lunes, 17 de junio de 2013

Comentario: Mad Men 6x12 - The quality of mercy

"Lee Garner Junior once asked me to hold his balls"

Hay personas, o personajes, tan desagradables, que aun cuando actúan dentro de la razón, no podemos más que detestarlos.  Mad Men ha elevado esto a una forma de arte, especialmente con dos de sus protagonistas más notables: Don y Pete.
Y no estoy diciendo que Pete “Sangre azul” Cambell  y Don “Monstruo” Draper tengan toda la razón o que apruebe de sus métodos, pero si digamos Ken o Joan hubiesen hecho lo mismo con Bob y Peggy respectivamente, hubiésemos asentido silenciosamente. Porque asumámoslo, en distintos planos, pero tanto Bob como Peggy (y Ted) están en falta, y lo saben y nosotros lo sabemos. Las humillaciones que sufrieron no son más que productos de sus acciones, y en ninguno de los casos, para bien o para mal, hemos visto el final de estas historias.
Obviamente, lo que nos hace reprobar de Don y Pete aparte de su desagradable estilo personal en general, es que ambos además se las ingeniaron para hacer que estas humillaciones de sus némesis les traigan un beneficio personal de algún tipo.
Empezando con Pete, por primera vez lo vemos negociando de manera astuta, navegando el mar de tiburones sin matarlos, simplemente haciéndolos jugar en su beneficio. Primero con Ken (pobre Ken… ese muchacho no gana para sustos esta temporada) para conseguir la cuenta Chevy, y luego, claro, con Bob. Volviendo a la fuente de las temporadas anteriores, la motivación, el motor de las acciones de Pete es lo que oportunamente descubrió sobre Don y que en su momento no pudo capitalizar, seguramente por inexperiencia. Pero Pete ’68 es un cínico de primera línea, y no va a volver a caer en esa trampa. Es interesante que ahora cree poder usar  a Bob, porque sin lugar a dudas le da crédito a Bob para ser un Don junior. No sé si lo está sobreestimando, la sexualidad de Bob en ese contexto histórico probablemente sea un obstáculo (Don se hubiese casado con una rica heredera, Bob simplemente se transformó en un “manservant” con toda la polisemia que tiene la palabra en ingles más allá del simple ‘sirviente’). Igual, tan mal no le ha ido. Mientras tanto, Bob, dejá de sonreír y traeme un café.  
Lo de Don es bastante más retorcido. Pongamos a un lado que su reincidencia alcohólica y alejamiento de Megan son producto del conflicto con Sally la semana pasada. Don ya se había dado cuenta, a su manera, de que la relación de Peggy y Ted era algo más que profesional, pero también ellos eran mucho más discretos, y si hay una infracción de este par, es justamente haberse puesto tan claramente en evidencia, dejando todo profesionalismo de lado. Sus risas y toqueteos ya eran bastante molestos (especialmente para un Don frustrado después del Sallys-interruptus con Sylvia la semana pasada), pero cuando además le ponen la mano en el bolsillo, Don usa todos los recursos que se le presentaron para actuar (interesante como la secretaria de Ted cuyo nombre se me escapa y Joan de alguna manera son un respaldo tácito a sus acciones) y hace una doble estocada, todo por “el bien de la agencia”, tanto con Sunkist (puñalada a Ted) y la campaña de las aspirinas (puñalada a Peggy).  Peggy se queda con la última palabra, “monstruo”, y Don con su cara de dolido, pero lo cierto es que esa relación parece irremediablemente dañada y no estoy muy seguro que tendría que pasar para que se recomponga.
Y tengo la esperanza de esa recomposición, porque realmente me resulta difícil ver a Don arruinar en dos semanas la relación con sus dos “hijas”, la biológica y la profesional de manera tan irreversible.
Lo que si no me esperaba es que la reacción de Sally fuera profundizar sus características Betty-isticas de base, ya sea usando sus poderes sexuales para el mal (involucrando en el medio a Glen, que tendría que pasarle su factura de terapia a los Draper-Francis) o compartiendo un “adulto” cigarrillo con su madre.
Mad Men tiene una tradición de resolver casi todos sus temas mayores en el anteúltimo episodio, en este caso, deja varios temas picando y esperando resolución, la semana que viene se esperan fuegos artificiales.

Algunas observaciones al paso:
  • En algún momento nos enteraremos si entre Ted y su secretaria alguna vez pasó algo, o ella simplemente esta ‘enamorada del jefe’, pero las interacciones que tuvo con Don y, especialmente, con Peggy, fueron geniales.
  • ¿Están intentando apuntar en la dirección de más Don-Betty? No estoy seguro que sea una buena idea, pero debo admitir que ese diálogo telefónico me hizo sonreír.
  • Superpoderes de Sally Draper para luchar contra las mean girls: conseguir chicos, cigarrillos, porro y saber hacer cocteles. Infalible.
  • Hablando de las mean girls: hay un tono entre líneas de SM que ronda varias historias aparte de esta versión de jardín de infantes de una “iniciación”. Esta la complicada (y complicándose cada vez mas) disputa de poderes entre Pete y Bob, y claro, los jueguitos de Don con Sylvia (y con Megan el año pasado, y con algunas putas genéricas la anterior).
  • ¿Qué es mas creepy, el regreso de la escopeta de Pete o que Clara su secretaria parezca saber tanto sobre escopetas?
  • Para pensar: miren el peinado de Glen y el peinado de Bob. Ahora tengan miedo.
  • Cosas de las que puedo prescindir:
  • Hablando de la semana que viene, por cuestiones varias, probablemente no vaya a poder hacer el comentario semanal. Voy a intentar ver el episodio en vivo y twittear algunas reacciones, y escribiré el post cuando este de vuelta.

viernes, 14 de junio de 2013

Clásicos para mi: Hawk and Dove (1988)


Clásicos para mi es una sección que busca rescatar aquellos comics que pueden no tener el consenso universal, pero que para uno merecen ser destacados. 

Contexto:
Hawk and Dove siempre fue uno de esos conceptos que si bien suenan bien en papel, son difíciles de realizar: dos personajes en los polos opuestos del espectro "guerrero/pacifista", tal vez tenían sentido a fines de los 60 cuando los crearon. Para los 80, la solución fue matar a Dove y dejar a Hawk suelto como un hiperviolento de ultra derecha, justo lo que los años Reagan necesitaban. Pero el concepto se llamaba Hawk AND Dove, y la misión que le dieron al matrimonio de Karl y Barbara Kesel fue "creen un nuevo Dove". O en este caso, una nueva Dove. Adicionalmente: Rob Liefeld aún no era sinónimo de todo lo que está mal en el mundo del comic.

Hawk and Dove (1988) Miniseries:
Los Kesel deben ser de la gente menos apreciada en su trabajo como guionistas. Karl era uno de los entintadores líderes del comic norteamericano, y Barbara una astuta editora en compañías independientes y para DC. Con la misión antes mencionada, decidieron no solamente crear una nueva Dove, sino también un universo completo para los personajes, que incluía un refinamiento de su origen, una justificación sobre la muerte de Don Hall, el primer Dove y un variado elenco de personajes secundarios.
Esto también requería recuperar a Hawk-Hank Hall como un personaje funcional y no solo un psicótico ultra violento. Y ese es el punto de partida: el ya peligroso Hawk se cruza con alguien vestido como su hermano Don cuando era Dove... pero se trata de una chica. Su primera reacción es de furia, pero casi sin quererlo, terminan trabajando juntos, con la dinámica complementaria que alguna vez había tenido con su hermano. Los primeros números son un seguir a Hank y su razonamiento de torpe detective para decidir quién de los tres nuevos personajes femeninos son su "nueva compañera": su potencial interés amoroso Ren, la engreída Donna o la brillante Dawn (los nombres no son casuales: Donna y Dawn son versiones femeninas de Don; Ren, aparte de sonar a nombre de pájaro -Wren- es la que se comporta más sospechosamente). Finalmente el misterio se resuelve (spoiler: la nueva Dove es Dawn) y el nuevo dúo tiene que enfrentarse a una criatura MUY parecida a Hawk, Kestrel, que intenta ser el nuevo compañero basado no en las diferencias que complementan, sino en los parecidos que suman.
En el medio, todo el nuevo elenco y nuevo escenario (una ficticia universidad en Washington DC, lugar donde tradicionalmente operaron los Hall, hijos de políticos que también son parte del elenco secundario), y una serie de enredos, algunos humorísticos, y otros sentimentales (¿se supone que Dawn y Hank tienen que ser pareja? ¿O más como hermanos? ¿Y qué tiene Ren para decir de todo esto? Ah, además, en un momento de clásica torpeza Hank le hace saber a Ren que es Hawk), hacen de esta serie un gran entretenimiento, que se lee siempre con una sonrisa.
Ayuda también el encantador arte de Rob Liefeld. ¿QUE??? ¿Liefeld haciendo dibujitos lindos? Efectivamente, antes de transformarse en el destructor de anatomías y buen gusto que asociamos ahora con su nombre, Liefeld era un artista competente, ayudado además por las hábiles tintas de Kesel, que pulen los bordes más ásperos de su dibujo. Guion y arte completan una historieta muy de la época, pero no por eso menos disfrutable.

Contexto posterior:
El éxito de la mini hizo que les dieran una serie regular a los Kesel para los personajes, ya sin Liefeld. Las historias competentes pero sin demasiado brillo, y una serie de artistas genéricos, hicieron que solo durara dos años, finalizando en una de las historias más traídas de los pelos de la época, enganchada con el evento Armaggedon 2001. Tomaría 20 años arreglar ese desastre y para cuando lo hicieron, con Hawk and Dove como  miembros de los Birds of Prey, todo el universo DC fue relanzado.
Liefeld, por supuesto, se transformó en uno de los creadores más populares de los años 90, fundó Image comics, y bajó el estandar de lo que se necesitaba para ser considerado una súper estrella. 
Debido a la popularidad de Liefeld, la serie se editó varias veces en tomo de tapa blanda y se consigue facilmente. No se confundan con la espantosa version 2012, también del amigo Rob, ya sin ningún encanto. 

martes, 11 de junio de 2013

Comentario: Nurse Jackie 5x09 - Heart

"Welcome to to scare-the-shit-out-of-you high"

Tres noticias al paso
  1. Esta semana la cadena Showtime renovó Nurse Jackie para una sexta temporada.
  2. Al igual que el año pasado, los creadores no sabían que tendrían una nueva temporada, así que para ellos el “final” fue el episodio 10 que se emite el domingo que viene en EE.UU.
  3. Jackie Peyton hace 364 días que no consume drogas.


Ninguna de estas novedades nos es indiferente. Por la número 3 es que tenemos una de las temporadas más interesantes de la serie desde probablemente la primera. Esto lleva a la número 1. La número 2 es un poco desafortunada, porque temo que genere un precipitado de historias como pasó el año pasado que obligue a un nuevo relanzamiento el que viene, justo cuando las cosas ya tomaron la velocidad como para despegar y volar muy, muy alto.

Tres argumentos al paso:
A) La relación de Jackie y Frank va tan bien... que Frank se va un poco de boca dejando a Jackie en un lugar bastante incómodo.
B) Grace no sólo es adolescente: es una adolescente hija de una adicta en pleno momento de divorcio de sus padres y con un novio mayor que ella con un rock encima.
C) Las mujeres se le tiran encima al Doctor Prentiss que tiene que hacer la Decisión de Sofía.

La a) es interesante y claramente no se resuelve hasta la semana que viene. No tenemos un equivalente en castellano que tenga el peso que el “I love you” suele tomar en las series y películas, pero con lo que conocemos de Jackie es facil entender porque tiene el freak out que tiene. La b) no tiene una solución ni un cierre prolijo, y eso es parte del realismo que tanto apreciamos de esta serie. La madurez de la charla final entre Jackie y Kevin es otro toque de “adultos” que tan poco o tan mal se suele ver en las ficciones. La c) tiene un final “feliz” supongo, por lo menos para Zoe, poniendo algún tipo de cierre a la relación Roman-Coop, a los dos triángulos que se habían formado con Prentiss en un ángulo, y al cuadrado que estos tres más Zoe estaban formando. No estoy muy seguro si estoy conforme con estos resultados, me gustaba más la relación de respeto/mentoring que Prentiss tenía con Zoe, que podía elevarla de algo más que enfermera. 
Pero de todas maneras, aun nos queda un capítulo, no creo que sea Jackie céntrico nada más.
Un episodio más de una de las temporadas mas satisfactorias de una serie que no es (injustamente) considerada de “las grandes”. Bien hecho, todos, bien hecho.

Algunas observaciones al paso:
  • Tan antipática como me cae, Roman tuvo algunos momentos memorables en este episodio. De quedar el personaje, no me cabe duda que los guionistas pueden transformarla en algo interesante el año que viene.
  • Lo mejor del cuadrado Coop-Roman-Prentiss-Zoe: la imitación de Roman que hace Zoe.
  • Me encanta cuando Gloria pone a la gente en su lugar, aun cuando está de “vacaciones”.

lunes, 10 de junio de 2013

Comentario: Mad Men 6x11 - Favors

"Not all surprises are bad"


Algunos episodios de Mad Men parecen pegarnos con su “tema” por la cabeza, al punto de que como éste, son el título mismo. Y es cierto que la cadena de favores Ted-Don-los Rosen es la propulsora de mucho del argumento de este episodio (cómo también en menor medida la de Bob-Manolo-Pete, pero eso es otro tema), al punto que, junto con la “comedia de enredos” con el manojo de llaves que detona una de las dos súper bombas de esta semana, parece un poco...forzado. 
Y es una lástima, porque en sí, sin entrar en estos detalles, estamos ante uno de los mejores episodios de la temporada, que insisto, muchos insisten en criticar y que yo encuentro sólida como siempre. Porque, también insistiendo, un tema recurrente que encuentro es la mirada hacia el pasado, dando cuenta de que si bien al mirar un episodio de la temporada 1 y otro de esta, podrían ser de series completamente diferentes, no habría hoy sin el ayer. Y de mucho mejor modo que con un flashback innecesario al pasado de Don.
Nos basta lo que sabemos de Don, de Dick Whitman y la guerra de Corea, para entender que más allá del (un poco exagerado) amor que siente o ha sentido por Sylvia, el tema de alguien queriendo evitar la guerra por cualquier medio lo toca de cerca. La motivación superficial, claro, es congraciarse con los Rosen (con Sylvia por su relación, con Arnold supongo que por culpa), pero Don no haría estos movimientos sin su pasado, y de la misma manera que le debe todo a Anna, puede entender la gratitud que acompañaría este gesto.
Claro que el uso que hace Don de esa gratitud es el más barato, y buen lío que le va a traer con su hija (y probablemente esposa y ex esposa) en las próximas dos semanas.
El pasado sin embargo, arremete más que nunca con Peggy y Pete, y esa historia que es tan central a la trama de Mad Men y que funciona tan bien porque en lugar de tirárnosla por la cabeza todo el tiempo, reaparece cuando menos la esperamos. Todo, desde el increíble diálogo entre Dorothy Campbell y Peggy, hasta la maravillosa escena de Peggy y Pete funciona a la perfección. De hecho, tal vez haya sido todo el alcohol que se habían tomado, pero vi verdadera complicidad, hasta verdadero... cariño, me animo a decir entre estos dos. Pete, que su madre insiste era amargo desde chico, también es así porque salvo Trudy, jamás nadie lo ha tratado con un poco de calidez. Y Peggy hace resonar algo ahí, donde nadie más lo puede hacer resonar. La escena de estos dos rankea ya con la de Don y Joan el año pasado entre mis favoritas de la serie toda.
Y claro que esta comedia de enredos no se cierra si no mencionamos como la historia de Pete cierra (o abre) la de Bob, que el secreto que se traía no era de los X-Files si no de Queer as Folk. Pobre Bob, más allá de su discutible gusto en hombres (puaj), sus reacciones ante las palabras “degenerado” y “repugnante” fueron para romper el corazón de cualquier televidente.
Así que las piezas están montadas sobre el tablero para los últimos dos episodios: mientras que gente que claramente no estaba sintonizando el canal correcto creía que las revelaciones vendrían de la mano de agentes del gobierno o asesinatos rituales, en realidad se va a tratar de Don, su hija, sus mujeres por un lado; de Peggy, sus potenciales hombres o su gato, por el otro; y algún tema político de la agencia. Como tiene que ser. 

Algunas observaciones al paso:
  • Hace mucho que no sabemos nada de Pauline Francis, pero estas apariciones estelares de Dorothy Campbell más que la están compensando. Todo el diálogo con Peggy, y las reacciones de Elizabeth Moss fueron la mezcla perfecta de incomodidad y risas, y luego el intercambio en el departamento de Pete terminó de redondearla. 
  • Es bueno ver que en su mínima aparición, la “new model Betty” sigue siendo lo que siempre esperamos. 
  • Si bien la historia de Peggy que rescato es la que se cruza con la de Pete, mucho de lo que aprendimos esta semana sobre la vida personal de Ted es para avanzar con el tema sin cerrar de estos dos (interesante también como Pete les sacó la ficha inmediatamente), al igual que la llamada a Stan (y si hay un flashback que me gustaría ver es a cuando esa relación llegó al grado de madurez que tiene hoy en día, porque nunca lo vimos en cámara), y la final adquisición de un gato. No Peggy, no vayas ahí...mudate de una vez antes que tenerle que dar la razón a tu madre!
  • Una nota final de esas de psicoanálisis salvaje que me gusta tirar de vez en cuando: no es novedad que esta temporada estoy completamente cansado de las historias de Don, pero hubo algo en el episodio de hoy, especialmente en la primera mitad, que me recordó como de la misma manera que Betty siempre fue el modelo perfecto de la histeria, Don lo fue (o al menos lo era al comienzo) de la neurosis obsesiva. No que me haya hecho simpatizar con Don, pero por lo menos entenderlo un poco más y entender a donde apuntan a veces Weiner y compañía.  

viernes, 7 de junio de 2013

Clásicos para mi: Legion of Super Heroes v4 #12 (1990)


Clásicos para mi es una sección que busca rescatar aquellos comics que pueden no tener el consenso universal, pero que para uno merecen ser destacados. 

Contexto:
Pocas cosas son más polarizantes que esta serie de la Legion, también conocida como la "Legion Giffen" o la "Legion 5 años después". Sencillamente se la ama por su complejidad y guiños para el fan, o se la odia por destruir el concepto de la Legion como "futuro brillante" reemplazándolo con una distopía que destruyó la integridad de los personajes.
Transcuyendo "5 años después" de la última historia publicada, muestra a un planeta Tierra colonizado por la raza alienígena de los Dominators, la Legion desbandada, personajes clave muertos o mutilados, otros que traicionaron a sus ideales y otros que simplemente se rindieron. Algunos de ellos no se olvidaron de que se trataba, y estos primeros doce números son un recorrido (con algunas DISCUTIDISIMAS interrupciones debido a mandato editorial) sobre este proceso de reformación.

Legion of Super Heroes v4 #12 (1990 ):
Una de las complejidades de esta serie es como leerla: se puede considerar una larga historia de 39 números, como un montón de historias aisladas,algunas de las cuales apenas guardan relación unas con otras, o como una serie de sagas más cortas que finalmente arman un mosaico mayor.
De un modo u otro, el número 12 completa la idea iniciada en el número 1, pasando de "no hay más Legion", a "tenemos Legion nuevamente". Como en tantas otras locuras narrativas que Giffen y compañía estaban probando (esta serie es definitivamente prueba y error, con especial acento en el error), luego de un breve diálogo entre personajes donde se dan cuenta que, efectivamente, la Legion está de vuelta, sigue esta página, como diciendo, casi un año después de publicarse el número 1 de una serie llamada "Legion of Super Heroes", "aquí es donde comienza la legión nuevamente".

Página a página se van inventariando los statuses de los diversos personajes, desde los heridos a los desplazados en el tiempo, los presumidos muertos y los que están listos para volver a salir a pelear. El foco es en los veteranos, pero también en personajes que parecen aparecer de la nada como Kono, Devlin, Kent o Celeste (que es casi la protagonista de la historia, adquiriendo lo que parece un nuevo poder... que no se aclararía en por lo menos 4 años). También está la confirmación sobre la relación entre Furball y Brin Londo (pista: son la misma persona), la cacería del clásico villano Roxxas y un ataque en el planeta Quarantine, donde aparecen más personajes de los cuales hasta ese momento no sabíamos nada.
Como con toda la serie, el secreto está en relajarse y gozar, no pretender entender todo en la primer sentada, ir saboreando de a poco lo que pasa. En segunda, tercera, DECIMA leída, van apareciendo cosas. Leer una historia clásica del año 69 nos hace entender quien es otra persona, ver una película de ciencia ficción otro día nos hace entender una línea narrativa, poner Watchmen lado a lado nos hace ver dónde Giffen homenajea y donde va en otra dirección. Una vez que se empieza, desde el número 1 o desde este número 12, se los garantizo, no lo van a poder soltar. Y si se quedan con la sensación de que esto no es una historia orgánica, completa... déjenme decirles que 23 años después sigo tratando de entender hacia dónde va todo, y que no está en mis planes abandonar la tarea en el futuro cercano.


Contexto posterior:
La legión siempre tuvo lectores fieles, pero el ruido de fondo con la serie era intenso y alguien se debe haber puesto nervioso, por lo que un par de números después intentaron contar una historia más tradicional, con otro dibujante. Nadie quedó satisfecho y se le permitió a Giffen terminar de contar su polémica historia del modo que quería. Unos años más tarde hubo un intento de tomar los cimientos de esta historia y transformar a la nueva realidad en un título de super heroes típico de los tempranos noventa, pero no dejaba satisfechos ni a los fans de la serie tal como estaba ni a los que pretendían un cambio total. Esto llevó al primero de varios (muchos) relanzamientos de la serie, que nunca volvería a ser la misma, salvo por aislados momentos de brillantez. 

Un dato personal:
Aparte de ser mi etapa favorita de mi serie favorita a cargo de mi creador favorito (Giffen), este número lo compré directamente de la estantería de una comiquería de paseo por New York en 1990, por lo que le tengo un cariño especial. 

martes, 4 de junio de 2013

Comentario: Nurse Jackie 5x08 - Forget it

"I'm going to touch your stuff"

Por todo lo bueno que tiene esta temporada de Jackie, es que con una protagonista un poco menos en problemas que en temporadas anteriores, el foco se puso en los personajes secundarios. Pero como la protagonista sigue siendo Jackie, algunas de esas historias avanzan a una velocidad de caracoles.
Casi cerca del fina - a esta temporada “corta” le quedan sólo dos episodios - es hora de hacer algo con esas historias.
Lo bueno es que encontraron una manera ingeniosa de atar historias muy separadas como la de Gloria y sus problemas de memoria, con la de Prentiss con su falta de ganas de hacer trabajo no médico, con la de la relación de “amigos” de Zoe y Prentiss, y hasta con la inexperiencia/negligencia de Roman. Todo cierra un poco demasiado bien, y creo que tenemos que entender esa última toma de Zoe como que ve algo más que un mentor en Prentiss.
Por otro lado, está la historia de Jackie, que de modo interesante, y enfrentada con las realidades que le trae Frank, tiene que rever como es que funciona, no funciona o podría funcionar mejor su recuperación. Hay un momento tal vez demasiado “he visto la luz” para mi gusto, pero si valió para la intensa escena entre Jackie y Kevin en el bar, está todo perdonado. 
Supongo que con esto tuvieron un cierre todas las historias planteadas en el episodio uno, simplemente para reabrir lo que es el conflicto con Grace. Hace un par de semanas comentaba que las drogas iban a ser la kriptonita de Grace, pero creo que me equivoqué en el como. Rebelión adolescente + la complicada historia de adicciones de su familia + lo que sabemos de sus primeros años de vida= no tendría que sorprendernos, pero es shockeante de todas maneras.
Los próximos dos episodios se llaman “alma” y “corazón”, espero que venga con un cierre si no feliz, al menos esperanzador. Después de todos, no tenemos seguridad si no son los últimos dos episodios de la serie.

Algunas observaciones al paso:
  • Tengo que entender que esta es la redención de Roman. Demasiado poco, demasiado tarde, demasiado poco creíble. Además: pobre Zoe si por ahí pinta romance.
  • La resolución del tema Gloria es un poco anticlimática, aunque me alegro de que no hayan “arruinado” al personaje.
  • Además, como le dio vuelta el argumento a Prentisss... como una maestra. 
  • Anotenme del lado de los que quieren lo mejor del romance de Jackie con Frank. 

lunes, 3 de junio de 2013

Comentario: Mad Men 6x10 - A tale of two cities

"I made the biggest mistake of my life"

Como lo adelantaba la semana pasada, este episodio de Mad Men comparte título con el clásico de Dickens, pero ahí se acaban las comparaciones. Las ciudades Dickensianas eran Paris y Londres, y si bien en una de ellas había una revolución, tratar de relacionar los disturbios de la convención demócrata del 68 que sirven de marco a este episodio seria buscar simbolismos donde no los hay. En su lugar, la segunda ciudad es Los Angeles, que ya tiene toda una historia con Mad Men, desde que Don tuvo su encuentro con el jet set y donde aprendimos los secretos de Anna. También en LA es donde el romance de Don  con Megan comenzó (y donde, del mismo modo que Megan el otro día intento reavivar la relación proponiendo Hawaii, esta vez le toca a Don proponiendo LA y Disneylandia), y donde, como ya mencionamos en otro momento, Matthew Weiner nos quiere contar que se fue la magia de NY a fines de los sesenta.
La historia contada aquí, con todos estos antecedentes, es bastante más liviana que nuestras excursiones anteriores a la costa oeste, y bastante sin consecuencias. Don tiene OTRO episodio alucinatorio bajo las drogas, nuevamente totalmente innecesario, y donde se cruzan fantasías sobre Megan (que más querría Don que una Megan que lo compartiera libremente, dejara su trabajo y quedara embarazada), el soldado del primer episodio de la temporada y la fallida campaña para el Sheraton, y realmente, ya que estábamos alucinando en Los Angeles, me hubiese gustado un poco de Anna. Quedará para otro episodio…
Lo interesante, para mí, esta semana, está pasando del lado NY de las cosa, principalmente con la historia de Joan, pero también con otros manejos de agencia que involucran una serie de jugadores que finalmente empiezan a mostrar su jugada.
Cuando un secreto es sabido por todos, pero sigue siendo un secreto, las consecuencias suelen ser desastrosas (podría citar a Freud y Lo Ominoso, pero me lo reservo por ahora). Los hechos que llevaron a Joan a ser socia de la agencia sin nombre (por ahora) son conocidos por absolutamente todos (mas allá de los involucrados, ya está establecido que Ken y Harry lo saben, y esta semana quedo bastante claro que Peggy también), pero a nadie le pesan más en su conciencia que a Joan misma. Y entonces, cruzándose con una oportunidad que realmente no vio venir, le pareció que era el modo de hacer valer su autoridad. Pero Joannie, eficiente como es, no es una persona de cuentas, nunca estuvo en una de esas reuniones donde Roger y Don hacen magia para conquistar un cliente, y no hay Peggy (especialmente si no la dejan a Peggy hacer la gran Don) que pueda remontarlo.
Estas acciones la ponen a Joan en una de las situaciones más públicamente humillantes de su carrera (hemos vivido humillaciones con Joannie, pero siempre eran tras puertas cerradas), siendo retada por Pete, Ted y hasta Peggy. Y contraria a su capacidad de salir airosa, esta vez es Peggy quien le tiende la mano y la salva, al menos por ahora. Duele verla a Joan en esta situación, pero tampoco podemos decir que no se la merecía, especialmente viniendo de Peggy. No me malinterpreten, estas dos mujeres son mis favoritas de la serie, y nada me gustaría más que compartieran más que esos momentos de complicidad brillantes, como el cigarrillo compartido cuando Don anuncio su compromiso con Megan, o hace un par de episodios con el regreso de Peggy a la agencia. Pero también es cierto que Joan ha sabido ser cruel con Peggy, y como es dable a dos mujeres que empezaron como secretarias, tienen BIBLIORATOS  de facturas para pasarse una a la otra.
Y siguiendo con algo que comente hace unas semanas, una serie de este tipo no contrata a un actor con cartel propio, en este caso Harry Hamlin, para tenerlo en segundo plano. Jim Cutler puede parecer otro borrachín simpático a la Roger, pero en cuanto Roger y Don no están, es el que viene a mover la agencia. Puede que Sterling Cooper and Partners sea un lindo recuerdo de tiempos más sencillos, pero ahí se acaba todo. Como varias otras cosas en este episodio, no tenemos una resolución (estamos en cuenta regresiva al final de temporada, después de todo), pero claramente por ahí viene el asunto. Y no contemos con Peter Campbell, el niño que grito “paranoia” para salvarnos: como parecen hacerlo todos en 1968, cuando las cosas se ponen pesadas, la solución es prenderse un fasito.

Algunas observaciones al margen:
  • Aún por resolverse a futuro, definiciones sobre Bob Benson. Más y más, Bob me parece una criatura de los 80 más que de los 60, con su disco de autoayuda, sus cafecitos en taza descartable, y su cultura de trepador. Puede ser que los 80 lo encuentren peleando la realidad del SIDA si las teorías de la internet salvaje y de Ginsberg son ciertas, pero por ahora es demasiado temprano para saber. La matemática da: calculemos que anda por los 25, un cuarentón en los 80 podría cruzarse con Gordon Gekko o los personajes de thirtysomething.
  • Otra referencia a los 80: el ejecutivo de Carnation que considera que Nixon es un blando, no como “Dutch” Reagan…
  • Hablando de Ginsberg, alguna vez dudamos de su salud mental, y medio que esa historia se dejó de lado… hasta ahora. Me parece que más que delirios, “Michael” (no me llames así) tuvo algún tipo de episodio de ansiedad. Vale recordar, que a diferencia de todo el resto del elenco, Ginsberg sigue sobrio.
  • En la lista de personajes que no me esperaba volver a ver y que realmente no necesitaba volver a ver, después de Duck, esta Danny. Perdón, DANIEL.
  • Ante del anuncio de SC&P, Bert se pone en línea con los socios muertos. Bert, basta, los vas a enterrar todos.