viernes, 2 de diciembre de 2011

New Order - Obras - 01/12/2011



Hace unos 20 años no entendía demasiado a la gente que sentía nostalgia por la música y los artistas que escuchaban cuando eran adolescentes o simplemente más jóvenes. Cuál era el punto de ir a ver un concierto de una manga de viejos que claramente no estaban en su mejor momento. El tiempo, claro, es el gran igualador, y ahora me veo en una situación muy parecida cada vez que alguna de aquellas glorias de los 80 se da una vuelta por Buenos Aires.
En varios momentos durante el concierto de New Order en Obras me hice esa misma pregunta, no del todo seguro de si era una “distancia crítica” (¿otra manera de llamar al cinismo?) o simplemente no me estaba conmoviendo como esperaba. La lista de criticas era larga y no muy auspiciosa: el visible cansancio (¿edad?) de los músicos;  cual es el punto de reemplazar a un integrante clave de la banda si tenés a alguien que no hace más que reproducir lo que este hacía; a todas tus canciones les sobra un minuto;  te olvidaste de un pedazo bastante importante de tu carrera... Así hasta las últimas dos canciones, los bises. Ahí es donde se entiende todo.
¿Por qué ir a ver a New Order y no a alguna banda de las tantas que han hecho covers, sampleado o simplemente reprodujeron a su manera y un poco hasta el cansancio Blue Monday y Love will tear us apart? Porque nadie tiene la autoridad para hacerlo, porque son SUS canciones, porque el cerebral tum-tum-tum turururururutum de Blue Monday lo inventaron ellos, y porque solamente ellos estaban al lado de Ian para entender el dolor de Love will tear us apart, dolor que se escucha, aunque uno no sepa la letra o no conozca la terrible historia detrás de la canción. Tengo que admitir que ahí me conmoví, por suerte, que ahí justifiqué todo lo anterior.
Las criticas igual, permanecen: los chicos están grandes, especialmente Bernard, a quien el público le perdona todo (no así a Gillian, de quién tuve que escuchar algunos de los comentarios más misóginos y discriminativos sobre la edad de los que tenga memoria durante el concierto), pero nos queda poca duda que el concierto hubiera durado media horita mas si el gordo no hubiese tenido tanto calor. Este chico Tom que toca el bajo esta en la poco envidiable posición de reemplazar a uno de los músicos con un sonido más distintivo y encima queridísimo por el público. Entonces, ¿por qué no innovar e irse por una tangente en lugar de tratar de imitar al original? El largo de las canciones, bueno, este es el punto flojo histórico de la banda, y creo que a todos nos pasa que llega un momento donde nos gustaría que pasen a otra cosa. Si cada canción durara un minuto menos, en el mismo tiempo hacían tres temas mas... alguno de los tantos y tantos que faltaron, ya que salvo por las concesiones del comienzo (Crystal y Regret), optaron por ignorar olímpicamente los últimos 20 años de historia de la banda.
Por lo demás, el show fue básico, con algunas proyecciones interesantes a manera de puesta en escena, pero nada que cualquier banda primeriza podría hacer; sonaron bien como banda aunque el sonido, especialmente al comienzo, fue malo; hubo algunos problemas técnicos que fueron casi imperceptibles para el público, pero no para los músicos, claramente ofuscados porque estos sucedieran.
Y claro, sonaron 1963 y Bizarre Love Triangle y True Faith, y, y, y,... y eso es lo que fuimos a escuchar, después de todo.

2 comentarios:

  1. Un chico de seguridad me dijo que en la lista de temas había 3 bises, pero sólo hicieorn 2. Hacía calor y Bernard lo sentía.

    Yo lo que sigo sin entender es a los jóvenes que eran bebés cuando nosotros escuchábamos estas canciones y que van a los recitales, se saben todas las letras y saltan como si hubieran estado con nosotros hace 20 años.

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  2. Bueno, vemos que pensamos bastante parecido... jejejejje http://www.flickr.com/photos/diegogez/6469190831/in/photostream

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