lunes, 5 de diciembre de 2011

Sobre 12", 7" y otras cosas que ya no existen


Esta nota esta dedicada a Gabriela, Christian, Jose Luis y especialmente a la Negra, que siempre me han entendido sin explicaciones.

Cuando estamos rodeados de gente que maneja nuestro mismo código, a veces nos olvidamos hasta qué punto ese código es nuestro y de unos pocos más. Entonces damos por sobreentendidas cosas que la mayoría de los que nos escuchan jamás van a entender. Ejemplo: Suena una canción en la radio (¿en la radio? ¿Alguien sigue usando la radio para escuchar música? Más sobre esto un poco más adelante), es una versión ligeramente remezclada de alguna canción. Comento, “eso es un lindo doce”. Cualquier persona que no pertenezca a mi circulo mas intimo se me queda mirando como si hubiese hablado en chino.
Claro, en mi esquema mental, un “doce” (un 12” para hablar escribir con propiedad), es una versión, remezclada, probablemente extendida de una canción. No, no un remix con lavarropas de fondo para una discoteca, y no, no un remix hip-hop que consiste solamente en agregar a un rapper de moda durante algunos compases. Una versión extendida. De las que se hacían artesanalmente, a mano, antes de que hubiera samplers para todos, cuando ‘house’ era solamente ‘casa’ en inglés. Si, de las que se hacían hace unos… 25 años o más.
Y, ¿por qué un 12”? Bueno, entonces tenemos que explicar que en aquellas épocas, cuando salía un disco simple, es decir, una canción suelta que se vendía independientemente de un álbum y se compraba de forma física en un lugar físico que se llamaba disquería, había dos formatos: el 7” (“siete”), que son esos disquitos que algunos nostálgicos siguen llamando “simples” o el 12” (“doce”), que muchos conocimos primero con el nombre de “maxi”. Las nomenclaturas 7 y 12 pertenecen al tamaño en pulgadas de la pieza de vinilo. Un 12” es el tamaño de un álbum normal. La diferencia entre un álbum y un 12” es que este ultimo solía tener que ser reproducido en 45RPM (¿alguien me sigue leyendo o ya los perdí a todos?), al igual que los 7”, por los que en algunos lugares del mundo a los 7” se los conoce indistintamente como un 45 (‘cuarentaycinco’).
La diferencia entre un 7” y un 12”, aparte del tamaño, es que el 12” solía tener algún extra, ya sea alguna cara B adicional, o algún tipo de remezcla. ¿Cara B? ¿Remezcla? Sigan leyendo, ya explico.


Un disco de vinilo tiene dos caras. En el caso de los simples, la cara A es la canción que da nombre al mismo, y que se espera que se pase por la radio y por la cual el consumidor compraba el simple (a menos que se tratara de un doble cara A. No voy a intentar explicar ese concepto, cómprenme una cerveza y les cuento), la cara B es un extra, un algo más para el que se tomó de comprar el disquito. La cara B es un opcional, un “lindo de tener”. Algunos artistas, mayormente ingleses tales como The Smiths o los Pet Shop Boys, la llevaron a la categoría de obra de arte, aprovechando para experimentar, probar sonidos nuevos, canciones de estructuras raras y otros etcéteras interesantes. Obviamente los precursores de esto fueron los Beatles. De hecho, los famosos “Album Rojo” y “Album Azul” de los Beatles no son más que recopilaciones de simples (7, 45…) con sus respectivas caras B. (Tanto los Smiths en Hatful of hollow como los Pet en Alternative se vieron obligados también a recopilar estas caras B, generalmente difíciles de conseguir). 

Los Pet compilan caras B
Los Smiths tambien

Otros artistas nunca le prestaron mucha atención al tema, poniendo un instrumental o un tema menor de su álbum como cara B. Famosa por ladri que hace estas cosas, la señora Madonna, que hasta llegó a usar más de una vez la misma canción como cara B de múltiples simples (crédito donde el crédito es merecido, también es famosa por haber relegado a una cara B una de sus canciones más clásicas, Into the Groove).

"Si, voy a poner mi mejor cancion como una olvidable cara B"


La otra opción para los 12” era poner una versión alternativa, generalmente más larga, y en el caso de tratarse de algo bailable, ecualizada para enfatizar ciertos sonidos, y agregar ciertas transiciones que permitieran “engancharla” por el disk jockey de turno (si, disk jockey, ¿de donde creen que salieron las siglas DJ?). Esta es una costumbre que empezó en los 70, en pleno auge de la música disco, donde era normal encontrar una etiqueta en la tapa del 12” recordando que contenía una versión de 15 minutos del último hit de Donna Summer o Gloria Gaynor. Para mediados de los 80, era de rigor tener algún tipo de versión extendida/bailable disponible en 12”, con mayor o menor creatividad. Es en esta época que empezaron a aparecer los remezcladores “con nombre”, como los Latin Rascals o Phil Harding, Pete Hammond y Ian Curnow de la factoria PWL. Estas versiones, aunque llevaran en ocasiones coloridos nombres propios, se las empezó a conocer genéricamente como “un 12”, y aquí es donde comenzamos.
Fue la combinación de estos remezcladores “de nombre” con ciertos artistas especialmente aventurosos, en particular Depeche Mode, que llevó a una nueva categoría de “re versión” que trascendió al 12” básico, y que dieron origen a todo un genero nuevo de música, que fue (es) el house y sus derivados.
Depeche remezcla, pone caras B y remezcla las caras B. En un CD single.

Con estos experimentos, hubo concurrentemente una explosión de formatos: al 7” y el 12” pronto se le sumaron el 12” alternativo o limitado (un segundo 12”, generalmente más difícil de conseguir, y con una mezcla especialmente fuerte, lo que lo hacía más deseable), el cassingle (uno de los inventos mas estúpidos de la historia de la industria musical) y claro, el CD single. Este último fue el que introdujo la mayor confusión, ya que no medía ni 7” ni 12” y claro, no tenía cara B. Pero que contenía todas las anteriores.
Todas estas cosas sobreviven de alguna manera, a veces con nombres anacrónicos como los que estoy intentando explicar, o con nuevos nombres que no tienen demasiado sentido (en iTunes, el MP3 de una canción con una ilustración que sería su “tapa” y las versiones alternativas y extras se los conoce como un “pack”).
Creo que ya me extendí demasiado, así que dejo para una segunda columna (¿mi propia cara B? ¿Una columna 12”?) algunos ejemplos concretos, para ver si con una escuchada podemos distinguir un 12” de un remix, y hasta de un 7” (si, se puede identificar un 7” con los oídos sin ver el formato).

1 comentario:

  1. Tenía un amigo DJ tan enfermito (en el buen sentido) que cuando hablar de 'la versión común' de un hit no se refería ni a la versión del album, ni a la del single, ni a la radio edit, sino directamente a la extended (y aclaraba sólo cuando se refería a la versión remix, a algún dub, bonus beats, acapella, instrumental, reprise u otras yerbas).
    Muy buen post, saludos!

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