lunes, 24 de febrero de 2014

Comentario: Looking 1x06 – Looking in the mirror

Cuando comenté Looking por primera vez, intenté hacer la definición sobre “lo que no era” citando a Queer as Folk y definiéndola como “esa telenovela insoportable e interminable”.
A la luz de este episodio, el 6 de Looking, tal vez necesite desdecirme y rezar por un poco de telenovela. Está claro que el enfoque “película indie” no conduce a ningún lado, especialmente en una ficción semanal serializada,  Looking reinventada como una “power soap” de los ochenta suena más y más atractiva, especialmente, si tal como vimos en este episodio, Agustin puede ser una villana, una Soap Bitch comparable con Alexis Carrington o Sue Ellen Ewin. Pero sin glamour o dinero.  
En cuanto argumento, no demasiado pasa (como de costumbre): luego del idilio de la semana pasada, Patrick y Richie empiezan a sentir los primeros coletazos (causados por su diferencia racial y de clase social… más telenovela, agreguen a Andrea del Boca); Dom finalmente cumple 40 (parece que desde el piloto que está cumpliendo años) y la vida de Agustin es un desastre (de su propia producción) y entonces procede a joderle la vida a todos los que lo rodean, con distintos grados de éxito. 
Todo es demasiado cliché: el conflicto de clase digno de Migré se juega además con el tropo Aidan/Big de Sex and the City (Richie siendo el buenudo que es tan perfecto en los papeles que el histérico Patrick/Carrie no puede soportarlo, sobre todo cuando tiene a Kevin/Big para que lo maltrate). En cuanto a “protagonista cumple 40 años” ya está todo dicho en series desde hace décadas, y además, cuando el 40 tiene la cara y el cuerpo de Dom, realmente no computa. Agustin siendo una perra… toda su historia apesta (el final de su relación con Frank está cantado desde que decidieron mudarse juntos en el piloto) pero al mejor estilo de Amanda Woodward salvando Melrose Place con su vivoreo, al menos pone un poco de conflicto en la dinámica de ‘Chico blanco aburrido’, ‘Cuarentón aburrido’, ‘Chico latino aburrido’.
Mis notas de producción serían: estiren la duración de los episodios, denle 4 eps más a la temporada, saquen el foco en la protagonista Maria de Nadie, dejen que esta gente coja más y más libremente. Pero claro, yo no soy HBO. Es tarde, muy tarde. 

Gay Pedigree:

  • La pareja con la que cenan Dom y Lynn, todo referencias a opera y divas drag y chorreando dinero son los famosos “A-Gays” de San Francisco, fieles a la descripción que hace 30 y tantos años hiciera Armistead Maupin en Tales of the City.
  • Insoportable y poco creíble como es toda la historia de Agustin con CJ, el detalle de que el “arte” que están produciendo no es más que porno soft es completamente acorde a las pretensiones artísticas de gran parte de la comunidad gay de ghetto.  
  • El episodio cierra con Mockingbird Dream de Patrick Crowley. Si no lo conocen, Crowley fue un músico y productor de música electrónica y bailable que marco los 70/80, abiertamente gay y cuya influencia aún resuena en las pistas. Una de las más tempranas pérdidas por el SIDA. Por todo lo criticable de la serie, el criterio de musicalización y el respeto por la historia LGTB es admirable. 
  • Y hablando de respeto, el “mariconeo” de Patrick fue una de las cosas más… hirientes e irrespetuosas que ha hecho la serie. Calculo que la intención es mostrar más de los propios prejuicios de Patrick (que si le creemos a Agustin, es también racista y clasista), pero se podría haber mostrado de otra manera. De querer ser tan no-PC, se van para el otro lado, y esto no es Jackass, queda descolgado y descontextualizado. 
  • Doris preparó unos “Honey Boo Boo Vodka Kool-Aid drinks”. Creo que quiero probarlos.
  • Si cancelan Looking, quiero un spinoff con Doris y Hugo. Seria seguramente mucho más gracioso. 
  • Sex watch: vemos un poco la colita de Patrick en sombras. Patético. Hasta la escena más “hot” (el trio de Agustin, Frank y CJ) no muestra nada salvo el éxtasis de Frank (awkward!). CJ en calzones, en serio? No te digo que me muestren erecciones de frente, pero eso se pasa de poco creíble. 
  • Deathwatch: a esta altura, a dos semana de terminar la temporada, y aun sin novedades de renovación, para mí ya es casi cantado que no va a haber una segunda temporada (HBO ya anunció que vuelven Girls, True Detective y hasta House of Lies, si no anunciaron nada es que el prospecto es horrible). Sentimientos encontrados: por un lado, la serie, tal como está concebida, no merece una temporada dos. Por otro, si ninguna serie de temática LGTB resiste más de una temporada, ni van a intentar repetir la experiencia. 


lunes, 17 de febrero de 2014

Comentario: Looking 1x05 - Looking for the future


¿Y si el episodio 2 de Looking hubiese sido este, eh? O el 3 en todo caso: Patrick conoce a Richie, salen, vuelven a la casa de él, tienen la oportunidad de conocerse.
Estaríamos viendo una serie muy diferente, una serie mucho mejor. No es ninguna declaración descabellada que este episodio es el mejor de toda la serie que vimos hasta ahora, y uno de los mejores episodios autocontenidos de cualquier serie que puedan ver en estos días. Pero claro, con los antecedentes de las cuatro semanas anteriores, poca gente le va a dar la oportunidad que se merece, y con razón.
Looking for the future” es como un corto, no un episodio de una serie, altamente influenciado por el cine de Linklater y su trilogía Sunrise y por Weekend, la obra maestra del guionista y director de este episodio, Andrew Haigh. Dos chicos se conocen, tienen sexo, pasan el día siguiente conversando sobre todo: sobre el sexo que tuvieron, sobre el futuro, sobre el pasado. De películas y familia, de comida y trabajo. No pasa nada que sacuda la tierra, y no tiene que pasar, no es lo que esperamos. Y tampoco nada se resuelve: al final del episodio Patrick y Richie no deciden casarse ni deciden separarse. Solamente se conocen un poco mejor, y tal se animen a un poco más (seguramente en la cama, donde Patrick, consistente con lo que conocemos del personaje, es bastante mojigato).
La idea claramente era mostrar intimidad, y eso es lo que muestra, en todos los sentidos: el despertarse juntos después de una noche de sexo (y seguramente alcohol), el no querer despertar al otro, el encontrarse en una casa desconocida, el querer lavarse los dientes sin cepillo, el lavarse las partes después de la noche anterior, el querer irse a trabajar y al mismo tiempo quedarse. Luego, intimidad sexual, sorprendentemente gráfica (la oralidad de Richie es ampliamente implicada, aunque no se muestre). Y cerrando, intimidad reflexiva sobre ese acto, casi tabú y las consecuencias que podría tener (y de paso, LA CHARLA sobre seropositividad, miedo, antecedentes). El limite a la intimidad es ir a hacerse leer el futuro por una vidente, y tener que usar al otro de traductor por no hablar el idioma. De todas maneras, ni falta hace, Patrick y Richie ya compartieron lo que tenían que compartir.
En media hora conocemos más sobre Richie, Patrick, San Francisco y cultura popular para los veinte/treintañeros que en todo lo que vimos anterior de la serie, y se pasa como si nada, como se les debe haber pasado ese domingo que no lo es pero se siente como tal a estos chicos. Por un episodio, ni a Patrick ni a nosotros nos interesan ni Kevin y el trabajo, ni Dom, ni Agustin.
Que lastima que recién haya llegado en la semana 5, me gustaría hacérselo ver a todos los que fueron abandonando la serie las cuatro semanas anteriores.

Pedigree gay:
  • Sex watch: Este episodio amerita que empecemos por acá, porque realmente muestra o da a entender mucho más de lo que recuerde haber visto jamás en televisión entre dos hombres. Cuando queda claro que Richie va a tragar, a pesar de las protestas de Patrick, tuve una reacción visceral casi tan fuerte como la infame acabada de Adam con su novia-no-Hanna en la temporada 2 de Girls.  Como si fuera poco, sigue de la escena de rimming (beso negro, no googleen en el trabajo que pueden quedar mal) menos pacata de la que tenga memoria. Y como si esto fuera poco, después se habla de esto, de lo que significa desde un punto de vista de salud, afectivo, de intimidad. Fuerte y sutil al mismo tiempo, excelentemente escrito, filmado y ejecutado. De nuevo… si esto hubiese pasado antes…
  • Interesante también como el “post gay” de Patrick lo lleva a cierta fobia al sexo anal. Mucho mas realista de lo que mis lectores heterosexuales puedan imaginarse. Interesante también como “el latino”, supuestamente machista, es el que menos rollo tiene con este tema. Felicitaciones por ir en contra del estereotipo.
  • Simpática referencia a la pop culture la cita en el planetario que remite directamente a la primera cita de Ross y Rachel en Friends. La gracia está en la conciencia de los personajes sobre este hecho, y como luego se lleva  a la discusión sobre activo/pasivo. Hay acuerdo que Rachel siempre fue el “top” de esa relación, no lo voy a discutir.
  • Cuando refería al domingo que no lo es, el Everyday is like Sunday de Morrissey se caía de maduro. Tan bello, tan bien usado, empezando en el momento justo y fade to black. Seguramente el viejo puto tiene problemas con todo: con la televisión, la serie, la sexualidad de los personajes. Por una vez, agradezcamos que la compañía discográfica tenga el control de los derechos y no el autor de la canción.
  • Soy un poco grande para que los Goonies tengan el impacto que tienen sobre los que son unos 5 o 10 años más jóvenes, pero la referencia de Patrick da justo en el blanco. Y están los que se enamoraron de Sean Astin jovencito, y los que prefieren a la versión más chubby actual. Multitarget, para todos los gustos.
  • Los chistes y referencias al status bilingüe de Richie son interesantes. ¿El mejor? Que le diga “Pato” a Patrick. ¿El peor? Maná. ¿En serio Richie? Media pila…

lunes, 10 de febrero de 2014

Comentario: Looking 1x04 - Looking for 220$/hour


No quiero transformarme en “el apologista de Looking”. De hecho, ya varias personas me han preguntado directamente si se las recomiendo y contesté con un no calificado “no”
Hay que estar interesado en alguno de los particulares (el tema -mi caso-, alguno de los actores, el lugar donde transcurre) para que diga, “si, denle para adelante”.
Pero también entiendo que muchas de las críticas que tanto yo como otros le hacen a la serie exceden a la serie en si. Algunas de ellas ya las fui mencionando (las comparaciones con otros productos que la preceden, cierta pacatería cuando se trata de temas sexuales) y otras se van haciendo evidentes a medida que avanzan los episodios.
Esta semana, frente al eterno reclamos de “aquí no pasa nada”, tuve que pensar muy seriamente si la decisión de “8 episodios de media hora” tiene algún sentido mas allá de copiar el formato de Girls. Los 30 minutos televisivos nos condicionan a esperar una comedia, aun sin las risas grabadas. De hecho, me animo a calificar a Girls como comedia, aunque jamás me despierte ni una sonrisa, pero definitivamente no a Looking. Al igual que sus primas de Showtime, Nurse Jackie o The Big C, Looking está más cerca del otros géneros (no el drama, pero tal vez el teleteatro) que se benefician por un desarrollo un poco más profundo, si no de las historias, por lo menos de los personajes. Más metraje también obligaría a los guionistas a que pase ALGO. Seinfeld es mentira que era “acerca de nada”: era “acerca de nada en particular”, pero en un solo episodio pasaban más cosas que en temporadas enteras de estas series, un lujo que Girls se da también por tener personajes tan arquetípicos que no se requiere demasiado para entender sus motivaciones, y un protagónico casi exclusivo de Hannah. Si nuestro Hannah en Looking es Patrick, bueh, estamos mal, porque se trata de un personaje tan anodino que no puede sostener ni una escena, mucho menos una serie entera. Patrick es tan “post gay” que ya parece salido de 90210. Este episodio de hecho intentó pegarnos por la cabeza con esta idea, haciendo que el centro de la trama fuera la Folsom Street Fair, el principal evento leather del mundo, y si bien pan sexual, muy, pero muy gay. Patrick por supuesto no siente ninguna necesidad (pero gran curiosidad) por asistir, pero como todos, desde su amigo de toda la vida hasta su jefe que lo conoce hace un par de semanas, saben que es “demasiado” para él. Y cuando finalmente accede a ir, es para mostrarlo que fuera de lugar está. Es un recurso liviano, que hace de Patrick un personaje aun más tonto y poco creíble. Post gay es la pareja hétero que se incorpora a la feria como el evento social de la ciudad que es (Doris me cae mejor cada episodio que pasa, y espero que Hugo sea una adición regular al elenco), o Dom que directamente ignora que está sucediendo porque tiene cosas más importantes en su vida que hacer (igual, no creo ni por un segundo que ni Dom ni Lynn no participen aunque sea lateralmente en Folsom, digo...).  
Resumiendo, por todo el avance que parecía haber el episodio pasado, acá todo se frena, y me veo en la obligación de recordar que estamos a mitad de temporada, es decir, faltan 4 episodios para que ALGO se defina. 

Pedigree Gay:

  • ¿Hasta que punto en Looking no pasa nada? Debe ser de las pocas series en el aire que se emite sin un “Previously on...” porque no lo necesita. 
  • Si efectivamente Patrick no era dueño de ninguna prenda de cuero hasta ese día, no veo que a los precios que se venden allá eligiera comprarla in situ o que eligiera un chaleco. De nuevo, algo que no condice con lo (poco) que sabemos de Patrick hasta ahora. 
  • El título del episodio refiere a la tarifa que CJ, nuestro trabajador sexual que conocimos la semana pasada. No en vano San Francisco tiene fama de las ciudades más caras del mundo...
  • Hablando de esa historia, hubiese preferido que Agustín se decidiera por esa carrera en lugar de la excusa estúpida del proyecto artístico. Es como una vuelta de timón innecesaria de un episodio a otro. 
  • La artista actuando en el bar donde transcurren las últimas escenas del ep es Honey Mahogany, que se hizo famosa por su aparición en RuPaul’s Drag Race. Honey no sólo hace drag, también canta y es su voz la que escuchamos, perteneciente a su disco pronto a salir.
  • No conozco suficiente de San Francisco como para comprobar si se pasa tanto clásico en los boliches, pero lo cierto es que el encuentro entre Paddy y Richie es con Evelyn Champagne King, una clásica de hace unas tres décadas, y la canción de cierre es de Sylvester, precursor y rompedor de tabúes original para la cultura LGTB. Puntos además a los musicalizadores por elegir I need somebody tonight, uno de sus temas menos bombásticos y bellos en lugar de algo más obvio. 
  • Hablando de Richie, en el primer comentario dejé caer si sería el Adam o Mr Big de Patrick. Bueno, claramente si hay un Mr Big en este escenario es Kevin, con su histeria, su novio que no lo satisface fuera de cámara, y sus inapropiados juegos de poder en el lugar de trabajo. Huye, Paddy, huye!
  • Sex watch: déjenle a Looking transcurrir el episodio en el sitio mas hipersexual del universo, Folsom, y solo mostrar un inocente bultito (bultazo, bueno...)

lunes, 3 de febrero de 2014

Comentario: Looking 1x03 - Looking at your browser history


Por todas las desventajas y limitaciones que tienen las series de canales de aire (tener que hacer 22 episodios al año, incertidumbre sobre continuidad, limitaciones sobre lo que pueden decir o mostrar), tienen una ventaja, muy clara, sobre las de cable: se siguen filmando mientras están al aire, y generalmente tienen la oportunidad de corregir sobre la marcha aquellas cosas que no está funcionando, y acentuar aquellas que sí.
Las series como Looking, de pocos episodios y que se emiten por cable, generalmente ya están filmadas completas al momento que salen al aire, un poco como sucede con las películas. Muchas veces, esto puede ser bueno (mucho de lo hablado sobre Girls siempre rescata la frescura de la primer temporada, hecha por fuera de la locura sobre analítica que la siguió, que hizo que muchas cosas en la s02 fueran en “respuesta” a ese fenómeno), pero en general, no: a menos que haya una visión muy fuerte y clara por parte de los productores o de la cadena (que muchas veces compra el paquete completo de todas maneras), este trabajar sin respuesta juega en contra.
Visto de esta manera, hay varios cambios en Looking episodio 3 que nos hacen pensar que el 1 y 2 fueron un gran piloto, alguien tomó notas y este es el resultado.
Para empezar, todas las historias se ponen efectivamente en movimiento, dos de ellas propulsadas por dos personajes completamente nuevos, como escritos para redondear y suplementar las falencias de los tres principales y los dos accesorios que ya conocíamos (me refiero en este segundo caso a Richie y Frank. Algo más sobre Frank en las notas de Pedigree Gay más abajo). Esos personajes están además interpretados por actores que traen su propio bagaje: Scott Bakula, veterano televisivo si los hay, y Russel Tovey, estrella británica que trae a sus propios fans (ver nota más abajo también), y ambos sirven además para, sin dejar de lado los grandes temas “gay” y “relaciones”, abrir las historias. De hecho, lo que tienen en común las tres historias casi independientes de Patrick, Agustín y Dom este episodio son nuevas situaciones laborales (nuevamente, un argumento muy, demasiado, Girls, especialmente en vista que el s03e02 de la chicas fue una vuelta sobre este tema para Hannah y Marnie). Patrick tiene un nuevo jefe, Kevin (Tovey), donde el flirteo y su condición de gay son secundarios a la necesidad de Patrick de replantearse que quiere hacer con su vida. A Dom, que ya le había quedado el tema picando desde la charla con su ex en el ep anterior, el encuentro fortuito con Lynn (Bakula) también le hace repensar dónde y qué está haciendo con su vida, y Agustín es simplemente despedido y mira con cariño una carrera en la prostitución. Más allá de que hacer tanto paralelismo entre historias queda un poco forzado (los tres tienen crisis laborales al mismo tiempo, en los tres casos propulsadas por fuerzas exteriores como Kevin, Lynn y el trabajador sexual que Agustín conoce en el café), es la mejor manera de decir “estos personajes tienen algo más en mente que levante, amor y sexo”. Son personas con vidas completas. Un poco aburridas, pero completas. También hay momentos que dejan ver que a los protagonistas los une una amistad real, sin tener que matar a nadie para que aparezca el corazón. 
Lamentablemente, los flojos primeros dos episodios, el rechazo del público heterosexual y los bajos ratings me hacen creer que no vamos a tener una segunda temporada que realmente incorpore la respuesta y corrija el curso de la serie. Una lástima, estoy seguro que una s02 de Looking sería muy superior a lo que estamos viendo. 



Pedigree Gay
  • Russel Tovey es casi decir taquigráficamente “gay”. Abiertamente fuera del closet desde la adolescencia, un favorito de la TV británica que suele elegir los papeles con un ojo militante (recuerdo con mucho cariño su participación en Ashes to Ashes) y protagonista de la versión británica y de culto de Being Human, Tovey tiene fans en la comunidad gay de ambos lados del atlántico. 
  • Scott Bakula es la representación misma de “un viejo fuerte”. Hace poco lo vimos haciendo algo parecido en Behind the Candelabra, también por HBO, y resulta un acierto de casting multitarget.
  • El personaje de Bakula trae un poco de “San Francisco realness” con el tema del SIDA. Me gusta además como está claro que su generación fue la más impactada, la de Dom medio que ya no  y Patrick y Agustín tocan de oído. 
  • El personaje de Frank es refrescantemente amariconado, y celebro eso. En estos días donde tirar una pluma es muerte inmediata en los círculos de levante, y un “pacto de caballeros” en la ficción gay que no aparezca para no parecerse a la larga y triste historia de “el puto” en los medios, es un toque de realidad, totalmente incorporada que muestra el verdadero pedigree de los hacedores de la serie mucho más que una canción de Erasure.
  • Fan como soy de John Grant y bien como está usado su maravilloso Black Belt en este episodio, bueno, basta. Cómprense otro disco. 
  • Sex watch: la escena del sauna no muestra nada del acto en sí, pero da un claro panorama de como funcionan las cosas. Punto para Looking.
  • Claramente OKCupid tiene un PNT con el programa, y está bien si sirve para completar al personaje de Patrick como lo hizo estos tres episodios. Pero basta, ya fue. 



lunes, 27 de enero de 2014

Comentario: Looking 1x02 - Looking for Uncut


Es una verdad de perogrullo (o un truism, como les dicen en ingles) que la comunidad LGBT ha  estado tradicionalmente tan hambrienta de ver imágenes que la representen en pantalla que consumen cualquier cosa que ligeramente toque la temática. Esto explica la difusión por lo menos de culto de películas de dudosa calidad, la continuidad y fidelidad del publico a premisas agotadas como Queer as Folk, The L Word o Will & Grace, y hasta el éxito a nivel local de Farsantes.
Claro que esto es o fue cierto hasta cierta generación, y ya no tanto así: viendo el piloto de Looking con alguien bastante mas joven, no habíamos llegado a la mitad que me dijo "no me interesa seguir viendo esto: son cosas que ya viví, o diálogos que ya tuve con mis amigos, nada nuevo". Y ahí esta el escollo que enfrenta Looking: ya no alcanza con "mostrarnos en pantalla", hay que ofrecer algo nuevo, algo verdadero, no en el sentido de "lo que se no vio antes de la comunidad gay", si no un producto con una narrativa de calidad que logre despertar el interés, una vuelta de tuerca que hasta ahora no este reflejada (puedo no ser fan de Girls por varios motivos, pero el atractivo es justamente que esta mostrando algo de la experiencia de la mujer urbana de veintipico que hasta ahora no tenia representación de ningún tipo).
El primer episodio falló en eso, bastante mal y este segundo levanta en unas cuantas cosas. Si quieren que nos importen los personajes, tienen que ser algo más que “San Francisco Ken”. Así que en este episodio, en muy pocos minutos, aprendemos un montón sobre los personajes (la excusa de conocerse en una cita es un gran recurso, uno del cual Andrew Haigh, que escribió y dirigió el episodio, hizo una película completa): Patrick, que nos pareció tan pavo en el piloto, es en realidad... ¿precavido? ¿tímido? ¿apocado? Digamos, en el jueguito de “qué Sex and the City sos”, Paddy es claramente Charlotte. Y no hay nada de malo en eso, especialmente porque: a) es autoconciente de esto (sabe lo que los demás -nosotros- piensan de sus actitudes) y b) no se limita nada más a lo que tiene que ver con sexo y relaciones: la escena en el auto donde duda tanto si el coche va a aguantar en cuesta arriba como si va demasiado rápido en cuesta abajo, pinta una personalidad que es así en todo, y que resulta creíble. También Dom adquiere un montón de historia y de capas, y la referencia a que hace ocho años era un mozo con sueños de restaurantier cuando sabemos que sigue siendo un mozo nos define al “winner” como mucho más complejo. Agustín no tiene tanto desarrollo, salvo por mostrar que tríos al margen, realmente quiere hacer funcionar a su relación. La racionalización sobre los motivos para abrir una pareja, no por cierta es menos cliché. 
Lo demás es avance (o no) de la relación de Patrick y Richie, y está bien, dado que parece que va a ser el tema central de la temporada.
Igual, sigue sintiéndose con gusto a poco, pero si logran mantener la mejoría del e01 al e02 por un par de episodios más, hay potencial

Pedigree Gay!

  • Hay varios sitios que están haciendo un seguimiento de cerca sobre las escenas de sexo en el programa. Por ahora hemos tenido mucha charla desprejuiciada, pero en si hemos visto bastante poco (lo más arriesgado, el levante de Dom, apenas muestra un poco de tímido culito). Hace ya unos años The L Word mostraba escenas bastante explícitas. Pero claro, eran chicas, no generaban gay panic en los muchachos hétero (que parecen haber decidido abandonarla en lugar de mantener el combo con True Detective y Girls. Hasta Lena en bolas y chistes sobre menstruación se bancaron, pero chicos dándose besitos son un no-no). 
  • A little respect. No hay mucho más que agregar, salvo que... ¿significa lo mismo para unos sub-30 que para unos cuarentontos como uno? ¿Especialmente en USA?
  • John Grant ya tiene una historia con Andrew Haigh, fue interesante el uso de Pale Green Ghosts. Si toda la serie se va a dedicar a la difusión de artistas LGTB más o menos masivos, puedo vivir con eso. 
  • "Get in the car, Rose": Aunque acá nunca tuvo el impacto que tuvo en USA y otros países como Alemania (Ralf Konnig la refiere todo el tiempo) The Golden Girls, o Las chicas doradas, como se la conoció acá, es una de las claves de la iconografía gay de los últimos 30 años.
  • El levante de Dom canta canciones de Wicked en la ducha. Of course. La situación del levante que se pone a mariconear me recordó a algunos de los testimonios de Maricoteca
  • Dom usa Grindr, mucho más realista. Aunque con lo que vamos sabiendo de Patrick, su uso de OKCupid no es tan desubicado.
  • Los yanquis y su obsesión con el "uncut". Me contó un amigo...

martes, 21 de enero de 2014

Comentario: Looking 1x01 - Looking for now


Ok, necesitaba un proyecto semanal para revitalizar el blog, y justo se estrena Looking y no pude resistirme. Le iba a dar un par de semanas más, pero vamos a ver si por una vez (y mientras me dé) estoy adelantado a la curva en algo (se me callan los fans de Girls que me están chiflando por favor? Si vos chiquita, la de la barba hipster).

Empecemos por que es y por qué no es Looking. Looking es la nueva serie de media hora de HBO protagonizada por tres muchachos (¿señores? ¿chicos?) gay en San Francisco, 2014. Esto también me lleva a lo que no es: Looking no es ni Sex and the City ni Girls, ambas precursoras de media hora en HBO, comedias con mucho drama y protagonizadas por grupos de amigas con vidas sexuales mostradas en pantalla. Tampoco es (por suerte) una nueva Queer as Folk (por lo menos el piloto no lo es... el tiempo dirá), esa telenovela insoportable e interminable que Showtime emitió hace unos años. 
Sin embargo, se han usado a las tres como objeto de comparación, especialmente porque  le facilita el trabajo a los publicistas y periodistas vagos (es como Girls! pero con chicos! y en San Francisco!), cuando se supone que intenta ser algo nuevo.
Está por verse si lo va a lograr. 
Sí es cierto que corrige por experiencia algunos de los defectos básicos de todas las anteriores (por ejemplo, hay diversidad racial y etaria desde el comienzo), aunque necesariamente por transcurrir en una de las ciudades mas caras del mundo va a dejar el realismo en el terreno de lo “mágico” (felicitaciones igual por mostrar que el depto que comparten Paddy y Agustin está medio en las afueras).
El secreto de Looking, por lo menos por los primeros episodios, es su pedigree gay: dirigidos (y co producidos ) por Andrew Haigh, el que nos trajo la maravillosa película Weekend, inmediatamente reconocible por esos planos de honestidad sexual casi brutal, que transmiten una intimidad que no necesita expresarse en palabras (no hay más que mirar la escena en el tren entre Paddy y Richie para ver el ADN Haigh a pleno. Comparar con escena similar en el tranvía en Weekend). Otro toque Haigh es el plano del skyline al atardecer, que intenta hacer por San Francisco lo que tantas series han hecho por New York.
Haigh igual le pone onda donde otros inicialmente no lo están haciendo: Jonathan Groff, discutiblemente el protagonista absoluto de la serie, parece un muñequito de torta, y el guión no lo ayuda. Ningún hombre gay de 29 años es tan pavo, mucho menos viviendo en SF y con amigos como Dom y Agustín. Hablando de estos dos, hay mucho interesante en Dom por su edad y si situación marital/de convivencia (aunque la brocha gorda también lo haga demasiado paralelo a Samantha en S&TC), y en Agustín y su situación de pareja, a la que llegamos in media res, resultando mucho más dinámico que si fuera un argumento de s02. De todos modos asumamos que el guión está medio flojo de papeles, entendible por ser un piloto que nos tiene que presentar personajes, pero que sigue el ejemplo Girls o Louie de tener cero desarrollo argumental (y sin ser un octavo de los gracioso que puede resultar esta última). Lo único que realmente “pasa” en este episodio es que Paddy conoce a Richie, que volviendo a la comparación-que-no-debería-hacer puede transformarse en su Big o en su Adam. En cualquiera de los dos casos, no es una buena noticia para nuestro héroe (?).
Veremos para donde agarra, voy a intentar hacer el seguimiento episodio a episodio, que seguramente van a ser un poco más breves que este. Lo que si voy a tratar de analizar en cada caso es el...

Pedigree Gay!
  • La ex de Dom trabaja en el Barbary Hospital. 28 Barbary Lane es la clásica dirección de la casa donde transcurre la serie de libros de Armistead Maupin de Tales of the City, el Looking original impreso de los años 70/80.
  • En el bar de la despedida de soltero suena Hercules & Love Affair. Alguien hizo los deberes. 
  • Ese misma despedida aparte de presentar a algunos futuros personajes secundarios, muestra un poco de diversidad de cultura gay, con el ex de Paddy ostensiblemente casándose con un oso. Ya con mostrar eso le sacó unos cuantos pasos adelante a QaF.
  • Toques simpáticos sobre el uso de redes sociales (chiste sobre filtros Instagram que va a ser obsoleto en un año, pero que por ahora resulta gracioso), pero nadie se cree que alguien que se supone que está ahead of the curve como Paddy lo haga desde una laptop y no el teléfono. Hasta Girls tuvo una referencia a Grindr esta semana, pónganse las pilas muchachos. 
  • Levante en parque público, estado del piso entre los árboles. Todos hemos estado ahí. HIPER REALISMO. 

lunes, 6 de enero de 2014

El Jazmin de Wall Street: Algunos cruces entre Woody y Marty


En 1989 se estrenó una película llamada New York Stories (Historias de Nueva York en Argentina, aunque nunca hubiese sido más adecuado traducir como corresponde Cuentos de Nueva York) que tenía como gancho estar dirigida por Woody Allen, Martin Scorsese y Francis Ford Coppola. Pésimamente recibida, no se la suele tener en cuenta en el canon de ninguno de los tres directores, básicamente por tratarse de tres cortos sin conexión uno con otro salvo la ciudad que los alberga: el de Woody es como una autoparodia de delirio edípico que de vez en cuando es referenciado; el de Coppola uno de esos pastiches donde trabaja toda su familia y el de Scorsese una pieza casi intimista que se caracteriza por no tener ninguna de las cosas características de la filmografía de Marty, una especie de ejercicio en hacer algo lo más diferente posible a su obra.
De lo que nos quedamos la mayoría con las ganas era de si no una colaboración posta entre los tres (asumámoslo, casi imposible), por lo menos tres cortos que funcionaran en el mismo universo, tres puntos de vista sobre un mismo tema, o por lo menos una continuidad de personajes.
Si miramos a la obra ampliada de los tres directores, hay muy pocas referencias de universo compartido, salvo tal vez esa mirada a “la familia” que nos permitiría hacer una secuencia Padrino II-Disparos sobre Broadway-Padrino I-Buenos Muchachos, pero temas similares rara vez califican como continuidad.
Sí entre las películas de Woody de los últimos 10 años y las de Marty de siempre hay una observación sobre la sociedad norteamericana, donde las desigualdades han llevado a la única posible realización de “el sueño” es por fines espurios, y que en todos los casos terminan mal para los protagonistas o aquellos que los rodean. Nunca estuvo esto más claro que en las dos últimas obras 2013 de ambos: Blue Jasmine y El Lobo de Wall Street. Tanto es así, que salí del cine de ver esta última pensando en cómo Jordan Belfort podría bien ser Hal, el inescrupuloso ex marido de Jasmine que a través de sus maniobras dejó a Jasmine en el pobre estado económico y mental que la encontramos al comienzo de la peli de Woody. Hilando aún más fino, en su operística y casi fársica sobreactuación, Di Caprio bien podría estar canalizando a Baldwin haciendo del seductor aceitoso que le sale tan bien por defecto (el parecido físico, especialmente en el look post-carmela de ambos, es asombroso). Y ya sabemos que Jasmine no es más que una reinvención del personaje en una larga serie, bien podría ser Naomi bajo un nuevo nombre, escapando a la costa opuesta (si, ya sé lo del tema de los hijos, jueguen conmigo) (y ya sé también que bella como es, la Blanchett no es Margot Robbie, pero bueno, ¿qué mujer lo es?).
Una de las críticas que se le hace a El Lobo es no mostrar o referir directamente a las consecuencias de las acciones de Belfort, quien aun en las malas queda siempre como el winner de la situación, y eso es justamente lo que Jasmine hace tan bien: esos excesos tienen consecuencias en esos micro inversionistas que cayeron por la poderosa labia de Jordan/Hal, ejemplificados en la hermana de Jasmine y su ex marido; y esos excesos tienen consecuencias sobre las personas directamente involucradas en la “fiesta”: Jasmine probablemente no era el personaje más equilibrado para cuando conoció a su marido, pero su precario estado mental para cuando la encontramos es consecuencia directa de su historia reciente. ¿O vamos a creer que Naomi salió impoluta del último cuarto de película?
Más allá de esta fantasía de universo compartido, ambas películas tienen otros puntos de contacto, en lo argumental en la ácida observación critica de los excesos de los nuevos ricos o que este descontrol no es invisible para los diferentes entes reguladores, que actúan con mayor o menor efectividad según el caso; o en lo formal, ambas poniendo a una serie de jugadores no habituales en papeles clave, que vienen de la televisión, la comedia o de industrias no-norteamericanas (Robbie es australiana, como lo es la mucho más establecida en Hollywood Blanchett; Sally Hawkins es inglesa, etc, etc.), o en la narración quebrada que nos muestra diversos momentos en forma no secuencial, con el flashback revelando las piezas que faltan para entender “cómo llegamos hasta acá”.
Finalmente, ambas son películas que muestran a sus creadores en un momento creativo clave, cuando muchos estarían dispuestos a sacarles el crédito (especialmente a Allen), demostrando, en sus 70s, una vitalidad que varios creadores mucho más jóvenes tendrían que mirar con detenimiento.
Se perfectamente que no hubo una reunión entre Woody y Marty poniéndose de acuerdo en hacer dos películas en el mismo universo, pero no quita que recomiende pasar unas cinco horas de una tarde aburrida viendo a ambas back-to-back y dejarse llevar no solo por el buen cine, sino también por la imaginación.