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viernes, 25 de enero de 2019

Triste pero cierto: Trevor Horn Reimagines The Eighties


Tengo que empezar con un descargo: amo a Trevor Horn. Le he dedicado un podcast. Y una parte importante de otro. Sus colaboraciones con Grace Jones, Seal y los Pet Shop Boys son algunos de mis discos favoritos. Por eso me duele tener que escribir esta reseña, pero por otro lado, por eso mismo siento una cierta obligación de escribirla.

Trevor Horn, quien porque quiere, puede y tiene resto, decidió sacar un disco de covers de canciones de los ochenta y llamarlo Trevor Horn Reimagines The Eighties, junto con músicos populares tales como Robbie Williams, Seal o All Saints

Lo que caracteriza a lo que hoy conocemos como “el sonido de los ochenta” es una mezcla de cosas, que incluye desde estilos de composición, ritmos y a el uso de ciertos instrumentos y tecnicas de grabacion que forman un ADN difícil de aislar pero totalmente identificable a simple escuchada. Trevor Horn lo sabe, porque bueno, él INVENTÓ ESE SONIDO. Y una característica clave es que en la mayoría de los casos, las canciones clásicas de la época son prácticamente indivisibles de sus arreglos y grabaciones originales. La mayoría de los artistas fallan cuanto las tratan de reimaginar en sus presentaciones 10, 20, 30 años después y es prácticamente imposible que existan buenos covers de las mismas. No es que sean malas canciones, solo que la mayoría no resisten un reversionado como el que el catálogo de los Beatles tuvo en manos de gente tan dispar como Frank Sinatra, Ella Fitzgerald o Siouxsie and the Banshees. 

Y Trevor por ser Trevor no es menos dado a fallar en lo mismo. Sobre todo porque pasados los ochenta estrictos, él mismo dejó de lado su sonido característico basado en sintetizadores y samplers (recuerden: es el hombre que armó una banda y grabó un disco porque quería probar los límites del Computer Musical Instrument que se había comprado) combinados con arreglos de orquesta y corales para apoyarse más en un sonido de gran estudio tradicional, más cerca de George Martin que de Stuart Price. 

Nos guste o no reconocerlo, Everybody wants to rule the World es un clásico tanto por la canción como por los arpegios de guitarra sampleados y sincronizados con el bajo y la batería en el disco original de Tears for Fears. Saquemos eso, y no hay Robbie Williams ni orquesta que lo resistan. 

Una y otra vez el disco falla cuando trata de descontextualizar y tomar como “grandes canciones” a lo que en realidad fueron “grandes discos”.

Esto queda bien claro en Blue Monday, una canción que es claramente inseparable de su instrumentación (algo que Horn mismo sabe, ya que es el único track que tiene una batería programada y secuenciadores). No importa que podamos “cantar” Blue Monday: el TUT TUT TUT TURUTUTURU TUT  es tan parte de la canción como la letra y la melodía, y no, reemplazarlo con la percusión de una orquesta sinfónica no lo equipara. 

Las excepciones no casualmente son las canciones de artistas que si bien  las grabaron en los ochenta, pertenecen a otras tradiciones: David Bowie, Joe Jackson. Ashes to Ashes es responsable por el sonido de la mitad de los ochenta, pero no es una canción en la tradición de los ochenta, y soporta arreglos y voces diferentes, lo mismo que It’s different for girls (nota al margen: que las canciones resistan covers no significa que estos covers sean especialmente buenos tampoco, solo mejores que otros en el mismo disco).

Horn además hace una especie de efecto homogenizador que les saca toda gracias a las canciones originales y a los artistas invitados, por que lo que Brothers in arms no suena ni al tétrico minimalismo de la versión original de Dire Straits ni a Simple Minds, el featured artist. Es una canción más con una buena orquestación impersonal. Y la elección de los invitados tampoco es la mejor: Slave to the Rhythm ha sido reversionada por Alison Moyet o Shirley Bassey sin problemas. Rumer, por talentosa que sea, no es la cantante para esta canción, que termina siendo más Bossa Ochentas que el “La BBC interpreta los ochenta” que podría ser. 

Tampoco es que el disco haga todo mal: hay dos momentos en los que Horn deconstruye y reconstruye los originales y logra algo casi mágico. En Girls on Film, podemos imaginarlo pensando “que quiso hacer Nick Rhodes con su Crummar String Synthesizer”, “que quería hacer John Taylor con el bajo” y reconstruyendo los arreglos originales con una orquesta (y reconociendo que el efecto de sonido de la cámara de fotos al comienzo de la canción es tan importante como la partitura). Lo hace nuevamente con Owner of a lonely heart, con la facilidad que no tuvo que reconocer la intención original ya que el arreglo original era suyo y solo tuvo que reemplazar “Fairlight orchestral hit” por “real orchestral hit”. (En un callback a una época más oscura cuando fue brevemente el cantante de Yes, Horn mismo canta esta versión).

Y así como hay malas elecciones de artistas para cada canción, All Saints ponen en vigencia Girls on film con la inversión de género, al igual que Tony Hadley cantando What’s love got to do with it, que además permite apreciar la entonación Luis Miguel Style del ex Spandau Ballet en una canción que ostensiblemente es para que cante una mujer.

El disco cierra con una triste versión de Take on me que le quita toda la vida al original, y que irónicamente sale a la venta el mismo dia que Weezer saca su propio disco de covers con su propia, superior, versión. En conclusión, el mismo mercado le está diciendo a Horn lo irrelevante e innecesario de su disco. Un lástima. Saben que me duele mas que a nadie tener que decirlo. 

lunes, 25 de julio de 2016

Comentario: Looking - The Movie

I can guarantee that he will do nothing but break your heart again.

Pensémoslo de esta manera: en lugar de Looking: The Movie, podríamos haber tenido el final de temporada más decepcionante del universo, o una temporada 3 donde se hubiese contado esta misma historia en 10 episodios en lugar de 85 minutos.
Y creo que justamente esa es la característica redimible de la película: se hace cargo de por lo menos UNA de las fallas estructurales de la serie, que es la morosidad narrativa de cine indie. Claro que no se hace cargo de otros problemas, o de lo que llamaría, he llamado y seguiré llamando, Patrick como protagonista único de la serie/película.
A ver, entiendo que Groff era inicialmente el único con cartel propio (su paso por Hamilton no hace más que reforzar eso) y nuestro personaje ancla, pero también su historia siempre fue la más aburrida, la más irritante, y la más polarizante (lean el archivo completo aquí bajo el tag ‘Looking’ para más detalle). Pero aun así, el motor de la narrativa o por lo menos el McGuffin es el casamiento de Agustín y Eddie, que apenas revisten relevancia, y su conflicto propio se limita a un trilladísimo plot de “cold feet” antes de la boda más propio de una comedia de Katherine Heigl, que de hecho amerita un shout out durante el episodio. 
El “gran conflicto” del regresado Patrick (se fue de SF poco tiempo después de la última vez que lo vimos, 2 años en tiempo de la serie) es el reencuentro con sus exes: el que lo trató como el traste (Kevin, interpretado por Russel Tovey, quien parece estar actuando en otra película, una seguramente más divertida a juzgar por su color de pelo) y al que él trató como el traste (Richie, interpretado por EL PEOR ACTOR DEL UNIVERSO, Raúl Castillo. En serio, no sé cómo no reparé antes en lo mal que actúa este chico, un motivo más para que la supuesta química que tiene con Patrick no nos sea nunca evidente, sino siempre contada por otros). Si locura es intentar dos veces lo mismo y obtener otro resultado, claramente podríamos decir que Patrick está loco en sus acercamientos a ambos (porque claro que nuestro Kaso Dora se acerca a ambos), dado que lo único que parece haber cambiado en estos dos años es que le perdió un poco de miedo al sexo y coge y chupa culos sin luego ir al dispensario a hacerse buches con Espadol. Porque a los guionistas se les ocurre, medio que terminan juntos con Richie. El único motivador, aparte del supuesto “amor” que los une desde el piloto de la serie, es que Brady, el novio actual de Richie es insufrible, una caricatura de trazo tan grueso para que lo odiemos que parece de una novela de Andrea del Boca en los noventa. 
En el medio de este caos de aburrimiento, lo tenemos a Dom, cuyo arco de personaje se limita a “se dedica a su negocio y ya no coge, salvo al final de la película because guionistas”, desperdiciando al encanto (aunque no habilidad como actor) de Murray Bartlett, y a Doris, quien había cerrado su historia con un moño y ahora le fuerzan una conversación de embarazos totalmente inútil. 
Si, San Francisco es bellísima y el recorte que hace el director es magnífico por su economía de recursos. Si, necesitamos más y más diversos personajes LGTB en pantalla. Sí, hay algo del ‘aquí y ahora’ de Looking que la hacía refrescante. Pero no alcanzaba antes, y claro que no alcanza ahora. 
Hablando de dirección así como lo banco a Andrew Haigh, o por lo menos a sus largometrajes, hay algunas decisiones puramente de dirección que no puedo respaldar, tal como sus efectos de “micrófono abierto al aire” que dificultan captar algunos diálogos, que siendo que es una película casi completa de Walking and Talking, son indispensables. Aunque la misma técnica para hacer “efecto boliche” donde no se escucha nada es brillante.
En conclusión, le súper agradecemos a HBO haber aprobado la serie en primer lugar y haber aprobado esta película como premio consuelo ahora, mas… gracias, pero no gracias. 

Gay Pedigree:


  • Fue un guiño simpático hacer aparece a Frank en la trama de algún modo. En una realidad alternativa, era el “Cuarto Looking”.  
  • Una vez más, le debemos a la serie a Daniel Franseze como Eddie y su excelente gusto en remeras, tanto la de “Yes fats, yes fems”, que ya la quiero, como la de “Michael & Diana & Elizabeth…” que me muero de curiosidad por saber cómo sigue hacia abajo. 
  • El plot flojo de papeles de Agustín es injusto aparte del Paddycentrismo porque es el único personaje que creció o por lo menos cambió en el transcurrir de la serie. 
  • Hablando de fats & fems es una de las pocas cosas tópicamente políticas del episodio, salvo las conversaciones sobre matrimonio, que ahora parecen estar todas en “Sí, quiero”, salvo por la refrescante jueza interpretada por ese icono gaylésbico que es Tyne Daly.
  • Kevin está de vuelta con Jon. Sadomasoquismo por otros medios. 
  • Lesbian watch: se reduce a un chiste sobre la compañera de oficina ambigua de Kevin y Patrick y unos besos comunitarios por parte de “Kyah” a quien conocemos por primera vez pero ya es la mejor amiga del mundo mundial de Agustin. 
  • Sex watch: hay una linda cogida de Patrick con su levante en la fiesta. Cumple con la función de demostrarnos que, efectivamente, Patrick ha mejorado en la cama.  
  • Music watch: mucha música, mucha de artistas nuevos, pero que incluyen un Himno-Diva de Ultra Nate, un temazo del clásico de la serie (y todos los productos de Haigh) John Grant y el sorpresivo final con “I’ll be your shelter” de los Housemartins, que delata el inglesismo de los creadores de la serie.


lunes, 23 de marzo de 2015

Comentario: Looking 2x10 - Looking for Home

"I thought I was moving in with just one Kevin"

Este episodio comienza con Patrick, infructuosamente, tratando de entrar a su nuevo “hogar”. Su torpeza para hacerlo, el hecho de que el edificio mismo se lo esté negando y que los que finalmente abran la puerta sean los insoportables nuevos vecinos Milo y Jake más que un simbolismo, son un yunque en la cabeza: tal como lo vimos venir desde el momento en que Kevin “se decidió” por Patrick, esa relación está condenada al fracaso.
Lo interesante es la combinación de factores que llevan a eso: uno, claro, es lo que ya sabemos de Patrick y su conservadurismo casi decimonónico (en un momento especialmente hiriente, Kevin lo equipara con su hermana Megan, a quien oportunamente conocimos el episodio pasado). El otro es Kevin mismo. Más allá del punto de vista omnisciente que tenemos como audiencia del programa, habla de la ingenuidad de Patrick el creer que Kevin cometió una y solo una indiscreción, que esa indiscreción fue con él y que nunca va a volver suceder. 
Como comentaba hace unas semanas, Looking es un producto de y para la comunidad gay, y es interesante como no se han privado de meterse en los debates actuales propios de la misma, desde el uso del Truvada como “prevención” para el HIV a la realidad de las parejas abiertas, el estado de levante constante amplificado por las redes dedicadas en nuestros teléfonos o como vemos también en este episodio, el racismo y “bellecismo” del puterío como grupo humano. El error de Kevin y Patrick no es ni la intención del primero de no “atarse a un solo compañero” ni el “monogamia para toda la vida” del segundo: no, el error es no haber tenido esta conversación ANTES, el dar por asumido que el otro quería lo que cada uno de ellos quiere. 
De ahí en más, es todo barranca abajo. Cualquier arreglo que hagan a partir de ese momento (y Patrick por un momento hasta estaba decidido a transar, en parte producto de las revelaciones de su madre la semana pasada) va a dejar a uno de los dos disconformes, y ambos lo saben. Esto se agrava, además, por el hecho de que Patrick tiene una caja entera de temas no resueltos con Richie, y como espejo del comienzo de la serie y del final de temporada pasada, ahí es donde termina.
Esto puede ser el final de temporada, o muy probablemente, el final de la serie, y para cada caso requeriría una lectura diferente: o es un cliffhanger para mantener el triángulo una temporada más, o el “estoy listo” de Patrick es la oposición al “no estoy listo” del final de la temporada anterior. 
Si este fue el final de la serie, eso sí, bastante mal se ha portado con el resto de los protagonistas: Agustín amerita poco menos que un cameo, y si bien el arco del personaje se completó de alguna manera el episodio anterior, es injusto para los televidentes y para el personaje y actor que finalmente figura segundo en el orden del elenco.
Dom y Doris tienen una resolución más redonda y satisfactoria para ambos: es hora de cortar lo enfermo del vínculo que los une, sin cortar el vínculo, con la posibilidad de Doris de tener una relación y de Dom de crecer un poco solo (la salida fuera de cámara de Lynn también apuntaba en esa dirección). Igual nos deja con gusto a poco. 

Looking tuvo un salto cualitativo importante en este segunda temporada. No fue una gran temporada como un todo, pero tuvo momentos muy altos, desarrolló a los personajes y agregó detalles nuevos, y se animó a ser tópica y política cuando hizo falta. El problema es que esto la hizo tan de nicho que no la miró prácticamente nadie, y la audiencia nicho está tan atomizada que difícilmente se una para reclamar continuidad. Si HBO decide que le interesa seguir mercadeando al nicho, aquí estaremos esperando.

Gay Pedigree:

  • A modo de incorporar la vida real a la trama, el corte de pelo de Patrick aparte de simbolizar confianza y entrega con Richie, es a causa de la necesidad del mismo para el papel de Jonathan Groff en American Sniper
  • Sin lugar a dudas lo mejor que nos dejó esta temporada fue la incorporación de Daniel Franseze como Eddie. También tiene menos que un cameo, pero su look Santa Bear con remera de Mariah fue el momento más risible de un episodio bastante denso.
  • La bajada de línea sobre la muestra de la comunidad gay que se expone en el edificio es bastante hipócrita en vista del protagonismo casi absoluto de Patrick y Kevin no solo este episodio sino toda la temporada.
  • Dicho esto, ¿quieren saber sobre quienes son los símbolos sexuales 2014-2015 de la comunidad? Escúchenlos de boca de Kevin: Zack Ephron, Chris Pratt, Mark Ruffallo. 
  • En un episodio donde claramente se nos pide que nos pongamos del lado de Patrick, un detalle que nos hace bajar un cambio: lo llama “sex addict” a Kevin. Ay Paddy, vivís en San Francisco 2015, fuiste a chupar pija a un parque, no seas hipócrita…
  • Hablando de ser tópico y político: “I wanna pussy, so suck my dick
  • Lesbian watch: al remanido (y bastante discriminador, como todo en Patrick) chiste de su pelo de “middle age lesbian”, se agrega una pareja de chicas recién casada en la puerta de City Hall cuando Dom lo va a ver a Malik. 
  • Sex watch: lo más parecido al sexo en este episodio es un coitus interruptus por timbrus de vecinus fiesterus. Muy significativo en contexto. 
  • Music watch: tenemos casi cameos de los favoritos eternos del programa Hercules & love affair, y de los gay-faves Hot Chip, pero el tema principal es Simple Man de Graham Nash, priorizando impacto lírico sobre gaytudez.
  • Nota final: puta que es linda San Francisco, como la toma desde la colina donde están Dom y Doris lo demuestra (lindo barrio Malik, Doris es afortunada en varios sentidos).
  • Gracias a todos los que leyeron y comentaron estas semanas, esperemos tener la oportunidad de reencontrarnos el año que viene. 


lunes, 9 de marzo de 2015

Comentario: Looking 2x08 - Looking for glory

"The devil wears a dog shirt"

El episodio de Looking de esta semana cierra con Only You, de Yazoo. En circunstancias normales, eso sería suficiente para ponerle un diez al episodio y seguir con mi vida, pero tanto por razones musicales que discuto en Music Watch más abajo como por razones argumentales del episodio, no se la van a llevar tan barata.
Si bien la estructura de Looking, especialmente esta temporada, es claramente de telenovela, con nuestra heroína siendo Patrick con sus dos candidatos de cada lado del camino, hasta ahora los elementos bien culebrón estaban equilibrados con comedia, historias de otro tipo que no sean lo estrictamente “me-quedo-con-uno-o-me-quedo-con-el-otro”, pero al acercarse el final de temporada, parece que los guionistas se largaron con todo a enfocarse en eso, y lamentablemente, no es el punto más fuerte del programa.
Si es interesante, independientemente de las miradas perdidas entre Patrick y Richie, el análisis de la relación Patrick/Kevin, que más allá de su belleza física (el chiste recurrente de sus White People Problems sobre ser casi hermanos da justo en el clavo), todos sabemos que tarde o temprano va a terminar mal. El desastre del “desayuno en la cama” es un simbolismo, intencional o inintencional, de lo que el futuro depara a esa relación. No dejemos que el encanto de Russel Tovey nos engañe: a Kevin no se le cree nada, y tarde o temprano se le va a pasar la calentura y adiós Patrick. Claro que con Richie en stand by (este episodio tuvo por fin también mostrarnos que Brady no es para Richie), Patrick no se va a quedar solo. Brady y Richie se reirán a las espaldas de Patrick, la “nena de 13 años con miedo a su vagina”, pero Richie es el par perfecto, el reprimido que juzga a todos no desde la superioridad moral, sino desde el pánico a todo lo que salga de su zona de confort. 
Hay telenovela de otros tipos con los otros personajes, infinitamente más interesante: finalmente vemos que la química entre Agustín y Eddie es real, pero un accidente que no es tal enfrenta a Agustín a sus propios miedos y prejuicios sobre la seropositividad de Eddie, de paso dándole la oportunidad a Daniel Franzese de mostrar más rango que la comedia a la que nos tiene acostumbrados (y mostrar… más, como comento más abajo). Es bueno ver que la reivindicación de Agustín sigue en pie, mostrando verdadero interés por seguir adelante con esa relación.
Y Dom… es raro lo que está pasando con Dom. Espero que la moraleja no sea que el puto cuarentón (aun uno que esta tan bueno como Dom) está destinado a quedarse solo. O es cierto que el manejo dudoso de su relación con Lynn lo dejó ahí, pero tener “celos” por Doris espero que sea mejor analizado como el síntoma que es y no la enfermedad o causa de la enfermedad.
Básicamente un episodio de poner las fichas en el tablero para los dos finales, no está mal, pero no estuvo a la altura del resto de la temporada.

Gay Pedigree:
  • La toma que establece la ubicación del centro de conferencias es, efectivamente, el centro de conferencias de San Francisco, donde normalmente se hacen los eventos de Apple. Los interiores deben haber sido filmados en estudio.
  • El némesis de Patrick en la convención, además de aportar la cuota diversidad, supongo que está ahí para ser la definición pura de “bitch on wheels
    • Todas sus intervenciones son una mezcla de hilarantes/tajantes con revelación de la verdad:
      • El chiste de la “pareja de hermanos”
      • Hacer notar que el juego que están presentando es una muestra de lo peor de lo estereotipos, algo que solamente dos chicos blancos, lindos y atléticos en pareja el uno con el otro podrían diseñar.
      • ¿“Fierceness”? ¿En serio?
  • Igual, el programa reconoce y se regodea en los estereotipos y las consecuencias del ghetto, desde la línea de Eddie sobre ser una ‘big poz queen’, al potencial aviso de Dom que se definiría como un ‘clone’.
  • Dicho esto, Bitch on Wheels está presentando una app para encontrar los glory holes más cercanos (lo que da el nombre al episodio). Espero que los productores hayan registrado la idea, alguien se las va a robar…
  • Lesbian watch: seguimos creyéndole a Meredith que no es torta, pero su escandalización a la salida del closet de la pareja Patrick/Kevin es más de torta que de mujer hétero.
  • Sex Watch: Escena muy caliente y realista entre Agustín y Eddie, desde lo sensual a lo accidental. 
    • También, ante tanta pacatería por contrato de Tovey solo saliendo en calzones, es refrescante la naturalidad de Franzese con su desnudez.
    • Primer full frontal en el programa, y es del chico gordo. In your face, Lena Dunham. 
  • Music Watch: Como comentaba más arriba, cierra el episodio el clásico de 1982 de Yazoo, Only You. Continúa con la asociación del personaje de Kevin con bandas y artistas ingleses.
    • Dicho esto, la canción se usó hace dos semanas en The Americans, y de manera mucho más apropiada, especialmente porque The Americans transcurre en 1982, y creo que con suerte Kevin y/o Patrick NACIERON en 1982 (verificando, Tovey es del 81 y Groff del 85). 
    • Apruebo, en este caso, más del uso de Say you love me de Jessie Ware en la escena de “los lentos”: “I don’t wanna fall in love with you, I don’t wanna try
    • Y hubiese aprobado mucho más si nos hubiesen mostrado algo de la Kylie Night en Toad Hall


lunes, 2 de marzo de 2015

Comentario: Looking 2x07 - Looking for a plot

"He kind of looks like a drag queen"

En el primer episodio de Looking hubo una referencia al pasar sobre Dom y Doris habiendo tenido una relación sentimental previa, y no se volvió a hablar del asunto, cosa que me llevo a pensar que había sido una malinterpretación mía. Una lástima, porque me parecía que la existencia de esa relación y la relación actual que ambos tienen, la más pura y sólida de todas las relaciones del programa, sean estas románticas, amistosas o de parentesco, se intersectaban de todo tipo de modos interesantes.
Imaginen mi alegría al finalmente tener un episodio que se centra en estos dos personajes, uno, discutiblemente, el mejor del elenco (Doris) y otro con mucho potencial pero tristemente mal utilizado (Dom) y que claro, confirma y se apoya en este detalle.
La excusa es tan vieja como la televisión: la muerte de un familiar que hace que se tenga que cambiar de escenario, revolver un poco el pasado y tal vez hacer las paces con algo del pasado. Lo interesante del pasado compartido de estos dos es que necesariamente tocamos los detalles de la vida de ambos cuando eran inocentes, con peinados ridículos y fantaseando con George Michael en Modesto, California. 
Todo lo que aprendemos sobre Doris no hace más que reforzar la caracterización del personaje, desde su madre alcohólica a la férrea relación con su padre, el amor incondicional por Dom, la tía piola, su forma práctica y resolutiva de ser, la importancia que le da al buen sexo. De Dom aprendemos algunas cosas nuevas, como que se fue de Modesto con un pie fuera del closet, pero no del todo, incluyendo la asignatura pendiente de hablarlo con su padre, y que como tantos otros se ha acostumbrado a estar tan fuera del closet en la meca gay que hay sentimientos encontrados entre las dos realidades. También indirectamente nos enteramos que la relación con Lynn esta oficialmente terminada, algo que vimos pero no se terminó de confirmar en cámara. 
La cruza de estas dos vidas ya entrecruzadas incluye un accidente de autos, y una inversión incondicional (como todo en su relación) de Doris en el negocio de Dom. Doris y Dom se vuelven a San Francisco con sus “votos renovados”, habiendo enterrado en más de un sentido fantasmas del pasado, y con la mirada hacia adelante.
Claro que nuestros héroes esta semana tuvieron que llevar otra pesada carga, Patrick, como el niño de la relación, sentado en el asiento trasero y tan llevadero como Burro en las películas de Shrek (intertextualidad encubierta?). 
Cuando se lanzó Looking uno de los ángulos de venta era que sería “una Sex and the City” gay, y este episodio es un callback bastante claro al episodio de la muerte de la madre de Miranda. Digo esto porque quedo claramente establecido algo que ya veníamos venir: Patrick ES Carrie Bradshaw, y por todos los malos motivos. Egoísta, dramático, poniéndose como centro de todo lo que se dice y hace, sin reparar en los sentimientos de los demás. Insoportable, bah.
Encima, su versito “de boohoo, estoy solo” es totalmente inoperante dado que a) esta solo hace una semana más o menos en tiempos de la serie y b) esta solo por elección propia (dos veces, por Richie y por Kevin). Y por eso no podría interesarme menos el minuto final del episodio (forzadísimo además, supongo que por la corta duración de la temporada), ya que realmente no tengo nada invertido en la felicidad de Patrick. Es más, espero que Kevin sea abiertamente el villano de la temporada que viene, queriendo nada más casarse para mantener su visa. 
En conclusión, probablemente uno de los dos mejores episodios de toda la serie, y que si no incluyera a Patrick, podría hasta ser EL mejor.

Pedigree gay:

  • Ausentes todo el episodio o con mini apariciones: todo el resto del elenco. No se los extraña, el foco aquí eran Doris y Dom.
  • La actuación de Lauren Weedman es exquisita. Siempre lo fue, pero el rango que muestra aquí es único. Vean nada más las caras y movimientos cuando recibe el mensaje de texto. 
  • La tía Sarah es una de mis favoritas desde que la vi en The Big Chill por primera vez: Mary Kay Place. 
  • Lo único bueno de tener a Patrick fue ver su pelo sin producto cuando salieron de la pileta. No le queda mal. 
  • ¿Me parece a mí o hay un error de continuidad serio con el look de Kevin en la última escena? Parece más gordo y barbudo que en el episodio final (cuando me lo crucé en SF en noviembre estaba afeitado y flaco)
  • Lesbian watch: no lesbians were harmed while filming this episode
  • Sex watch: no hay sexo en este episodio, aunque si Dom y Patrick en trajes de baño reveladores (y Doris también!)
  • Music Watch: aparte de la música flashback que escuchamos (Ultra Naté y Madison Avenue dando la pauta de lo quedado en el tiempo del bar, Katrina and The Waves para el momento nostalgia de Dom y Doris), hay muchas menciones flashback, desde Wham! Musicalizando las exploraciones románticas de nuestros protagonistas, a Patrick siendo un emo que escuchaba Evanescence (nadie se sorprende). 


martes, 17 de febrero de 2015

Comentario: Looking 2x05 - Looking for the truth

"The pinche puto cabron who broke your heart"

Si bien la historia de la s02 de Looking está planteada desde el principio bien en el estilo telenovela de “Chico Bueno tiene que elegir entre chico rico y “malo” y chico pobre y bueno”, los últimos cuatro episodios medio que nos dejaban con la sensación de que preguntarnos para qué seguíamos teniendo ahí a Richie, salvo como un molesto recordatorio para Patrick sobre lo que podría haber sido y un poco de moralina sobre lo que debe ser.
A ver, no me malinterpreten: soy un fan del amor, de las relaciones y de la monogamia elegida por quien la elija, y también creo que no es deber de nadie cuidarle los cuernos a otra persona, por lo que el concepto de “homewrecker” me parece que atrasa unos 50 años, especialmente en la comunidad gay, en San Francisco, en el 2015. Dicho esto, hay algo en el binarismo de Patrick que no le permitía separar lo que pasa entre él y Kevin de lo que pasaba entre él y Richie, y claro, Richie, según el estereotipo de mexicanidad es más conservador en tema relaciones que la Reina Victoria. Por lo que una charla “sincera” entre ambos no podía más que suceder porque esa relación “prohibida” está fuera de cuadro, y ahora ambos se lo pueden permitir (y con Richie con la tarjeta de “get out of jail” basada en que aun no sabe que tipo de relación está teniendo con Brady). Digamos que lo que tienen en común Patrick y Richie no es el romanticismo que la s01 nos quiso vender, sino su inherente conservadurismo. Claro que también sabemos lo hipócrita que es Patrick: primero, como bien le dice a Richie y Richie no le va a perdonar, se acostó con Kevin cuando técnicamente aun estaba en relación con él. Segundo: no terminó la relación con Kevin porque “está mal” o por deber, sino porque Kevin no le dio lo que quería (exclusividad al dejar a Jon), por lo que acá le está vendiendo pescado podrido (otra vez) a Richie. 
Por otro lado, pasamos algo de tiempo con Agustín y Eddie, y no sé si es un error de continuidad, pero tenemos que entender que entre estos dos aun no pasó nada, aun cuando Eddie le permitió pasar la noche en su casa hace no tanto tiempo. Al margen de eso, el nuevo “buen” Agustín definitivamente está interesado en Eddie, y lo interesante narrativamente (al margen de que Eddie ya es el mejor personaje del programa) es que está ahora del otro lado de lo que el de alguna manera infligía en la temporada anterior. Son principios básicos de rehabilitación de personajes que los guionistas destruyeron, veamos hacia dónde lo llevan.
Lo que une a las historias de ambas parejas son los momentos de sinceramiento, un clásico de la serie (seguimos con las historias de Patrick, gordito y puto y haciendo cosas “de nena” para disgusto de sus padres), y el contraste entre el conflicto de los asimilados (Patrick pudo llevar un novio al casamiento de su hermana, después de todo), y los que no: la relación de Richie con su padre es una mierda, y Eddie tendrá todos los tatuajes reveladores que quieran, pero todavía no tuvo “la charla” con sus padres. El avance de ambos personajes va en esa dirección, y solo espero que no tengamos que verlas en el mismo episodio y con el empujoncito de sus cuasi-novios como superhéroes. 

Gay pedigree:

  • Por si no se dieron cuenta, Dom no aparece ni es mencionado en todo el episodio. Lo más grave es que ni se lo extraña. La historia de Dom esta temporada no está funcionando al nivel que no funcionaba la de Agustín la temporada pasada.
  • La analogía de Jon que no estuvo “dentro de la oficina” de Kevin en tres meses me pareció un poco demasiado. Lo único interesante es mostrar lo flojito de papeles que está Kevin en todo.
  • Lean cualquier guía de cómo tener una charla con alguien que decide blanquear su seropositividad: todas las recomendaciones son NO HACER lo que hace Agustín. 
  • Para ser un programa que intenta aunque sea tangencialmente derribar estereotipos sobre la comunidad LGTB, son bastante estereotípicos con los mexicanos (toda la historia de Richie, su primo Hector siendo el “testaferro macho” de su padre) y con la casi-fag hag en Ceci. 
  • Lesbian Watch: nada, salvo la compañera ambigua de la oficina de Patrick, que tengo que admitir que me causa un poco de gracia.
  • Sex watch: un episodio casi sin sexo, calculo que intencionalmente, salvo por la paja de Patrick (con porno en pantalla y sin toalla amiga) y unos besos entre Agustin y Eddie.
    • Para compensar, montones de chistes de doble sentido, algunos de nivel “escuela primaria”, como referir al tamaño del burrito y Patrick sabiendo “manejar con palanca”.
    • Agustín SABE cuando Patrick se está pajeando. Por supuesto. 
  • Music watch: si bien hay montones de música en el episodio, todo gira alrededor de Finally, el clásico noventero de CeCe Peniston. 
    • Es graciosa la malinterpretación de la letra de Agustín, pero creo que es simbólica de otras malinterpretaciones subyacentes en ambas historias.
    • Finally aparte de ser un clásico de la disco gay de los últimos 20 años tiene pedrigree adicional por su rol clave en la versión cinematográfica de Priscilla, la reina del desierto.
    • Finalmente (*cuack*) tenemos la secuencia de titulo con la genial versión de la canción de Cherry Ghost, que además en este mezcla juega intertextualmente con Hall & Oates de los tempranos ochentas, y como tantos otros covers de música bailable, al sacarle el ritmo, termina siendo curiosamente doloroso y sentimental. 
    • Ah, y CeCe/Ceci... estoy hilando demasiado fino?


martes, 13 de enero de 2015

Comentario: Looking 2x01 - Looking for the Promised land

"Come party with the big boys!"

Bienvenidos a lo que intentaremos sean los comentarios semanales de la temporada 2 de Looking. Antes de comenzar, un descargo: los que hayan leído mis comentarios de la temporada pasada verán que los dejé en una nota amarga, decepcionado con la serie, que me pareció que, gusto al margen, no tenía una línea clara de dirección. Si no han tenido la oportunidad de escucharme en alguna de mis incursiones podcasteras o radiales, luego de un viaje a San Francisco a fines del año pasado, moderé bastante esta opinión, viendo con otros ojos a la serie, los personajes y algunas de sus situaciones. En este estado mental “positivo” es que retomo los comentarios, veremos que tanto lo sostengo en la manera que transcurran las semanas.

Como primer episodio de la temporada, especialmente uno después de una temporada poco vista, este Looking requería una puesta al día con los personajes, y el recurso usado, no por viejo es menos efectivo: encerrar a los personajes con alguna excusa, drogarlos un poco, agregar un poco de sexo casual y dejar que el “encuentro personal” se hiciera cargo del resto. Si bien no lo inventó, es el recurso perfeccionado por The Big Chill hace más de 30 años y que sigue siendo igual de efectivo en This is where I leave you en el 2014.
Entonces Patrick, Agustín y Dom se van a una cabaña en Russian River, ahí nomás de San Francisco, a alejarse de los desastres que hizo Agustín con su vida en general, del nuevo “noviazgo” de Dom con Lynn, y ostensiblemente, de el cuelgue de Patrick con Richie. Lo que como audiencia sabemos, pero no Dom y Augstín es que Patrick ha estado cogiendo con Kevin, su jefe casado, y ha sido más de una vez. Los personajes claro que no se bancan demasiado el aislamiento, y como siempre es Doris la voz sensata que los saca a una noche de extasis y discoteca en el bosque.
Si hay algo que Looking hace bien, cortesía de Andrew Haigh es mostrar los momentos íntimos, bien de cerca, ya sea de tres hombres maduros en una casa que no se dicen lo que se tienen que decir, o esos mismos tres, mas otros trescientos, bailando bajo el efecto de la pastilla del amor. Dom consigue un compañero “aprobado” por su nuevo contrato de pareja, Agustín conoce a un personaje inesperado (más sobre él abajo), y Patrick… no deja de ser Patrick: lo llama a Kevin, cogen en el bosque y finalmente se confiesa con sus amigos, retomando algo de esa camaradería del primer episodio que luego se había diluido en el medio del teleteatro.
Un buen comienzo, sin ser un borrón y cuenta nueva ni solamente una continuación. Sigan así muchachos, les tenemos fé.

Gay pedigree:

  • Bienvenido Daniel Franzese al elenco como Eddie. Parece innecesario tener que decirlo, pero cuando se trata de varones gay, la tele a veces es tan implacable como con las mujeres: todos jóvenes y bellos. Daniel/Eddie es un osazo hecho y derecho, y aparece tan desnudo como Hannah Horvath. Bien por él, y por nosotros.
  • Eddie también es HIV positivo y activista. San Francisco real, gente.
  • Hablando de diversidad, la recepción a la fiesta la hace una de las Radical Faeries, coloridos personajes producto de la intersección del gay power y el hipismo de San Francisco.
  • Kevin y Doris pasan a ser parte del elenco permanente desde este episodio, ambos muy bienvenidos (Doris sobre todo, la persona más sana de este elenco)
  • Con unas líneas de diálogo, sabemos todo lo que hay que saber sobre los personajes: Patrick es nerd y sexualmente un poco conservador (por lo menos lo era). Agustín usa la promiscuidad, el alcohol y otros tóxicos para ocultar sus inseguridades. Dom, mal que le pese, es casi la figura paterna de los otros dos.
  • Dicho esto, es interesante como se muestra el residuo de tensión sexual entre Dom y Patrick, entre quienes antes que empezara la serie, pasó algo.
  • Lindo toque las caras de mala noche de los tres protagonistas en su encuentro post coital al amanecer.
  • Sex watch: oral para Dom, refrescantemente versátil. Anal para Patrick contra un árbol, que ya se está engolosinando. ¿Tenemos que entender que Agustín y Eddie solo conversaron y no cogieron?
  • Music Watch: Un poco de queercore con Bobby Lavender (hubiese jurado que era Pansy Division), un poco de nuevos clásicos con Hercules & Love Affair y su maravilloso Blind, un clásico en serio de Sister Sledge.
  • Y si Looking me quería reconquistar, no tenía más que terminar con This is the day, uno de mis favoritos absolutos de The The.

viernes, 28 de marzo de 2014

Nene, largá la guitarra: sobre el synthpop que dio el mal paso.


Cuando se hacen calendarios de efemérides musicales, se suele observar “el día que Dylan agarró la eléctrica” como un punto de quiebre en la historia de la música popular. Conocen la historia: Bob Dylan, el artista folk de mayor popularidad y relevancia, en 1965 shockeó al público al salir acompañado por una banda eléctrica de rock. La audiencia se levantó indignada, la crítica lo destruyó, y una nueva página en la historia de la música fue escrita.
La disonante guitarra eléctrica no solo creó controversia en ese caso, ya que ha sido objeto de discusión, transgresión y cambio de rumbo musical en varios otros casos, y coherente con el gusto sintético y ochentero de este blog, me voy a referir a los artistas synth pop o como quieran llamarlos que un buen día deciden incorporar las guitarras, o hacerse los guitarreros, con diversos resultados y consecuencias, para ellos mismos y para el público.
Como todo lo que tiene que ver con el género, comenzó con The Human League. La liga, aun antes del mega éxito pop del álbum Dare y simples como Don’t you want me, era sinónimo con “uso hardcore de la tecnología”: nada de guitarras, nada de baterías. Si la tecnología del momento no estaba a la altura de las necesidades, se ponía un conspicuo grabador a cinta en el escenario y en lugar de un músico de refuerzo, se ponía alguien proyectando diapositivas. Era un CONCEPTO. Y ese concepto era “somos diferentes del rock”, dado que guitarra eléctrica=rock, entonces, no guitarras.
Lo que nadie esperaba era la crisis personal y creativa que el éxito de Dare le traería a la banda: con las infinitas sesiones de grabación de su sucesor, Hysteria, sin avanzar, el productor Martin Rushent se fue y la banda contrato a Hugh Padgham, más famoso por haber trabajado con gente como Genesis y The Police. Entre otras innovaciones que trajo al sonido de la banda, estaba la incorporación de guitarras, y no sutilmente: el primer simple del nuevo disco fue The Lebanon, una movida que tenía “polémica” escrita en todos lados: desde el tema de su letra (el conflicto bélico-político en El Líbano), el pobre nivel de esa misma letra (la línea “where there used to be some shops is where the snipers sometimes hide” está considerada en el Top 10 de las peores letras de todos los tiempos), a el look general de los músicos (dejando el glam new romantic por mullets, jeans gastados y barbas a medio crecer), a lo que realmente nos importa: era un disco de guitarras. Solo guitarras. Distorsionadas. Llevando los acordes y la melodía. Hoy diríamos que “suena a U2” (que casualmente en ese momento estaban trabajando con Eno e incorporando los sintetizadores a su sonido) aunque en el momento el comentario era que sonaban a Big Country, que tuvieron fugaz suceso con sus guitarras que sonaban como gaitas en esa época.
El daño que le hizo a la banda es indescriptible (el momento fue salvado por una oportuna colaboración con Giorgio Moroder, el abuelo synth), y al género synthpop todo, que no tendría un referente hasta la aparición de los Pet Shop Boys… que también se mandaron de las suyas, como veremos unos párrafos más adelante.

El segundo caso es un poco más complejo: Eurythmics, como ellos mismos se empeñaban en asegurar, nunca fueron un “duo synth”, pero ese es el sonido con el que se hicieron famosos, y que siempre incluyó guitarras en alguna capacidad (Dave Stewart, después de todo, es guitarrista, y probablemente pase a la historia más como productor y guitar hero que como la mitad de Eurythmics, que se asocia a Annie nada mas). Dicho esto, el impacto de la salida de Would I lie to you?, con su sonido R&B de Stax de los 60, guitarras al palo al frente, y cambio de imagen a camperas de cuero y Annie rubia y con un vestidito, dejó helados a más de uno, yo incluido. La intención de Eurythmics era otra, hacer un disco de soul clásico (ver lo invitados en Be Yourself Tonight: Aretha, Stevie) y patear el tablero para empezar con otra etapa de su carrera, que sería hasta más exitosa: la encarnación “de estadios” del álbum Revenge y su gira sería la más taquillera, aunque no la más creativa, de la banda.
Tomemos un pequeño desvío por la carrera de Depeche Mode. Podríamos argumentar que el “Depeche Wilder” ya no era una banda de synth pop, y que las guitarras, al igual que en Eurythmics, ya estaban incorporadas como otra fuente tímbrica desde antes. Pero también tenemos que decir que, siguiendo el modelo Annie&Dave, cuando se transformaron en una banda de estadios algo cambió, y si bien hoy lo tenemos naturalizado, el riff de Personal Jesus fue la separación más notable de una banda de su sonido original de la que tenga memoria, que solo se profundizó con I feel you (ya incorporando la batería en vivo también, pero ni me estoy metiendo en ese terreno). Al igual que Eurythmics, las guitarras los hicieron más viables para el público norteamericano, siendo una de las ideas más rentables que hayan tenido.

Y esto nos trae a los Pet Shop Boys. Como ya lo he dicho en varios lugares, parte de la experiencia de disfrutar a la banda es meterse en su universo de opiniones, amores y odios. Una de las más lúcidas declaraciones de Tennant, en la época que comenzaron a salir de gira en un formato que recordaba más a una compañía de teatro musical que una banda de rock, era acerca de cómo salir de gira y tener una banda en vivo cambiaba el espíritu y el sonido de los artistas: “un día sos un dúo techno ligeramente perverso, al otro día sos una banda con un guitarrista que hace solos distorsionados, batería,  tres coristas y una sección de vientos”. El palo, nada disimulado, era para Euryhmics, pero como ya vimos podría haber sido para Depeche, Tears for Fears o muchos otros de sus predecesores inmediatos y/o contemporáneos. Pero… hay que tener cuidado con lo que se dice y nadie resiste un archivo: para comienzo de los 2000 hicieron su fallido experimento brit pop Release, un disco efectivamente con banda en vivo que cambiaba radicalmente el sonido de toda su carrera, y que para colmo, saldrían a presentar con una banda con 2 (DOS!) guitarristas y percusión en vivo. El disco en si no es tan atroz como uno lo pensaría o recuerda, pero si es uno de los momentos peor recibidos de su carrera.
¿Hay una moraleja en todo esto? Yo creo que no, cambiar y evolucionar es parte de lo que garantiza la longevidad de un artista, y muchas veces es, como decía un crítico comentando Be yourself tonight de Eurythmics, una muestra de auto confianza (en la misma oración mencionaba a los Talking Heads, otros que tuvieron un quiebre similar para esa época con Little Creatures). Pero también es importante entender cuál es la esencia de un artista: Dylan sabía que la suya eran las canciones, y que funcionarían en el formato que las presentaran. Para la Human League, la esencia era la presentación de las canciones, y cambiar esa presentación se desviaba demasiado del curso esperable.
¿Se les ocurren otros casos similares, no de evolución de sonido, sino de rupturas abruptas?


jueves, 20 de marzo de 2014

No kiss for you: sobre el espantoso Kiss me Once de Kylie


Como a tantas otras cosas, lo inventaron los Rolling Stones. Y Madonna lo convirtió en una forma de arte.
Me refiero al “disco para la gira”, ese álbum sin ganas que a lo sumo contiene un potencial hit y que artistas con abultados catálogos y billeteras sacan como un trámite para tener una excusa para salir de gira y llamarla The Opportunistic Tour, donde tocaran todos sus clásicos, que son los que el público realmente quiere escuchar, y el eventual hit del último disco, que quedará olvidado en pocos meses. 
Sumándose a la tendencia la tenemos a la Señora Minogue, que ya cuenta con suficientes hits para tocar dos horas sin repetir y sin soplar, que desde hace por lo menos una década ha concentrado todos sus poderes en las giras mundiales. Adicionalmente a sacar el consabido “álbum sin ganas”, Minogue tiene nuevo management, norteamericano y hip, que pretende hacerla “contemporánea”, lo que debe leerse como “metiendo un par de hits en EE.UU.”. Claro que esto es la tercera vez que se intenta hacer en sendas décadas, primero con el album sub-Madonna Rhythm of love, luego con el abismal Body Language (que dio como fruto El Peor Single De Minogue, Red Blooded Woman), y ahora ESTO. 
Los mandatos del nuevo management se pueden resumir en 4 principios:
  1. Sonar lo más impersonal y genérico que se pueda
  2. Sonar “urban radio”
  3. Tener crossover appeal, recurriendo a productores, escritores de canciones y colaboradores que puedan traer otros públicos
  4. Destilar la esencia Minogue en el la máxima “KYLIE ES SEXY!


Todo juega en contra.
el 1) porque primero lo hace indistinguible de los cientos de otros discos de pseudo Kathy Perrys que suenan en la radio, y que es homogeinizado de tal manera con un sobre procesamiento de las voces con autotunes , vocoders y sobregrabaciones que podría cantar Kylie, Selena Gomez o uno de los manequies de Kraftwerk, sin poderse decir cual de ellos es (el nadir de esto es el inescuchable Mr President, con sus efectos dubstep de jardín de infantes y sampleos que hacen que el “I,I,I,I” de I should be so lucky parezca John Cage). El 2) es porque intenta que Kylie suene negra y norteamericana, cosas que claramente no es ni será jamás. En línea con el Red blooded woman que mencionaba antes, está Sexercize, del cual lo único bueno que se puede decir es que dura menos de tres minutos. El 3), aparte de traer productores que poco tienen que ver con Minogue, nos trae a ... Enrique Iglesias, para un duo en Beautiful que se inscribe en la lista de baladas inexplicables de Minogue, tales como If you were with me now
Y 4).... 4) es la peor. Si, Kylie ES sexy, muchas veces inintencionalmente, o con un cierto sentido del humor. Pero cuando tres de las canciones del disco tienen que incluir alguna variación de la palabra “sex” en el título claramente la sutileza se nos fue por la ventana. Se trata de Sexy Love, Les Sex y la ya mencionada Sexersize: la primera es bastante triste para que la cante una mujer de 45 años, la segunda es tan estúpida y pegadiza que hasta la podríamos disculpar, y la tercera será recordada como uno de esos momentos donde todo descarriló. Ya elegido como el segundo corte y el pilar de la campaña de promoción norteamericana, solamente se apoya en su video soft porn, donde comprobamos que sí, Kylie está bárbara, pero no hacía falta demostrarlo de esta manera. 
Que este sea el corte elegido para promover con todo (luego de la pobre recepción de Into the blue, el verdadero primer corte), cuando el disco cuenta con momentos como I was gonna cancel, una pieza de pop puro que escribió el Pharrel 2014, ese que está Happy y que se inscribe en lo mejor de la tradición Minogue, es prácticamente inexplicable.

Pero bueno, no hay que hacerse mala sangre por lo que no tiene arreglo: en 6 meses Kylie sale de gira, nos va a hacer cantar, bailar y sonreír con su catálogo de fierro y su simpatía escénica, cantará todas sus Sexcanciones con unos chongos en bolas, y para la próxima, con un poco de suerte, nos habremos olvidado de este mal trago. 

lunes, 17 de marzo de 2014

El "tapado" del año: The Blank Project de Neneh Cherry


Neneh Cherry acaba de sacar su primer disco en casi 20 años, un disco que ya se perla como uno de los mejores del año. Y es un disco de trip-hop.
Ay, que original la Cherry” los imagino pensando, “llegó un toque tarde a la tendencia”. Pero me voy a tomar el atrevimiento de decirles que no es así porque Neneh Cherry, junto con su marido y co equiper musical desde hace casi 30 años Cameron McVey INVENTARON EL TRIP HOP.
¿Ehh?¿KE?
Si, como lo escuchan, bajo el nombre The Wild Bunch fueron los mentores, organizadores y arregladores de un buen cacho de Blue Lines, el debut de Massive Attack que se considera el puntapié inicial a toda la movida Bristol/Trip-Hop, y uno de sus tempranos descubrimientos (en el increíble Somedays de Homebrew, el segundo disco de la Cherry) fue Geoff Barrow, que luego formaría Portishead.
Pero bueno, estos son datos para poner este disco en contexto, ya que es en muchos modos, inclasicable. Ultra personal, despojado, “crudo”, es una colección de música que denota madurez, tanto musical como lírica, y sobre todo, emocional: Cherry y McVey hacen una sociedad formidable, sobre la que Neneh se siente libre de rescatar tanto lo bueno como lo malo, ya sea en la canción que le da nombre al disco, The Blank Project,  donde describe esa relación de tres décadas de una manera, como el resto del disco, directa sin desestimar lo poético; hasta Dossier, que narra sus primeros tentativos encuentros hasta la solidicación de la relación (Cherry famosamente fue la que le pidió matrimonio), hasta el presente que los encuentra lavándose juntos los dientes antes de irse a la cama. ¡Y que cama! Como una secuela a su canción más sexual (Kootchy, de su álbum Man), en Out of the Black nos cuenta como mantener una vida sexual viva después de tantos años: no tener miedo de ser un poco kinky.
Musicalmente el disco empieza completamente despojado con Across the water, todo voz en vivo y percusión mínima, y termina en Everything, una orgía salvaje de samples low-que remiten directamente a Kate Bush, era The Dreaming (particularmente a Sat in your lap). Los que me conocen saben que no es una referencia que me tomo levemente. Y si bien le tiro ese “low-fi” al álbum, creo que en realidad el efecto buscado es una mezcla entre “retro” y “casero”. Todo suena improvisado, como unos demos grabados al pasar con tecnología no vintage, si no vieja (escuchar los efectos percusivos en Naked a manera de ejemplo), con interesantes consecuencias, como las síncopas casi jungle de Weightless que suenan grabadas por un baterista demente con unos parches desafinados. Y hablando de desafinado, todas las voces suenan grabadas de primera toma, con la Cherry sin miedo a desafinar o que se le quiebre la voz en varios momentos. Y esto no es porque no pueda cantar bien, como lo demuestra en mucho del resto del disco, sino una elección creativa: en esta era donde todo está sobregrabado y autotuneado hasta el punto de parecer un vocoder de Kraftwerk (estoy pensando en las voces que supuestamente puso Minogue en su último álbum, que suenan a cualquier cosa menos a ser viviente), hay algo humano, fresco en esas voces, que además pegan perfecto con lo personal e intimista del material expuesto. Y aun cuando aparece una invitada externa (Robyn, que es sueca como Neneh, aunque esta última no lo parezca), queda completamente integrada al efecto (y agregando una cuota más de perversión a Out of the Black, como una tercera vouyerista).
Releo lo que escribí, y me doy cuenta que tendría ganas de mencionar más canciones, porque en otra muestra de fortaleza inusitada en esta era de fragmentaciones y canciones sueltas, todo The Blank Project suena como una obra completa y a las que mencioné antes tendría que agregar Cynical, una perfecta fotografía de la era twitter, o mi favorita (hoy) Spit three times.
Por lo personal, por lo vigente, por ser producto de una mujer y artista que a los cincuenta está en la plenitud de la vida en lugar de en la cuesta abajo, mucho de The Blank Project me recuerda a the minutes de Alison Moyet, que entiendo como el mejor disco del 2013. De nuevo, como en la comparación con Kate, no es una analogía que me atreva a tirar así nomas: estoy equiparando a Neneh Cherry con dos de las artistas que considero sin lugar a dudas de las más grandes de todos los tiempos.
Nada mal para una artista que cuando la escuche por primera vez hace 27 años con Buffalo Stance, la detesté.


lunes, 17 de febrero de 2014

Comentario: Looking 1x05 - Looking for the future


¿Y si el episodio 2 de Looking hubiese sido este, eh? O el 3 en todo caso: Patrick conoce a Richie, salen, vuelven a la casa de él, tienen la oportunidad de conocerse.
Estaríamos viendo una serie muy diferente, una serie mucho mejor. No es ninguna declaración descabellada que este episodio es el mejor de toda la serie que vimos hasta ahora, y uno de los mejores episodios autocontenidos de cualquier serie que puedan ver en estos días. Pero claro, con los antecedentes de las cuatro semanas anteriores, poca gente le va a dar la oportunidad que se merece, y con razón.
Looking for the future” es como un corto, no un episodio de una serie, altamente influenciado por el cine de Linklater y su trilogía Sunrise y por Weekend, la obra maestra del guionista y director de este episodio, Andrew Haigh. Dos chicos se conocen, tienen sexo, pasan el día siguiente conversando sobre todo: sobre el sexo que tuvieron, sobre el futuro, sobre el pasado. De películas y familia, de comida y trabajo. No pasa nada que sacuda la tierra, y no tiene que pasar, no es lo que esperamos. Y tampoco nada se resuelve: al final del episodio Patrick y Richie no deciden casarse ni deciden separarse. Solamente se conocen un poco mejor, y tal se animen a un poco más (seguramente en la cama, donde Patrick, consistente con lo que conocemos del personaje, es bastante mojigato).
La idea claramente era mostrar intimidad, y eso es lo que muestra, en todos los sentidos: el despertarse juntos después de una noche de sexo (y seguramente alcohol), el no querer despertar al otro, el encontrarse en una casa desconocida, el querer lavarse los dientes sin cepillo, el lavarse las partes después de la noche anterior, el querer irse a trabajar y al mismo tiempo quedarse. Luego, intimidad sexual, sorprendentemente gráfica (la oralidad de Richie es ampliamente implicada, aunque no se muestre). Y cerrando, intimidad reflexiva sobre ese acto, casi tabú y las consecuencias que podría tener (y de paso, LA CHARLA sobre seropositividad, miedo, antecedentes). El limite a la intimidad es ir a hacerse leer el futuro por una vidente, y tener que usar al otro de traductor por no hablar el idioma. De todas maneras, ni falta hace, Patrick y Richie ya compartieron lo que tenían que compartir.
En media hora conocemos más sobre Richie, Patrick, San Francisco y cultura popular para los veinte/treintañeros que en todo lo que vimos anterior de la serie, y se pasa como si nada, como se les debe haber pasado ese domingo que no lo es pero se siente como tal a estos chicos. Por un episodio, ni a Patrick ni a nosotros nos interesan ni Kevin y el trabajo, ni Dom, ni Agustin.
Que lastima que recién haya llegado en la semana 5, me gustaría hacérselo ver a todos los que fueron abandonando la serie las cuatro semanas anteriores.

Pedigree gay:
  • Sex watch: Este episodio amerita que empecemos por acá, porque realmente muestra o da a entender mucho más de lo que recuerde haber visto jamás en televisión entre dos hombres. Cuando queda claro que Richie va a tragar, a pesar de las protestas de Patrick, tuve una reacción visceral casi tan fuerte como la infame acabada de Adam con su novia-no-Hanna en la temporada 2 de Girls.  Como si fuera poco, sigue de la escena de rimming (beso negro, no googleen en el trabajo que pueden quedar mal) menos pacata de la que tenga memoria. Y como si esto fuera poco, después se habla de esto, de lo que significa desde un punto de vista de salud, afectivo, de intimidad. Fuerte y sutil al mismo tiempo, excelentemente escrito, filmado y ejecutado. De nuevo… si esto hubiese pasado antes…
  • Interesante también como el “post gay” de Patrick lo lleva a cierta fobia al sexo anal. Mucho mas realista de lo que mis lectores heterosexuales puedan imaginarse. Interesante también como “el latino”, supuestamente machista, es el que menos rollo tiene con este tema. Felicitaciones por ir en contra del estereotipo.
  • Simpática referencia a la pop culture la cita en el planetario que remite directamente a la primera cita de Ross y Rachel en Friends. La gracia está en la conciencia de los personajes sobre este hecho, y como luego se lleva  a la discusión sobre activo/pasivo. Hay acuerdo que Rachel siempre fue el “top” de esa relación, no lo voy a discutir.
  • Cuando refería al domingo que no lo es, el Everyday is like Sunday de Morrissey se caía de maduro. Tan bello, tan bien usado, empezando en el momento justo y fade to black. Seguramente el viejo puto tiene problemas con todo: con la televisión, la serie, la sexualidad de los personajes. Por una vez, agradezcamos que la compañía discográfica tenga el control de los derechos y no el autor de la canción.
  • Soy un poco grande para que los Goonies tengan el impacto que tienen sobre los que son unos 5 o 10 años más jóvenes, pero la referencia de Patrick da justo en el blanco. Y están los que se enamoraron de Sean Astin jovencito, y los que prefieren a la versión más chubby actual. Multitarget, para todos los gustos.
  • Los chistes y referencias al status bilingüe de Richie son interesantes. ¿El mejor? Que le diga “Pato” a Patrick. ¿El peor? Maná. ¿En serio Richie? Media pila…