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lunes, 12 de agosto de 2013

Mis discos favoritos - Pet Shop Boys, Please


Como no tuvimos suficiente Pet Shop Boys en el blog los últimos días, el comentarista invitado y amigo de la casa Pablo Costa Wegsman arremete con Please.
No hago comentario acompañanate, porque creo que ya dije todo lo que tenía para decir al respecto.

Pet Shop Boys, Please - Por Pablo.

Estoy seguro que no hay ninguna necesidad de presentar a los Pet Shop Boys, ya que son archiconocidos por todos y, además, en este blog ya son un clásico. Además, Please es, probablemente, uno de sus discos más conocidos también, y el que sirvió para crear la marca Pet Shop Boys,  su estilo, y estableciendo el éxito de la banda, que duraría muchísimo tiempo… de hecho, su último trabajo, Electric, llegó al puesto 3 en el chart de álbumes del Reino Unido en la primera semana, el puesto más alto alcanzado por la banda desde Very (1993). Personalmente, este, junto a Actually, son mis discos favoritos de los Pet, pero es Please uno de mis discos favoritos de siempre. Además creo que estos dos discos son, aunque probablemente suscité un debate, los mejores discos del grupo.
Recuerdo perfectamente el entusiasmo que produjo la aparición del grupo, sobre todo por el rumor que Neil y Chris se conocieron en una tienda de instrumentos musicales, dónde ambos estaban buscando un cable MIDI. Rumor o no, la realidad es que era una banda que estábamos necesitando: ya hace años que nos habíamos quedado sin Yazoo, Eurythmics ya había empezado a incursionar en otros estilos musicales, Human League se había volcado, temporalmente, al R&B, y aunque nos quedara Depeche Mode, necesitábamos más. 
El primer contacto llegó a través del primer simple del dúo, y del disco, “West End Girls”, y su vídeo, que no podía ser más inglés. Una canción potente, bailable y pegadiza, que conquistó nuestros corazones de inmediato; y el de mucha gente también, ya que llegó a número 1 a ambos lados del océano. Algo que, claro, llamó nuestra atención fue su letra, con un comienzo nada común para una canción pop: “Sometimes you´re better off dead, there´s a gun in your hand and it´s pointing your head”…Si bien el tema se editó en 1985, previo a la edición de Please, en el cual se incluye, y producido por Stephen Hague, así como el resto del disco, el mismo fue grabado anteriormente, en 1984, y producido por Bobby Orlando (acreditado como unos de los inventores del Hi-NRG, y productor de Divine,  entre otros). Sin embargo, fue la segunda versión la que llegó a ser un éxito masivo, con un sonido más europeo, siendo la primera sólo éxito en discotecas.
Tras la conmoción suscitada por las “chicas del West End”, en cuanto se editó, salimos corriendo a comprar Please, y vaya cómo no nos decepcionó. El primer tema, “Two divided by zero” es un pastiche electrónico, plagado de samplings, y efectos “modernos” que nos cautivaron inmediatamente… aunque como canción deja bastante que desear, sobre todo comparada con el resto del disco.
El disco sigue con la ya comentada “West End Girls”, donde comienza la seguidilla de los que serían los primeros hits del grupo, y los que los catapultó al éxito internacional. “Opportunities (Let´s make lots of money)”parece definir la idea de la banda: “I´ve got the brains, you´ve got the looks, let´s make lots of money”, aunque en realidad es una crítica al thatcherismo y el consumismo conspicuo imperante en la época… la cultura yuppie que le dicen. Es en esta canción, como en “West End Girls”, donde se ve que detrás de los Pet hay algo más que música pop bailable. 
Continuando con la seguidilla de hits, llegamos a “Love comes quickly”, una linda y melosa balada que habla sobre la inevitabilidad del amor, y que no llegó a tener el éxito de su predecesor, “West End Girls”. Es de destacar la participación de Andy Mackay, ex Roxy Music, en saxo, y la portada ultra-gay del simple… (oh BOY).
Suburbia” fue el último simple del disco y fue el segundo Top 10 del grupo en el Reino Unido, alcanzando el número 8 de ese ranking.  El tema está inspirado en los disturbios de los barrios marginales de Los Angeles, así como en los de Brixton del principio de los 80. Se editaron varias mezclas del tema en distintos formatos, no siendo la del disco la más interesante, y destacándose la del vídeo (probablemente el mejor de la banda hasta el momento)  y la “Full Horror mix”, por su ingeniosa utilización de los samplings de ladridos de perros, que son memorables.
Tonight is forever” es una hermosa canción romántica, que tiene una versión mucho mejor cantada, de la que hablaré en otro comentario… “Violence” es un tema con ese típico sonido Pet Shop Boys que tanto nos gusta; una balada con un ritmo movedizo que nos invita a bailar “sensualmente”, y no desaforadamente cómo en  muchos otros de sus temas. "Later Tonight" es otra hermosa balada pura y dura, enternecedora. "I Want a Lover" y "Why Don't We Live Together?" son prototipos del Europop, o Italo, cómo indica mi editor en su comentario de este mismo disco, y el que invito a leer, o releer, para tener una visión más completa de esta obra.
Para finalizar, decir que si bien los Pet Shop Boys son una banda que me gusta mucho, pero mucho, aunque no tanto sus últimos trabajos (a excepción de “Electric”, claro), hay algo que siempre me ha molestado, que no me ha llegado a cerrar: aunque sé que probablemente voy a ganarme el odio de más de un fan, hay que reconocer que la voz de Neil no es particularmente agradable… Y cómo solucionamos esto; ¿se puede?... Bueno, de eso voy a hablar en uno de mis próximos comentarios, cuando revise otro de mis discos favoritos, uno de los más favoritos por siempre.

lunes, 22 de julio de 2013

Mis discos favoritos: Prefab Sprout - Steve McQueen

Steve McQueen – Prefab Sprout Por Pablo
Prefab Sprout es (otra) banda británica, nacida a finales de los 70´s, pero que debutaron con su primer disco, Swoon, en 1984, y editaron Steve McQueen al año siguiente. La más importante diferencia entre este segundo disco y el primero, así como con muchos de los que editaron posteriormente, es que este tiene un productor estrella, que hace que un disco que podría haber sido anecdótico, se convierta, para muchos, en un clásico favorito. Y me estoy refiriendo al genio de la música electrónica Thomas Dolby, quien tomó un puñado de canciones bonitas y las transformó en pequeñas obras de arte. Es obvio que el grupo quedó muy contento con la producción ya que volvieron a repetir la fórmula en dos discos más. Creo que el éxito de esta, 
o estas, colaboraciones es la poderosa combinación de la música electrónica, en esos días de avanzada, aunque bastante fría, de Dolby, con la calidez de las composiciones y la voz de Paddy McAllon.
Steve McQueen no fue particularmente un disco exitoso; no es un disco fácil, no tiene canciones pegadizas radiables como The King of Rock´N´Roll, o Cars and Girls, que aparecieron en el siguiente trabajo que, para mí, no le llega ni a los talones a este.
Recuerdo la primera vez que lo escuché: llegamos al disco por razones obvias, su productor, 
y cuando empecé la primera escucha, no me quedé muy convencido con la primera canción, Faron Young, que a día de hoy sigue sin convencerme. La sensación es la de que la grabaron cuando Thomas había salido a tomarse un café… No es que sea una mala canción, pero desentona con el resto del disco, y creo deberían haberla dejado para sus trabajos posteriores. 
Por suerte, muy rápidamente, en el segundo tema, la cosa cambia drásticamente. Bonny
es una balada simplemente preciosa. Es aquí donde uno empieza a disfrutar del peso de la composición de Paddy McAllon, la belleza y dulzura de su voz, y de los maravillosos arreglos y producción de Dolby.
Le sigue la que probablemente es, junto a When Loves Breaks Down, la mejor canción del disco, Appetite. When Loves Breaks Down es otra balada romántica, que habla, como es 
obvio, del final de una relación, y de las cosas que hacemos para engañarnos a nosotros mismo y evitar sufrir. La letra es sencillamente conmovedora, y los arreglos la acompañan 
maravillosamente; es difícil pensar en esta canción sonando de otra forma. Mi estrofa favorita es, sin duda:



“Oh my, oh my, have you seen the weather
The sweet September rain
Rain on me like no other
Until I drown, until I drown”

Goodbye Lucille #1 es otra hermosa canción, con un impecable arreglo de guitarras y unos hermosos coros de Wendy Smith. “Life´s not complete till your heart´s missed a beat; and you´ll never make it up, or tun back the clock”, sueltan por ahí, cómo quien no quiere la cosa.
Steve McQueen es un disco con peso, con arreglos y producción impecables, canciones hermosas con letras “profundas” y fantásticamente interpretadas por la banda, que no debería faltar en ninguna discoteca.
No sé qué suerte correrá el nuevo trabajo que la banda está preparando, a pesar de los males que aquejan a Paddy, y que se editará a finales de este año; pero estoy ansioso de escucharlo y espero, aunque lo dudo, poder disfrutarlo tanto cómo este.
Steve McQueen – Prefab Sprout Por Gus
El criterio sobre si comento yo también uno de los Discos Favoritos que comenta Pablo es completamente irregular y arbitrario: generalmente son mis discos favoritos también, pero ya sea porque el invitado fue más articulado o porque dijo todo lo que yo diría o porque no tengo nada “fresco”, a veces ahí queda.
En este caso, fue un disparador, y ese disparador fue When love breaks down. Como Pablo, descubrí este disco allá lejos y hace tiempo, por la conexión Thomas Dolby. Cegado por la ciencia, parafraseando al bueno de Tom, probablemente esperaba otra cosa, y me costó mucho entrar al disco, descubrir las sutilezas. Como decía la indicación en la tapa del vinilo, había que escuchar a “muy alto volumen” porque el apretado prensado en el vinilo hacía que si no se perdieran algunas de esas delicadezas de la grabación, esas guitarras apenas sugeridas, esas voces con más atmósfera que poder. También había que prestar atención a las letras, aunque no nos dieran la indicación directa de así hacerlo. De todas estas canciones, Goodbye Lucille y Appetite probablemente fueron las primeras en dejar su marca, a las que se volvía en un disco al que no acostumbraba volver. Pero es When love breaks down la que se fue resignificando en el tiempo, con cada relación, con cada ruptura... Paddy cuando salió este disco tenía 20 años menos que yo hoy, y sin embargo, aun en retrospectiva suena increíblemente sabio, alguien que estuvo ahí y sobrevivió para escribirlo. Y escribirlo mejor de lo que uno podría, más claramente, con más sentimiento y encima en ubicarlo en 3 minutos y medio de pureza pop. 
Las canciones de este disco se quedan con uno, en algún lugar que según a qué escuelita hayamos ido podremos o no llamar “inconsciente”, y cada tanto, algo nos las trae de vuelta, la vida, o alguna de estas cantantes que descubrieron una verdad obvia pero no por eso lo suficientemente admitida: que Paddy McAloon escribió algunas de las mejores canciones de los ochenta. Habrá sido primero Kylie cuando hizo suya If you don't love me, o para este caso, Lisa Stansfield (acompañada por Trevor Horn, encima) recuperó la maravilla de When love breaks down. Y Paddy, generoso, no sólo la dejó que hiciera suya la canción, si no que le regaló una nueva estrofa, un final feliz para una canción de corazón roto. Un parche para ese corazón. Es que verán, Paddy sigue siendo sabio, siguió viviendo, debe haber sobrevivido una vez más, y ahora comparte con nosotros la posibilidad de que las cosas terminen de otra manera.
Agarren Steve McQueen (o Two wheels good, son el mismo disco con dos nombres distintos), tómense algo rico, y sigan las dos indicaciones para disfrutar de algo mejor: escuchen a alto volumen y escuche esas letras maravillosas. 

miércoles, 17 de julio de 2013

Mis discos favoritos: Bronski Beat - The age of consent

Columnista invitado: Pablo Costa Wegsman

Esta segunda entrega la pensé para la semana del Orgullo Gay de Madrid, pero fue precisamente debido a dicho evento que la misma quedó retrasada. La razón, más que obvia: este es probablemente el disco (y la banda) más gay de la historia de la música pop.

The Age of Consent – Bronski Beat

Bronski Beat fue un trío techno-pop (o synth-pop) que nació (“sorprendentemente”) en los 80´s, en el Reino Unido y que, lamentablemente, tuvo una vida corta. Editaron un sólo disco, el que nos ocupa, con los integrantes originales, una recopilación de caras B y remixes,  y luego, tras la salida de su líder y vocalista de la banda, un segundo disco que es más bien una fantochada.
Este disco no es solamente gay, sino político y militante, y esto se debe fundamentalmente a la ideología y militancia del cantante y creador de la banda, Jimmie Sommerville. Para muestra basta un botón (o dos).
Comencemos con el nombre del disco, The age of consent (la edad del consentimiento), que hace alusión a la ley que regula la legalidad de la relaciones entre personas del mismo o distinto sexo. En esos días, en el Reino Unido, este tema era un caballito de batalla para la comunidad gay militante, ya que las retrógradas leyes victorianas británicas, con Margaret Thatcher cómo primer ministro respaldándolas, establecían la edad de 21 para relaciones homosexuales, frente a la de 16 para las heterosexuales. Para hacer más evidente el asunto, dentro de la portada tipo álbum, aparecían las edades de consentimientos de otros países, los cuales eran en general mucho más previsivos.       
El segundo “botón” es la canción que abre el disco, Why, cuya letra es más que directa:

“Contempt in your eyes
As I turn to kiss his lips
Broken I lie
All my feelings denied
Blood on your fist
Can you tell me why?
You in your false securities
Tear up my life
Condemning me
Name me an illness
Call me a sin
Never feel guilty
Never give in
Tell me why?
You and me together
Fighting for our love
Can you tell me why?”

Con estas dos cosas solamente ya pueden imaginarse las razones por las que este disco se transformó, muy rápidamente, o casi instantáneamente, en un favorito. Claro que el contexto temporal en el que apareció fue un gran determinante: esos días en los que uno empieza a asumir su sexualidad, y cree que está sólo en el mundo… y de pronto te aparecen estos señores clamando su orgullosa homosexualidad. Sí, lo compro, de hecho, deme dos…
En realidad mis primeros contactos con la banda vinieron por dos medios bastante distintos En primer lugar la revista Pelo (en esos día todavía nos  teníamos acceso a revistas importadas), que publicó una nota con un título que decía algo así como “El poder rosa” y, además de unas fotos (en blanco y negro, claro), contaban cómo esta banda estaba de alguna manera cambiando la imagen de los homosexuales en el Reino Unido, y de alguna forma en el mundo; al menos, dentro del submundo de la música. Por supuesto que mi primera reacción fue recortar la foto más grande, pegarla en mi carpeta del secundario, y pasearme por el cole con tres maricones pelados adornándola. Si ellos podía decirlo, ¿por qué no yo? Y ahí empezó la rebelión… y el resto es historia. Pero como lo que me acomete es comentar este disco, y no hacer una autobiografía, sigo.
El otro primer contacto con el disco/grupo fue cuando escuché por primera vez su música, concretamente el primer simple, Smalltown Boy,  y esto también fue en un medio bastante inusual: la TV. Por esos día había un programa muy de cuarta que, por alguna razón extraña mirábamos en casa (probablemente no había nada mejor en ese horario semanal de la tarde), presentado por Andrés Percivale (mariconaso como pocos), que usaba esta canción en sus títulos… Nada que agregar.
El tercer simple del disco, después de Smalltown Boy y Why, fue It Ain't Necessarily So, un cover del clásico de George e Ira Gershwin. La canción originalmente habla del racismo, la esclavitud, y de cómo se ha utilizado (o se utiliza) La Biblia para avalarlos… En este caso, los chicos intentaron transpolar el mensaje al tema de la homosexualidad. Esta canción suscitó otro “pequeño” escándalo (cómo las anteriores, por supuesto), particularmente la acentuada frase: “David was small but, oh my!”…
Siguiendo con la línea política y militante, el siguiente tema, Screaming, resume los sentimientos de un adolescente/joven gay en una sociedad que lo discrimina y acosa:

My man love my first love
My closeness and pain
My lying my deceiving
My rivers keep on crying
My father my action man
My hiding in the crowd
My mother my sisters eyes
My seniors and their prying

My freedom my prison cell
My tempting to destroy
My fantasies my lost control
My confusion disillusion

My hero my schoolboy
My physical abuse
My loneliness my aching brain
My pounding in the head

Machismo my manhood
My wanting just to scream
Scream, yeah, yeah, hey

El disco sigue con otras canciones con tono político, como No More War, y Junk, y otras con un carácter homo-erótico, como Heatwave y Need-a-Man Blues; culminando con otro cover, en este caso un medley de los clásicos de Donna Summer/Giorgio Moroder, I feel love/Johnny remember me. Lo más interesante de este es que la cortaron como simple con la participación de Marc Almond, y un video hipergay, donde cada miembro del grupo, y Marc, aparecen recreando sus fantasías eróticas. Sin embargo, el dueto Sommerville/Almond terminó en un desastre absoluto, ya que la supuesta fantasía de Marc, con un torero, aparentemente no era tal, y ni siquiera se le consultó al incluirla en el video, lo cual lo enfureció. Además Jimmie, después de editar el simple y hacer el video, pensó que se estaban tergiversando las ideas e integridad de la banda, por la frivolidad del mensaje, y esto terminó arruinando la relación entre los miembros del grupo, con la consiguiente salida de este del mismo.
Un disco con peso y personalidad, muy bien arreglado e instrumentado, y que aún hoy en día disfruto inmensamente.

domingo, 30 de junio de 2013

Mis discos favoritos - ABC Lexicon of Love


Mis discos favoritos

¿Qué hace que un disco sea un favorito? Y digo disco, y no álbum, o LP (cosas de antaño), y mucho menos CD, porque la mayoría de estos discos salieron mucho tiempo antes del nacimiento de ese formato musical. Un disco puede ser favorito porque nos gustan casi todas las canciones incluidas en él, porque tiene una producción excelente, porque nos gusta mucho el artista, o por el marco histórico; cuándo lo escuchamos por primera vez y los recuerdos que nos trae. Todas esas cosas hacen a un disco un favorito, y cuando pienso en mis discos favoritos, pienso en todas estas cosas. 
Quiero aclarar que no tengo un orden o chart en mis discos… sinceramente no puedo decir que uno es más favorito que otro, no puedo hacer un top 10 (ó 100). Claro que los post van a ir apareciendo en orden, pero este será arbitrario, no coincide con ningún orden de preferencia de los discos comentados.
Dicho todo esto, empiezo hoy con un disco que me encanta, y que desde la primera vez que lo escuché se convirtió en un favorito… no es extraño, ya que cuenta con todas las características antes enumeradas para serlo.

Lexicon Of Love – ABC Por Pablo
En primer lugar, quiero, una vez más, agradecer a mi editor por cederme un espacio en su blog; por su buena voluntad y aliento.
ABC es una banda británica que nació a finales de los 70´s, aunque su primer simple, “Tears are No Enough” apareció en 1981, y su primer disco, el que nos ocupa, en 1982. ¡Y qué simple, y qué discazo! Según Wikipedia, es, o fue, una banda New Romantic, pero yo no coincido mucho con eso… creo que existe una tendencia a considerar a las bandas que nacieron por esa época New Romantics, simplemente porque no se puede catalogar su música cómo Disco, Rock, Punk, etc. Creo que esa calificación se basa más en la estética que en la música per se. Además, es importante tener en cuenta que ABC fue cambiando tanto su música, como su estética a través de los años… nada tiene que ver con el New Romantic la estética (o música) de How to Be a...Zillionaire! 
Si bien su primer simple tuvo un éxito moderado (Top 20 en el Reino Unido), el disco llegó a número 1, y es considerado como uno de los 100 discos favoritos de los críticos musicales británicos (42 en el "Top 100 British Albums" del “The Observer Music Monthly (Junio 2004) y 40 en el “100 Greatest British Albums" de la “Q magazine” (Junio 2000), por ejemplo).
Una de las cosas que hace a este disco tan especial, apreciado y, para mí una obra de arte, es la impecable producción de Trevor Horne, además de la orquestación de Anne Dudley y la programación del Fairlight CMI por JJ Jeczalik (para los que no le suenen ninguno, o algunos de estos nombre, estamos hablando de los que luego serían Art of Noise!, y el sello ZTT). 
Lo más notable de esta banda es que ha sobrevivido, con mayor e menor éxito, cuatro décadas, y los “chicos” siguen tocando en vivo, y en 2008 sacaron un nuevo disco. De hecho, en 2009, presentaron este disco (Lexicon) completo en el Royal Albert Hall (Londres), con la BBC Concert Orchestra conducida por la misma Anne Dudley, y la participación especial de Trevor Horne; y en 2012, con motivo de su 30 aniversario en el Theatre Royal Drury Lane, también con Dudley conduciendo esta vez la Southbank Sinfonia Orchestra.
El disco abre con un preludio orquestal que deviene en el ritmo casi Disco de Show Me, y con la estrofa que define, de alguna manera, todo el contenido del mismo: “Once I needed your love, but that was just one thing left on my mind”. Si bien, supuestamente, no es un disco conceptual, la “trama” del mismo es la del amor-desamor, encuentro-desencuentro, con frases hermosamente dramáticas cómo: “I thought you loved me, but it seems you don´t car”, “I care about you, I can never love you”, o “Martin, may be one day you will find true love”. Una anécdota divertida es que Martin (Fry, vocalista del grupo) cuenta en varios reportajes que la gente aún hoy día le pregunta por la calle si ha encontrado el amor verdadero…
Destacan los simples  "All of My Heart", "Poison Arrow", y "The Look of Love (Part One)", qué llegaron todos al Top 20 del Reino Unido; así como sus videos.
Un hecho curioso es que si bien ninguno de los integrantes de la banda, y compositores de las canciones son gay, el disco puede considerarse uno de los más gays de la historia, junto a cualquiera de Donna Summer, Gloria Gaynor, o Boy Geroge.

Eso, una obra de arte que sigo escuchando asiduamente. Para los que no lo conocen, recomiendo que lo escuchen, y si se quedan con ganas de más, sigan con Alphabet City (1987), que también es una joyita de disco.
Lexicon Of Love – ABC Por Gus
Cuando Pablo me propuso usar el blog para publicar los comentarios de sus discos favoritos, sabía que me iba a pasar: verán, con Pablo pasamos juntos los años clave de la adolescencia, donde se marcan a fuego los gustos, especialmente en lo musical, así que probablemente entre su lista de discos favoritos y la mía va a haber un 95% de coincidencia. Por lo tanto, durante esta serie (porque efectivamente, es una serie que se viene, para llenar el tiempo de ambos ahora que terminamos nuestras respectivas cursadas), en algunas ocasiones me voy a tomar la libertad de hacer mi propio comentario de algunos de los discos.
Y me es imposible no hacerlo con Lexicon of Love. Como lo expresa Pablo, y como ya lo he expresado yo en algún otro lado en este blog, yo soy del tipo de fan de la música que sigue productores, y primero, lejos, en mi lista, está Trevor Horn. Y Lexicon of Love es donde empezó todo, no porque sea el primer disco que haya producido, sino que porque fue el primera que “suena” a producción de Trevor y que contara con las clásicas colaboraciones que marcarían los años que seguirían: Anne Dudley, JJ Jeczalik, Stephen Lipson y los demás.
De todos modos, mi primer acercamiento a ABC y este disco, fue indirecto: una nota en la clásica revista Pelo que mencionaba la “nueva ola” de bandas desprendidas de lo que aun no se terminaba de identificar como New Romantic. Estaban Duran, Culture Club, Depeche, Kajagoogoo (?) y ABC. Y lo intrigante era el foco sobre las letras del disco Lexicon of Love, que supuestamente eran una versión irónica (oh, nosotros y los consumos irónicos...) o sarcástica de las clásicas canciones de amor. Cómo en muchas otras expresiones que podríamos agrupar como camp, es difícil identificar hasta que punto  era un efecto de comentario irónico planeado, o sinceramente Martin Fry y compañía en realidad querían hacer el más excesivo álbum de cierto tipo. Claro que si decimos “exceso” y agregamos “Trevor Horn” tenemos una bomba. Exceso en el supuesto sentimiento de las letras, exceso de producción, exceso en el vestuario dorado de los músicos... y nada tan excesivo como la introducción orquestal de Show me que abre el disco, con un opus/fanfarria hecho de manera completamente seria, no con un sintetizador que “suena como”, sino con la toda la orquesta, cuidadosamente arreglada para generar ESE efecto. Brillante como es todo el disco, nada se equipara con esos 30 segundos, y su coda The look of love (part four) que cierra el disco (existe una clásica cara B, disponible también en las reediciones en CD de Lexicon que se llama Overture y que junta estas dos partes con otras orquestaciones, adelantándose efectivamente 10 años a un experimento similar de los Pet Shop Boys, no casualmente otros que han colaborado extensivamente con Trevor).
El disco tiene todos los singles clásicos que se han escuchado mil veces, pero a diferencia de muchos otros discos de la época, funcionan mejor en el contexto del álbum que como piezas separadas. Lexicon of love es, si somos pretenciosos, un ejercicio estético, y si nos ponemos mas en periodistas de rock, un disco conceptual. No “conceptual” en el sentido que cuenta una historia, sino que tiene un tema central que se recorre, las expresiones de amor exageradas, las del amor adolescente, las de las telenovelas.
El destilado de este disco es la balada All of my heart, que funciona como el más perfecto resumen de todo lo que Lexicon tiene para ofrecer. 
Como para redondear, y muy de la época también, el disco se acompaña de un video de larga duración que se llama Mantrap, que pone las canciones del disco en el contexto de una ficticia película negra de detectives. También buscable por ahí está el Theme from Mantrap, otro de esos instrumentales que son más Dudley que ABC.
La relación ABC-Horn ahí terminó, Trevor disparado al cielo de Frankie goes to Hollywood, y ABC con el feo tropezón que fue su segundo disco Beauty Stab. Tendrían oportunidad de recuperarse siguiendo las lecciones de sus productores de Lexicon: Jeczalik como inspirador Fairlight de How to be a zillonaire y Horn mismo y su elegancia para Alphabet City



sábado, 2 de marzo de 2013

Cuatro discos, dos comentarios: Cuatricromía, de Fangoria


“Cuatricromía”: ¿un invento o un intento?
Comentario de nuestro columnista invitado Pablo Costa Wegsman

Este undécimo álbum de estudio de Fangoria, aunque según mis cuentas es el octavo (sin contar  previos ep´s), ha sido promocionado como “el disco más esperado”. Y sí, es cierto, ya que pasaron 4 años desde que saliera “Absolutamente”, el último material nuevo de la banda. Entre medio, un disco en directo (como aquí se dice en vivo), qué cómo muy bien dijo mi amigo Casals, no aportó nada; y una compilación triple (o cuádruple, si contamos el DVD) que, y en este caso difiero con el mencionado autor, tiene algún que otro mérito. El primero de ellos, sin duda, es el arte de tapa. Esto es algo que ha caracterizado a Fangoria, y ellos siempre recalcaron que era precisamente eso lo que hacía de su producto algo conceptual y completo, e incentivaba a comprar sus cd´s (en vez de piratearlos), ya que ese arte no te lo podías bajar de ningún lado… Incluso, aparentemente (hear say), ellos corrían con los gastos del arte, porque la compañía discográfica no estaba dispuesta a gastar pequeñas fortunas en portadas, ya que lo consideraban simplemente eso, un gasto; no una inversión. Este es un tema al que volveré, por razones obvias, cuando comience con el comentario del nuevo material… El segundo mérito, por llamarlo de algún modo, es su re-visitación a sus días de Dinarama y Pegamoides. Aunque no todo ese material ha tenido el resultado esperado, hay algunas cosillas que valen la pena. Lo más importante de esa experiencia es que los llevó a trabajar con distintos productores, uno no muy bien elegido, al punto que prescindieron de casi todo el material de Carlos Jean, y terminaron re-produciendo ellos mismo tres de los temas originalmente producidos por este.  Este “formato” es el que decidieron para la obra que nos ocupa, y algo que la hace variada y “entretenida”.
Debo confesar que, como me pasa con muchos artistas, y Fangoria no es una excepción, la primera escucha es, por lo general, decepcionante. Pero hay que seguir escuchando para descubrir méritos, canciones favoritas, y hallazgos. En una nota que acabo de leer, le preguntaban a Alaska si se habían “rendido ante la dictadura de iTunes”. Ella sale airosa, comentando, más bien, el formato ep, el cual utilizaban a comienzos de la carrera del grupo. Esto viene a cuento a que, debido a este formato, abandonaron la consigna antes comentada del concepto de obra completa: música y arte de portada. Por suerte, en este formato la portada no es importante; y digo por suerte porque en este caso, si tuvieras que comprar el cd físico, tras ver la foto de la portada, probablemente te lo pensarías dos veces. Creo que coincidimos todos en que es horripilante. Con perdón a Juan Gatti, y con todo el respeto que le tengo, entiendo que debe tener muy claro el concepto que quiso plasmar, pero yo sigo sin entenderlo. Vamos, que la tipo es de un ridículo tal (como las fotos) que ni siquiera se puede leer lo que pone…

Vamos con las canciones, que en definitiva, es lo que más nos importa. Todos sabemos ya que el disco no es un disco, sino cuatro mini-discos (ep´s).El primero, el azul, que me causa cierta gracia que sea azul probablemente porque es una producción de la Casa Azul, es el más pop, y tiene obvias influencias de los Pet Shop Boys. No voy a hablar de Dramas y Comedias, que ya está harto comentado, y sigo pensando lo mismo… no me aporta nada y me parece que no es un buen single pre-álbum, ya que no lo representa del todo, y a mí, personalmente, me predispuso mal para escuchar el resto. Por suerte, le he dado, al disco, una segunda chance, con resultados positivos. Piensa en Positivo tampoco me parece que muestre el potencial de la banda, es musicalmente pobre, los coros son, además de un robo, una tontería. Lo más interesante es la letra… que no condice en absoluto con la filosofía de ninguno de ellos. Es el tema constante que encuentro en Fangoria, la contradicción… pero no me voy a meter con eso, por lo menos no ahora, porque si no, no termino más, y esto se transformaría en un ensayo, más que un comentario.
Desfachatez me parece brillante, y aunque he dicho que debería ser el próximo corte, probablemente sacarán algo de uno de los otros “colores”. En realidad, creo que debería haber sido el primer corte, pero ya es tarde para eso. La letra encaja perfectamente con la “filosofía” del grupo, y así y todo podría tranquilamente ser una versión de un tema de Rocío Jurado. El ritmo es irresistible, imposible no querer bailar y cantar con ella… una cosa así como Absolutamente (la canción).La influencia Pet Shop Boys es obvia, con algo de It´s a Sin, y algo propio de A Quién le Importa, con un resultado similar a versiones más recientes de You Spin me Round… pero muchísimo mejor.
Para Volver a Empezar no aporta mucho… y ahí queda, para terminar con este ep, que creo que es el menos interesante de los cuatro.
Pasamos al magenta, en el que vuelven a trabajar con LAS Sigue Sigue Sputnik (como a ellos les gusta llamarlos), colaboración a la que no le veo mucho futuro. En Absolutamente (el disco completo, esta vez) esta colaboración funcionó perfectamente, así como en los temas que produjeron para Astracanada; aunque en estos ya había cierta magia, o espontaneidad por así decirlo, que se había perdido. Aquí creo que sucedió lo mismo. Además, me parece que van más a por nuevos productores, sonidos nuevos, descubriendo talentos y ahorrándose unos duros (dinero) entre tanto, y dando trabajo en casa, que hoy resulta necesario. Tormenta solar perfecta es intranscendental, y el sinte del comienzo es casi bochornoso. Rendez-vous espacial es una canción linda, aunque no estoy seguro del vocoder… las guitarras, por otro lado, bien usadas y aportan un sonido no muy convencional en Fangoria; probablemente el mejor aporte de las Sputniks al disco. Muy bien la voz en este tema Alaska; me saco el sombrero. Capricho de un Corazón Estrafalario, además de poder ser una canción de, o para Las Nancys Rubias (como bien lo ha dicho Gus), suena exactamente como las versiones producidas por Neil y Tony de El rey del Glam y Perlas Ensangrentadas de Astracanada. Viaje a Ninguna Parte es, para mí, el mejor tema de este ep. La letra me parece absolutamente coherente con Olvido, y preciosa; el sonido es espectacular: una joyita como muchas de Absolutamente; algo así como La pequeña Edad de Hielo. Me mata el “sin mi memoria” “a capella”, y ella está cantando mucho, pero mucho mejor. 
Llegamos al amarillo, y al sonido más electrónico que tanto nos gusta de Fangoria. Un sonido no nuevo, pero sí renovado, respaldado por Los Pilotos, proyecto electrónico de dos de los integrantes de Los Planetas, grupo más rockero, cosa que lo hace MUY interesante. Y sí, el bolerazo con el que abre, Errores Garrafales, con un sonido potente, y una letra casi perversa y tan diva, me rompe la cabeza. Peligros, de sonar como Elektronic o Camouflage, no queda a la altura del tema anterior, pero es un lindo tema que no deja de hacerme sonreír que diga que “los planetas brillan como el sol”, y no Los Planetas… no sé si me entendéis… Un Robot no Cree en Dios no destaca tampoco, y sigo insistiendo: cuidado con esos vocoders, que eran modernos a principios de los 80´s. Rompe la cadena es un lindo tema, especialmente, como mencionó Gus, si te has tomado una pasti…sí, muy fangoriano; probablemente hubiera sido una evolución natural a Una Temporada en el Infierno o Naturaleza Muerta (la Etapa Imperial, como la llama Casals).
El, definitivamente, broche de oro, es el disco negro. Un riesgo para una banda que ha tenido su mayor éxito comercial con temas fáciles, poperos, o raveros… pero decidieron hacernos, a los fan, un aporte artístico que estábamos necesitando, y que se quedará como parte de lo favorito de Fangoria. Es como cuando hicieron el concierto de doble sonido, una primera mitad rock, y una segunda electrónica. En la primera parte, Olvido dijo que quienes no eran fans podían irse a tomar algo por ahí, porque iban a aburrirse mucho… La elección del productor fue brillante, y el señor tiene menudas credenciales. Es como que decidieron ponerse serios y mostrar que son una gran banda, verdaderos músicos, artistas, creadores. 
Lo tuyo no es normal es un TEMAZO. Un sonido más que potente, donde no sobra nada. Volvemos un poco al bolero, que también les queda bien, pero con mucha clase. La letra, simplemente brillante. Creo que podría escribir un comentario tan largo como este de solamente esta canción, pero no se trata de eso, por lo que es mejor seguir.
Ecos de Ayer no tiene nada que envidiarle a la anterior. No tengo palabras para definirla… es una de esas canciones que te dejan extasiados y no quieres dejar de escucharla; algo que, como decía antes, necesitábamos de Fangoria.
El Mundo Conspira Contra Ti es el tema más pop de este ep. Una linda canción, pero a mi entender no le llega ni a la rodilla a las anteriores. Sí, puede ser que sea el próximo corte como dice mi editor, pero bueno, mejor ni empezar con el tema de los cortes, ¿no? ¿Hacen justicia al producto íntegro o son sólo lo más fácil de difundir y que tiene más posibilidades para promocionar? Tiro la piedra (y escondo la mano).
Cuatro Voces, si bien tampoco me parece una de las mejores canciones del disco, está perfectamente ubicada al final del álbum, y le da un cierre, una especie de conclusión. Al principio, parece que viniera a ocupar el lugar que ocupó Ese Hombre en Naturaleza Muerta; pero no, no es otra versión de un tema de Rocío Jurado, sino un tema prototípico del grupo, de su sonido más particular, más extraño y agresivo.
En definitiva, Fangoria ha “vuelto” con un discaso que, además de tenernos a todos locos escuchándolo y comentándolo, revalora nuestro gusto e interés por la banda. 
Olvido y Nacho: GRACIAS POR LA MÚSICA, y por muchos discos más.


El siguiente comentario fue escrito especialmente para Casa Brutus y fue publicado en la sección Discos de marzo.

No es secreto que Fangoria son fans de los Pet Shop Boys, así que supongo que no está fuera de lugar empezar este comentario con un concepto muy PSB, que es el de “Etapa Imperial”. La Etapa Imperial de un artista es esa cuando coincide la creatividad del artista con el gusto del público y el apoyo de la crítica. Ese momento “intocable”. Fangoria, claro, tuvo su Etapa Imperial, que comenzó con Una temporada en el infierno, tuvo su pico creativo en Naturaleza Muerta y su pico comercial con Arquitectura Efímera. Todo lo que hagan de ahora en más, como le pasa a cualquier artista con su propia EI, será medido contra esa altísima vara, y lamentablemente, los últimos discos no estuvieron a la altura. Primero por un énfasis en el “sonido en directo” que los hizo perder algo de sutileza, y algunos excesos kistch que siempre fueron parte de la esencia de la banda, pero que se estaban exacerbando, según opinan algunos, por demasiada influencia del marido de la Señora Olvido, Mario Vaquerizo. La gota que rebalsó el vaso fue el innecesario disco (triple!) compilado y aun mas innecesario disco en vivo que le siguió.
Lo que podemos rescatar de esta revisión de carrera es que probablemente les sirvió a Alaska y Nacho para poner en perspectiva fortalezas y debilidades, y un poco producto de esto es Cuatricromía.
Cuatricromía no es un disco, sino que son cuatro mini discos, cada uno focalizado en uno de los aspectos que hacen de Fangoria, Fangoria: algo pop,  un poco de rock, un toque de electrónica, y un dejo dark-gótico. Cada uno cuenta además con un productor diferente acorde al estilo. El resultado es interesante por su variedad, además de ser uniformemente bueno desde el punto de vista de las canciones, que más allá de estilos, es lo que los ha hecho memorables todos estos años. 
El disco azul es el más pop, y no es casual que Dramas y Comedias el corte de difusión, fuera elegido de esta sección. Inmediato y soleado, remitiendo al ya clásico Miro la vida pasar; y como Dramas... y  Piensa en positivo dan cuenta, un tanto MUY influenciados por los ya mencionados PSB. De hecho ambos parecen refritos de I Wouldn’t normally do this kind of thing.
El disco magenta es más rockero, y los reúne con los ex Sigue Sigue Sputnik, como en sus últimos álbumes, y no aportan nada que no estuviese ya hecho en Absolutamente, por ejemplo. Y en el caso de Caprichos de un corazón estrafalario, por favor Olvido, devolvele la canción a las Nancys Rubias y aquí no ha sucedido nada...
El disco amarillo es el disco electrónico, y si bien no presenta grandes innovaciones, remite directamente a la Etapa Imperial antes mencionada, y contiene Errores garrafales, uno de esos bolerazos que Fangoria hacen pasar por otra cosa pero que tienen el ADN Olga Guillot a full. Y como para recordarnos de su auténtico pedigree, Rompe la cadena termina con un minuto completo que salió de una noche de pastis a principios de los noventa, y que aun suena fresco y Fangoria-apropiado.
El disco negro es tal vez el más sorpresivo. Fangoria, desde su mismo nombre hasta los diferentes looks de Alaska a lo largo de los años, no necesitan revalidar sus credenciales “dark”, sin embargo no es lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en ellos.  Y al escuchar estas canciones, resulta tan ... apropiado. Combina los diversos elementos musicales que ya les conocemos, le permite a Olvido trabajar en un registro vocal más sutil y más acorde a su limitado registro, combina el DRAMA de los elementos bolero que mencionaba más arriba y da una cosa más acorde a gente que está cerca de los 50 que una rave maniática o cancioncitas pop. Claro que no es material inmediatamente radiable, pero da un cierre al disco que nos deja con ganas de más, algo que hace tiempo que no sucedía. 
Y de hecho, el cierre de esta sección y del disco, El mundo conspira contra ti, es un perfecto resumen de todas estas facetas, y no me extrañaría que fuera el próximo (muy acertado) corte.
Habrá que ver como se traslada esto ahora a un vivo, que imágenes eligen para acompañarlo, pero en el momento en que Fangoria podía empezar a cansar, les damos un nuevo crédito. 

Calificación 4 brutus de 5


martes, 6 de diciembre de 2011

Comentario invitado: Kate Bush ¿50 Words For Snow, o congelada en la nieve?

Nuestro primer columnista invitado es Pablo Costa Wegsman, especialista en temas-Kate

Algo que me sucede habitualmente con Kate Bush, desde hace ya hace unos años, es que la primera escucha de su nuevo disco resulta bastante decepcionante. La mayoría de las veces, la decepción, hablando en general, está directamente relacionada con las expectativas. Con respecto a estas primeras escuchas, es un factor determinante, y el caso de 50 Words For Snow no es una excepción.
Amo la totalidad de la obra de Kate, aunque algunos discos son para mí más importantes que otros, o me gustan más, o me llegan más, o se correlacionan con momentos de mi vida que los hacen más especiales. Esto es una razón para poner muchas expectativas cuando aparece la noticia de que Kate prepara un nuevo álbum, además, o especialmente, porque eso no pasa muy asiduamente. 
El álbum en cuestión debutó el 27 de noviembre de 2011 en el puesto 5 del chart del Reino Unido, haciendo a Kate la primera artista femenina en tener un álbum, compuesto enteramente material inédito hasta el momento, entre los primeros cinco puestos de ese chart en las últimas cinco décadas. Obviamente éste es un dato muy interesante, pero no pone en evidencia un gran problema. Para cualquier fan, y/o conocedor, el problema es muy claro; pero para quien no lo sea, voy a aportar otro dato significativo que ayudará a entender de que hablo, pero habrá que hacer cuentas: en esas cinco décadas, Kate editó 10 álbunes de estudio. Haciendo bien nuestras cuentas, vemos que la maravillosa carrera de Kate cuenta con una media de 2 discos por década o, por calcularlo de otra manera, un promedio de un disco cada cinco años. 
Todo esto no es realmente así; no podía ser tan fácil. En la música, como en cualquier otro arte, las cosas no funcionan como en las ciencias puras. La realidad es que nuestra diva nos brindó dos discos en 1978, con nueve meses entre uno y otro; cuatro en la década de 1980;  uno en los 90s;  uno en 2005; y dos en el presente año. El primero de estos últimos, si bien se trata de un álbum de estudio, y no de una mera recopilación, no es de material inédito, sino “revisitado”. Los méritos de ese disco, Director´s Cut, son muchos, pero no es el tema que nos ocupa. 

¿Qué pasa entonces en la primera escucha? Lo mismo que pasa cuando nos prometieron un buen asado, y finalmente nos ofrecen un churrasco (esta es una metáfora poco feliz y quizás demasiado burda y chabacana, y hasta puede resultar insultante a algún amigo vegetariano, pero creo que es ilustrativa). Desde hace días, cuando nos anticiparon ese asado, se nos hace agua la boca de pensarlo. Llegamos y nos dicen que hay un cambio de menú, y nos presentan un buenísimo bife ancho (o de lomo, o de chorizo, o el que el lector prefiera; hay que hacerlo lo más tentador posible). Por más apetecible, sigue sin ser el asado; ¿verdad? Quizás la carne sabe igual, o incluso el bife es mejor que el asado, pero seguimos decepcionados. Eso pasa en la primera escucha: es bueno, como siempre, pero no es lo que esperábamos. 
Ahora, lo importante no es lo que esperábamos, sino lo que tenemos: un maravilloso álbum llamado 50 Words For Snow, que en la primera escucha me pareció aburrido, y en las siguientes empecé a digerirlo, y ahora, gracias a la determinación (porque no es una decisión ya, sino una determinación) de escribir esta crítica, que prefiero llamar análisis (porque no me creo capacitado de criticar a Kate Bush), tras repetidas escuchas, he comenzado a adorarlo. 
Antes de empezar a recalcar los méritos del álbum en cuestión, que haré al analizar cada tema en concreto, vamos a ver sus defectos. 50 Words For Snow  es un disco conceptual y podría haber sido tranquilamente un tercer cd de Aerial, su trabajo de 2005 que, como sabemos, esta formado por dos cds, uno de ellos también conceptual, como el que nos ocupa. La verdad es que esta no es la primera, ni la segunda experimentación de Kate en lo conceptual; debemos recordar que ya en 1985, Hounds of Love contenía una cara B, The Ninth Wave, en este “formato”, y de alguna manera, The Red Shoes también puede considerarse conceptual (sobre todo su versión en video). Esto de ninguna manera va en detrimento de la obra de Kate, ni mucho menos. Lo que sí me impresiona es que estos trabajos conceptuales se fueron volviendo cada vez más densos y hasta casi aburridos. No creo que nadie que no sea fan les dé más de una o dos escuchas y, por lo tanto, nunca llegaría a comprenderlo y apreciarlo.

Kate siempre fue experimentadora: en su momento fue la electrónica; antes, la representación en escena de sus canciones, en lo que fue una precursora. Sus conciertos eran puestas en escena, con bailarines, coreografía, escenografías, multitud de cambios de vestuario, etc. ¿Nos suena esto? Bueno, estamos hablando de 1979. Lamentablemente, su primera gira fue su “fare well”. Con la electrónica, también fue precursora, comenzando a experimentar con ella en 1980, con Never For Ever, escalando en su siguiente y más controvertido (por lo difícil y denso) disco, The Dreaming, hasta llegar a lo que considero su apogeo en todos los sentidos, con Hounds of Love.  

Ya en The Red Shoes había abandonado la electrónica “pura y dura”, pero logró un álbum maravilloso donde la experimentación pasaba por incluir bandas de gaitas, fastuosos coros vocales, trabajar con Prince; por nombrar algunos “experimentos”. Lamentablemente, por lo que a este nuevo trabajo respecta, parece que sí se ha quedado troquelada en otro formato. El conceptual, ya comentado, y el instrumental. Hay muy poco en este disco que tenga una instrumentación compleja, realmente experimental, ya sea electrónica o acústica. Todo se basa en su voz (que sigue siendo maravillosa), en las de sus invitados, en su piano, y en arreglos peligrosamente similares a los de sus primeros discos, y al más reciente;  a Aerial me refiero.
Dicho todo esto, veamos en detalle cada tema que compone este trabajo:
Snowflake es el primer tema del disco y tiene una duración de casi 10 minutos… aunque no es la canción más larga (el disco dura 65). Definitivamente, no es una canción de apertura si pretendemos captar la atención del oyente. Sin embargo, Kate es honesta, y la pone allí para prevenirnos de lo que sigue. En otra época, como en la del fabuloso Hounds of Love, Kate la habría puesto en la cara b de un simple. Como composición es, además de arriesgada, hermosa; aunque eso en general (salvo algunas pocas canciones, especialmente de The Dreaming) es un rasgo característico de su obra: la belleza. Los arreglos vocales son lo más arriesgado, especialmente considerando que Kate solo hace coros, y la voz principal es la de su hijo, Albert McIntosh, o “Bertie”, una de las razones por la que Kate desapareció de nuestras vidas por unos doce años… El chico canta muy bien, con voz prepúber, y en muchos momentos, suena como la madre. La canción está compuesta para que sea él quien la cante: Bertie es un copo de nieve que cae del cielo, directo a las manos de Kate. La melodía es de una dulzura conmovedora, aunque un poco reiterativa. La instrumentación es minimalista; hay unas entradas de la guitarra de Dan McIntosh, padre de Bertie y marido de Kate, que son muy interesantes… la verdad es que instrumentos no hay muchos más: una batería acertadamente sobria, piano y bajo, ambos tocados por Kate.
Lake Tahoe comienza con una introducción melosa, casi de títulos de presentación de película de Hollywood (tiene hasta unas campanitas tipo Disney o de película navideña) y con la entrada de los cantantes invitados, a los 20 segundos, cambia de color, temperatura y textura, revelando una maravillosa y perfecta composición, musicalización e interpretación vocal que la hace, probablemente, la mejor canción del disco. Los invitados en cuestión son Stefan Roberts, contratenor; y Michael Wood, tenor. Ambos hacen una interpretación fabulosa, cantando a dúo, en perfecto contraste con la voz de Kate. Su entrada es sublime, con esa ternura y fuerza combinada que siempre me deja perplejo. La canción trata sobre una mujer que tras ahogarse en el lago (Tahoe), algunos días aparece, con vestido victoriano, llamando a su viejo perro que duerme, y que cuando sueña, corre. Muy lindo, sí, pero debo remarcar tres cosas. En primer lugar no entiendo muy bien la mezcla del vestido victoriano y un lago de Nevada (USA); pero claro, es Kate. Segundo: Wuthering Heights ya lo hiciste hace muchos años.  Por último, hay algo un tanto desacertado a nivel vocal en la llamada a su mascota: “Snowflake! Snowflake!” Entiendo que la idea es sonar como la mujer sobre la que canta, algo teatral no extraño en Kate, pero el resultado no es feliz. Líricamente, sin embargo, tiene mucha fuerza y mucha poesía; semánticamente, rememora toda la idea de The Ninth Wave, y el ya mencionado Wuthering Heights

Musicalmente, los arreglos e instrumentos recuerdan mucho a sus primeros tres trabajos. Esta tiene una duración de 11 minutos.  La palabra que se viene a la mente es contemplación, a la usanza de los filósofos clásicos; aunque hablemos de uno contemporáneo.  
Misty es el primer tema del disco en el que la única voz es la de Kate, en todo su esplendor, navegando por todos sus matices. Una canción de amor, pero tratándose de Kate, las cosas nuevamente no son muy sencillas: su amado es un muñeco de nieve, Misty. Supongo que poniéndolo así, crudamente, a aquellos que no hayan escuchado la canción, esto les parecerá absurdo; y quizás lo es, pero es arte, y es Kate. Sin embargo, logra con su genio, e ingenio, tanto compositivo, como interpretativo, que nos echemos de lleno a la canción, que nos llegue, que haga vibrar esa fibra que hace enternecernos y creer en su locura. Nos envuelve en su locura. Las guitarra de un tal Joel, así, a secas, es sublime; por momentos parece un arpa.
Bueno, llegamos a la cuarta canción del disco, de las siete; o sea, la del medio: Wild Man. Y no podía estar mejor ubicado por ser totalmente distinto al resto del material. ¿Por qué? Pues primero porque fue cortada como simple y, por ende, es la canción más pop del trabajo, o la única, si se quiere. Pero ojo, que tampoco es una canción pop fácil. Más allá de su simplicidad, la instrumentación es mucho más arriesgada que en los temas anteriores, y los arreglos son de destacar; especialmente a lo que se refiere a la voz, nuevamente. La simplicidad es la del formato pop: unos versos cantados por ella con coros o estribillos en el medio; coros que también son de resaltar. Lo primero que viene a la mente es Bowie, de los 70s: un sintetizador sonando primitivo, y la voz de Andy Fairwether Low, sonando “bowietiva”, y desgarradora. El señor canta mucho con Roger Waters, para hacerse una idea si no lo conocen. La historia trata sobre un grupo de escaladores que encuentran, en la nieve de los Himalayas, las huellas de un Yeti, Wild Man, y las borran para protegerlo. 
Snowed In At Wheeler Street es una balada a duo. Su cointérprete no es nada menos que Elton John. Lejos de ser fan, la verdad es que este señor, por lo general, me rompe bastante los huevos; pero hay que reconocerle sus méritos, especialmente a lo que se refiere a cantar, y componer, baladas. Es un tema muy romántico, y dramático, con tintes históricos; pero a mí no me hace nada. Hay algo que no cuaja. Sorry.
La canción que da nombre al disco, 50 Words For Snow, lo dice todo con su título: 50 palabras por nieve, y 50 palabras por nieve tienes. Eso sí, las 50 palabra están recitadas por Stephen Fry, mientras Kate las cuenta en un murmullo. Entre medio de estos conteos, hay un estribillo cantado por Kate que nos informa de cuantas palabras quedan pendientes, y también incita a Stephen, en el papel del Profesor Joseph Yupik, a completarlas. Esto supuestamente tiene que ver con un mito que dice que los esquimales tienen 50 palabras para nombrar a la nieve… es un experimento, como cuando en Aerial recitó con 137 decimales. Un experimento que no necesito escuchar más de un par de veces.
Llegamos al final del disco, si no lo dejamos en el medio de alguno de los dos últimos temas, y tenemos Among Angels: Kate y su piano, sin necesidad de nada más (al mejor estilo And Dream of Sheep o Under the Ivy).  Una canción hermosa, un tanto densa, y moderada en su extensión, comparada con las demás; es de hecho la canción más corta del disco, con 6:49… Aquí experimenta nuevamente con su voz, que ha cambiado con las décadas, pero sigue tan clara, vibrante, flexible, enternecedora… sí, es obvio que me encanta la voz de Kate. Más allá de resaltar la belleza de la canción, y la interpretación, no hay mucho más para comentar.
Para concluir, decir que el arte del disco es, como suele ser, de una calidad y belleza impresionante. Todo muy cuidado, y con diseño de la misma Kate. 
En resumen, un disco para escuchar varias veces (a excepción de dos temas), para empezar a comprenderlo y luego disfrutarlo;  un claro exponente del paradigma Kate Bush,  ha vuelto con todo y esperamos que no vuelva a desaparecer por otros 5, 6, o 12 años.