listo para abandonar Modern Family para siempre.
Queda una media docena de episodios hasta terminar la temporada, veremos que pasa. 

viernes, 17 de febrero de 2012

Comentario: Modern Family 3x16 - Virgin Territory


“You’re ruining brunch!”
Por un momento, casi prendo todo fuego. Cuando durante la escena del brunch familiar, Lily empezó a ser toda “linda” y “precoz” casi más decido que no iba a comentar más la serie. Afortunadamente, este episodio de Modern Family demostró tener un poco de auto percepción, de la misma manera que Claire-neurótica pasó a ser una clave argumental, Lily-encantadora también, con la consecuente reacción de Luke y Manny. 
De hecho, la escena inicial del brunch fue una muestra de la fórmula Modern Family funcionando como corresponde: dinámica de personajes que surge de ponerlos a todos juntos, suficiente “corazón” como para recordarnos que es una comedia familiar pero con algo de guiño sarcástico como para no empalagar.
Lejos está de ser un episodio perfecto, no nos confundamos, pero es el segundo consecutivo que muestra señales de mejora. 
De la misma manera que destaco cada semana el trabajo de Ty Burell, esta semana le tocó brillar al segundo comediante con estilo del programa, Eric Stonestreet, con Cam siempre mostrando un “algo más” que lo obvio de su personaje. 
Y entre tanta crítica, también hay que destacar las cosas en las que la serie se desprende del resto: la ausencia de risas grabadas que no nos indican cuando reirnos, todo lo no dicho que sin embargo está presente, y hasta algunos juegos de palabras que desafían la inteligencia del televidente en lugar de telegrafiar obviedades. Nuevamente, los personajes parecen comentar sobre esto mismo, este mismo estilo “meta” es uno de los puntos fuertes que a veces dejamos de lado en el enojo. La situación de Phil sabiendo y no sabiendo que su hija adolescente ya no es virgen resultó encantadoramente compleja, sin dejar de ser graciosa o de tener aspectos sentimentales. Y rescatemos que cualquier otra serie hubiese tornado la situación en un “episodio muy especial” educando sobre sexo adolescente, mientras que aquí es simplemente un hecho más de la vida. Bien por todos los involucrados por mostrar la madurez correspondiente.
Y hasta parece, en retrospectiva, que el episodio me gustó más de lo que creía. Bien por Modern Family, entonces!

Comentario Modern Family 3x15 - Aunt Mommy



"It's a freak show, but it's their freak show"

Televidentes de Los Simpson (es decir, todos) deben estar familiarizados con esos episodios de estructura medio extraña, donde los primeros cinco minutos son sobre una cosa, y luego pasan a ser sobre otra completamente diferente. Creemos que en algún momento el argumento de los primeros minutos va a ser retomado, pero no, ahí queda.
Este episodio de Modern Family se sintió un poco así: salvo la historia de Jay/Gloria/Manny que es más o menos lineal, el resto de las historias empiezan por un lado, hacen un mínimo set-up, y luego cambian radicalmente.
Raro, no necesariamente malo o bueno, simplemente distinto y de efectividad dudosa. De hecho, por un momento me pareció que estaban tratando de establecer una línea argumental para los últimos episodios de la temporada, con un nuevo bebé de linaje Cameron-Mitchell-Claire en alguna combinación (y tampoco es que el argumento se haya cerrado, pero si la historia del episodio).
El episodio en sí es flojo, con algunos chistes aislados brillantes (Claire teniendo un hijo cada vez que se emborracha, la conversación telefónica de Phil mientras muestra la casa), y nuevamente una vuelta de tuerca con “corazón” que se va a edulcorada a simplemente siniestra (¿qué demonios es ese último momento con Jay?).
¿Comentario corto? Seguro. La verdad, cada vez tengo menos para decir de Modern Family. Se transformó de “no puedo esperar a ver el último episodio” en “si estoy zappeando y está en aire, la miro”. Bah.

Comentario: Modern Family 3x14 - "Me? Jealous?"

“Good to see you, Betty Luke”

En estas series que hacen 22 o más episodios por temporada, la única manera de hacer un pequeño ‘control de calidad’ o al menos de mantener la coherencia, es con alguien que se haga cargo de supervisar todos los guiones. Esa persona se suele llamar productor ejecutivo, y  a veces en la prensa especializada, show runner. Hay productores ejecutivos que tienen una “voz” particular, que mantienen un apretado control sobre el producto final, y otros más relajados que dejan hacer a su equipo de guionistas. Claramente Steve Levitan, el creador y productor ejecutivo de Modern Family, cae en el segundo grupo, o al menos así es como está manejando esta tercera temporada.
Es la única manera que se me ocurre de justificar lo despareja que esta resultado, y la diferencia de encares para diferentes episodios. Esta muy bueno que no dependan de una formula inflexible (si bien hay reglas claras que se repiten: como ya mencionamos, rompiendo con el estructura clásica de argumento a/argumento b de las sitcoms, Modern Family adhiere a un modelo a/b/c), pero también el televidente queda con un efecto montaña rusa, y con tanto sobresalto negativo, al borde de abandonar por completo.
Toda esta larga introducción es para hablar del episodio 14 de la temporada, que fue bastante diferente de los últimos (que ya quedo establecido, no me gustaron para nada), y si bien no puedo hablar de que sea mejor, por lo menos es un paso en la dirección correcta. Señor Ben Karlin, que escribió este episodio, quiero ver que más tiene entre manos.
La diferencia fue que partiendo de un par de situaciones exteriores a los personajes, se exploraron los temas usuales de otra manera.
Por un lado, Phil se relaciona con un potencial socio que parece tener…otras intenciones con Claire. La serie de confusiones y chistes basados en el lenguaje corporal de los personajes fueron graciosos sin ser forzados (una vez mas  Ty Burrell queda expuesto como el centro comédico de la serie). Por otra de esas complicaciones televisivas, Cam y Mitchell se tienen que instalar en casa de Jay y Gloria, desprendiendo dos historias: una de Mitch y su padre, la otra entre Gloria y Cam. Y hay una cuarta historia que involucra a los chicos Dumphy.
Lo bueno es que todas estas historias rondaron un tema común (celos manifestados de diversas maneras), y las situaciones hasta cierto punto forzadas sirvieron de catalistas para resaltar las relaciones entre personajes. Resulta refrescante ver que Phil y Claire, por más que se enervan mutuamente y están desgastados por años de relación, siguen queriéndose genuinamente.
Y hay que quedarse hasta el último segundo, para conocer a un futuro clásico en la mitología de la serie: Betty Luke.
Lejos de ser un episodio perfecto, pero al menos un episodio gracioso, y más importante,  un episodio  MEJOR que los últimos. 

miércoles, 25 de enero de 2012

Sobre series, peliculas, géneros, peras y manzanas, o el peligro de las comparaciones


Uno publica un par de opiniones en internet. A la gente le gustan. Uno publica algunas más, y aparecen  sugerencias y pedidos. “¿qué opinas de…?”, “recomendate otra”. Esta parte esta buenísima, porque te da ideas que de otra manera no se te hubieran ocurrido, y te mantienen escribiendo con regularidad: cuantos blogs conocemos que pasan por una etapa maníaca al principio y luego no se actualizan más. Créanme, mantener el ritmo es mucho más complicado de lo que parece.
Pero luego vienen preguntas que no queremos contestar. Preguntas que, o no tienen sentido o responderlas requiere de una mini serie de seis partes. Esas preguntas son las preguntas de comparación: ¿qué es mejor, el sub producto A o el sub producto B? Bueno, lo cierto es que en general, mas allá de que como dice en el encabezado del blog, aquí no hay opiniones objetivas, la comparación solamente funciona cuando se están comparando bestias de la misma especie, si no, como se dice, estamos comparando las peras con las  manzanas.
Y no me refiero a las comparaciones inter-genero, de por si imposibles (¿te gusta más la película A o la serie B?), si no a las comparaciones intra-genero. Y esto es mayormente por que partimos de una premisa errónea, que es confundir al medio con un género. 


Aquellos lectores de comics -historietas o animación me van a entender fácilmente: “ah no, pero eso es para chicos”. No mami: que tenga dibujtos no significa que sea para chicos: las historias dibujadas son un MEDIO no un GÉNERO, por lo tanto pueden contar historias de cualquier tipo, para grandes, chicos; comédicas, dramáticas; relevantes, pasatistas. Esto se puede ir refinando y refinando y va a seguir siendo cierto: imposible comparar una serie dramática con una comedia. Imposible comparar una serie  drama familiar con una drama policial. Imposible comparar una serie drama familiar emitido por una señal de aire que uno emitido por una señal de cable.
El lenguaje es diferente, las reglas son diferentes, el objetivo de los creadores es  diferente. Por eso los premios de las distintas industrias suelen generar tanta polémica, porque o los hacen con categorías discretas tipo “mejor película”, “mejor drama/mejor comedia”, como hacen las academias de cine o TV; o se ponen absurdamente segmentados con 350 categorías que no le interesan a nadie, como hace la academia de la música grabada, que entrega premios Grammy a “mejor disco de música folklórica latinoamericana no mexicana grabado en los EE.UU editado en formato vinilo pero no cassette” .

Volviendo al punto: es muy difícil, si no imposible comparar y no quedar como un idiota. ¿Es mejor Mad Men o Breaking Bad? Son las dos geniales, pero total y completamente diferentes, y según las sensibilidades del televidente, disfrutara mas una que la otra. ¿Dirías que The Sopranos es la mejor serie dramática que alguna vez se haya emitido? Bueno, ¿con que la estamos comparando? ¿En la lista están Thirtysomething, Hill Street Blues y The Prisoner  también? Y ni hablar de las comedias… no intenten comparar Seinfeld con I love Lucy, porque no van a llegar a ningún lado. Para que las comparaciones funcionen, hay que hacer algunas categorizaciones mas especificas, y aun así tramposas, porque generalmente vamos a llegar a la conclusión que el Producto A es en realidad una versión, hasta tal vez mejorada, del Producto B que vino antes. ¿No son todas las sitcoms una versión de Lucy, al fin y al cabo?
Podremos entonces tal vez comparar a Seinfeld con otros productos semi contemporáneos de un registro similar, llamese Curb your enthusiasm o Arrested Development, pero no con Friends o The Cosby Show.

No hay, por supuesto, un manual de estilo que diga que cosas son validas de compara unas con otras, y uno trata de aplicar algo de criterio: normalmente en mis comentarios sobre Modern Family suelo traer puntos de comparación con Friends. Si bien las separan abismos (presencia/ausencia de risas grabadas, historia familiar/historia de solteros veinteañeros, estudios/exteriores) apuntan a un objetivo similar: una comedia que aparenta ser para toda la familia pero con toques cínicos, pero nunca tanto como para dejar de lado la parte sentimental. Algo sobre la taquigrafía utilizada para crear los personajes también permite hacer paralelos: Claire Dumphy ES Monica Geller, y Phil Dumphy es una extraña mezcla de Phoebe Buffay menos espacial y Joey Tribbiani menos sexuado.  ¿Es una mejor que la otra? No lo se, ni lo quiero decidir, pero por lo menos puedo trazar paralelismos.
Mientras tanto, vayamos viendo caso por caso, dejémonos llevar por que nos gusta o no nos gusta, y confiemos en las opiniones de aquellos que comparten sensibilidades similares.

jueves, 19 de enero de 2012

Comentario Modern Family 3x13 - Little Bo Bleep

"Mom, don't go viral"

Luego de los últimos comentarios sobre Modern Family que publiqué, se me ha llamado la atención sobre un tono, digamos...negativo hacia la serie. No voy a mentir, estoy bastante decepcionado con esta temporada, pero creo que también estoy siendo un poco injusto porque no se trata de “detestar” o “me enoja”, simplemente me parece que se perdió cierto componente de risa-carcajada que antes tenía.
También creo haber identificado el problema detrás de esto que considero el bajón de calidad: un forzado intento por rescatar los aspectos sensibleros de la trama por un lado, y un manejo de las historias como entes separados en lugar del más integral que caracterizó a las primeras dos temporadas.
El anuncio de este episodio realmente no me daba demasiado ánimo: la premisa principal pasaba nada más por la pequeña Lily diciendo una mala palabra, tan fuerte para los estándares de la TV norteamericana que tiene que ser “blipeada” y la boca de la niña pixelada (una exageración, lo sé). Y no me equivoqué: el chiste fue exprimido hasta sus últimas y más obvias consecuencias, culminando en una escena en el medio de una boda que me hizo sentir vergüenza ajena, no por los personajes, si no por los guionistas y productores.
Afortunadamente, este es sólo un aspecto del episodio, ni siquiera un tercio del mismo. La historia principal retoma los intentos de Claire de ser candidata a consejera vecinal, con la re introducción de Dwayne Bayley, su némesis. Esta historia resultó mucho más rica y divertida, mostrando también una cierta capacidad de auto referencia sobre la caracterización de Claire. La secuencia de la familia Dumphy “coacheando” a Claire dejó algunos de los momentos de humor más auténticos del episodio. Esto encadenó en el debate en sí, y en un “video viral” que retomó un poco del absurdo que tan bien solía hacer la serie, y que últimamente sólo se apoya en Phil y Luke.
Cuanto menos digamos de la tercera historia, con Jay, Gloria y su perra, mejor. Suficiente con decir que cuando la “gracia” de un programa son los chistes sobre niños que putean y animales, las cosas están mal, muy mal. 

jueves, 12 de enero de 2012

Comentario: Modern Family 3x12 - Egg Drop

“Your were a little pitchy”
Como diría una cierta celebridad televisiva argentina: “Así, no”. 
Sabemos que la temporada 3 de Modern Family viene despareja, pero realmente este episodio a penas genera un par de sonrisas, que para peor, tal como la línea que encabeza este comentario, ya habían sido telegrafiadas  y spoileadas hasta el cansancio.
Lo más triste es que desde un punto de vista de desarrollo televisivo, están haciendo las cosas bien: se crean y evolucionan relaciones entre personajes, se vuelve a los puntos de mitología de la serie (Claire es competitiva, Phil está creciendo profesionalmente, Cameron realmente cree que es un multi-talento), se explotan los recursos del elenco. Pero ni una sonrisa. Nada. Alguna cosa forzada nomás, más digna de un un sketch visto al pasar en un programa viejo en el canal Volver que de la premiada comedia que se supone viene a salvar el formato de sitcom.
Siempre es mala señal cuando las historias de la serie están desconectadas, y no tengo memoria de un episodio más desconectado que este: Claire y Jay, junto con sus hijos, por un lado; Phil, Gloria y Alex por otro; y Cameron y Mitchell en otro que hasta podría pertenecer a otra serie. 
De las tres, ninguna sobresale positivamente tampoco: lo de Claire y Jay podría haber sido un episodio de una serie de los ochenta, y “Claire maníaca” es básicamente Monica Geller rubia. Lo de Phil queda completamente forzado, especialmente el recurso para alejar a Gloria y Alex, poniendo el “situación” en “comedia de situación”. Cameron y Mitchel tienen una historia aislada, con un par de chistes de una línea, y poco más.
Y el famoso “corazón” que tantos disgustos nos trajo en lo que va de la temporada, tampoco queda muy bien parado: todos son manipuladores, malos padres/hijos/hermanos/madres políticas. Solamente la historia de la adopción de Cam y Mitch lleva un poco de realismo a una situación delicada y la rematan con un no-chiste bastante emotivo (que requiere además entender un poco de inglés o conocer lo que dice la canción If you leave me now de Chicago para comprenderlo cabalmente. Veremos como lo resuelve Fox en la transmisión para LATAM).
Supuestamente el episodio de la semana que viene es hilarante (aunque lo que se adelanta como su chiste más gracioso ya fue revelado en toda la prensa de entretenimiento). Veremos si es cierto, porque por ahora, no. ASI, NO. 

jueves, 5 de enero de 2012

Comentario: Modern Family 3x11 - Lifetime Supply

“Golf is for old men and women who like women” 
Ufff, alivio. Acabo de ver un episodio de la que supuestamente es una de las comedias más graciosas en el aire... Y ME REí!
Si vienen leyendo mis comentarios de Modern Family, sabrán que los últimos episodios me habían parecido un poco decepcionantes. No malos en sí, pero un poco faltos de gracia, apoyándose demasiado en hacer que la historia tuviese toques sentimentales, y haciendo a los personajes un poco demasiado “queribles”.
El episodio de anoche, con el que vuelven después de casi un mes, mostró que se pueden hacer las dos cosas: ser graciosos “jaja” y seguir teniendo esa mítica cualidad a la que llaman “corazón”. 
Nuevamente es Phil quien se roba el episodio. Tras una visita al médico donde podría recibir aparentes malas noticias, entra la paranoia. Como para reforzarlo, un premio de afeitadoras “de por vida” que ganó hace quince años se acaba de terminar. Conclusión: el fin está cerca. Cuando además se tiene a Gloria como integrante de la familia, las cosas se van de las manos rápidamente. Hablando de Gloria, cuando el personaje está bien escrito, es algo así como una Nanny Fine 2012. Este fue uno de esos episodios.
Felicitaciones a los guionistas también por evitar dos obviedades: el estudio de próstata de Phil, donde cambiar el chiste obvio de straight panic por uno sobre Norah Jones fue un momento de genio, y la resolución de (otro) conflicto innecesario entre Cam y Mitch con uno de ellos dándose cuenta de lo infantil de su comportamiento.
El programa también parece estar haciendo crecer su “mitología” con los regresos de Benjamin Batt como el padre de Manny y Philip Bajer Hall como Walt, el amigo octogenario de Luke, mostrando que en la tradición de las grandes sitcoms, pueden ir más allá del stunt casting e integrar a estos personajes satelitales a la trama integralmente. También nos enteramos de otros detalles: Cam claramente fue un ganador toda su vida, lo que explica la autoconfianza que lo caracteriza, y Claire estudió marketing en una “universidad fiestera”.
Hubo también una abundancia de chistes sueltos  de cultura popular (el ya mencionado sobre Norah Jones, otro sobre Tom Petty) y varios idiomáticos que nome gustaría tener que doblar o subtitular (Mitchel diciéndole a Cam quería hacer un “big display” jugando con el doble sentido de una gran muestra con una gran escena).
Un episodio en la dirección correcta, vamos por más.