viernes, 1 de junio de 2012

30 años de Bananarama: La esencia misma del punk.


Esperen! No se vayan! Lean mis argumentos primero!
¿Bananarama?¿El grupo de chicas?¿Venus?¿Stock Aitken y Waterman?¿Punk? ¡PUNK!
¿Cuál es, más allá de las guitarras distorsionadas, los pelos parados y los jeans rotos, la ética del punk? Si somos estrictos, es el DIY (Do It Yourself, Hacelo vos mismo), y nadie mejor representa la ética del DYI que el grupo de tres chicas borrachas, sin talento discernible, que transformaron su “no hacer nada” en 30 años de carrera, millones de discos vendidos y el amor de la comunidad gay de cierta edad. Sí, ustedes pónganse verdes defendiendo solos de guitarra, ellas son las que ríen último (haciéndonos reír en el proceso).
Esta es la historia de Keren, Sarah y Siobhan (Shuv!), con la participación ocasional de Jacquie y algunos de los productores más emblemáticos de la música pop de los últimos 30 años; con participaciones especiales de iconos del 2-tone, Robert DeNiro, la mitad de Wham! y la mitad de Eurythmics.
Las chicas se conocieron en Londres, estudiando arte (por supuesto), viviendo de squatters y tomándose todo lo que podían. Como tantos otros chicos de su edad, ellas querían aprovechar el DYI y formar una banda... salvo que sus calificaciones eran aun menores que la de los otros inútiles de la época. Podían cantar, y apenas. Claro que en esos fértiles años, eso no era un impedimento, y antes de que se dieran cuenta que estaban haciendo, Terry Hall, que ya era famoso con los Specials, las invitó a cantar en un single de su nueva banda, The Fun Boy Three. “It ain´t what you do” se grabó en menos de una semana, en menos de un mes ya ranqueaba, y las chicas pasaron de borrachas en el pub a Top Of the Pops. El punk mismo. 
En menos de un año, tenían un álbum en la calle grabando para una major, 3 éxitos en el top 5 británico, y Malcom McLaren las quería para su escudería. Le dijeron que no, les pareció un viejo libidinoso que les quería imponer reglas, y ellas sólo querían joder. ¿Qué les dije? PUNK!. 
Cuando todos las tenían como las chicas divertidas, se juntaron con los productores Jolley  y Swain, manufactureros de pop avant garde y grabaron un disco con guitarras acústicas y letras de “hondo contenido social”. No se los compró nadie. Swain de Jolley and... terminó en la cárcel por abuso de menores. PUNK!
Al mismo tiempo, una canción descolgada de ese disco terminó en la banda de sonido del Karate Kid. Top 5 en Estados Unidos, pedidos de más y más, que estaban demasiado borrachas para completar. PUNK!
La compañía ya no sabía que hacer, les dio una oportunidad más, y ellas dijeron ok, queremos un disco que suene igual que el disco número uno de todas las discos gay: You spin me round, de Dead or Alive. Los productores de ese teman eran Stock, Aitken y Waterman, tres ladris menores especializados en música Hi-NRG para consumo de la comunidad. La canción que grabaron fue número 1 en medio planeta, Venus. SAW lanzaron una carrera de dominación absoluta de los charts ingleses por los próximos 5 años, con las nanas a la cabeza.
Y ellas, mientras que todos se mataban por ponerlas en tapas de las revistas o que aparecieran en TV, ¿que hicieron? En secuencia quedaron embarazadas. De sendos 4 de copas. Y mostraban sus panzas en sus vídeos, mientras masajeaban los gluteos de bailarines aceitados. PUNK!
Cuando todavía eran una curiosidad, Eurythmics las invitaron a participar del video de la canción Who’t that girl. Siobhan Fahey y Dave Stewart empezaron un affaire que casi termina con la carrera de Eurythmics y Bananarama de un plumazo. Shuv quedó embarazada (por supuesto) y dejó la banda en su mejor momento. PUNK!
Las opciones eran seguir como un duo, o como insistían los de la parte comercial, conseguir una tercera chica. Podrían haber puesto a una que cantara o hiciera algo. Ellas llamaron a una borracha amiga, Jacquie O’Sullivan que era MENOS talentosa que ellas. Del tipo que no podía aprenderse una coreografía o la letra de una canción para hacer la mímica. Sin que pasara un mes, las tres estaban en la tapa de la Smash Hits y cortando un single del que claramente participaba la voz de Siobhan Fahey aunque la que hacía playback era otra. PUNK!
Para 1989 eran el grupo de chicas más exitoso de la historia, desbancando a las Supremes. Para festejarlo, hicieron un cover del último hit de las Sups, Nathan Jones. Y destruyeron Help! de los Beatles en un single de caridad, con la participación de las comediantes French y Saunders, superestrellas por su propio mérito. Y cuando tenían la vaca atada con Stock Aitken y Waterman, los mandaron de paseo para hacer un disco de música dance avant garde. PUNK!
Ese disco se llama Pop Life y encapsula musicalmente y a nivel de arte la transición de los 80 a los 90 como ninguno. No se los compró nadie; ellas estaban sonrientes, más lindas que nunca. La echaron a Jacquie. PUNK!
Los años que siguen no son demasiado punkies, aunque si de autodeterminación: un regreso con SAW y algunos hits menores, un destierro de la compañía discográfica, algunos discos muy malos, y Keren se casó con Andrew Ridgeley, la mitad de Wham! que no es George Michael. ¿PUNKie? 
En 1998 se reencontraron con Shuv, que después del mega éxito de Shakespear´s Sister, terminó internada en un neuropsiquiátrico. (PUNK! y hasta un poco PROGROCK!). Juntas grabaron un cover de Waterloo de Abba. Inmediatamente se volvieron a pelear. PUNK!
Keren y Sarah, para curiosidad de todos, siguieron teniendo una carrera, grabando extraños covers ( ¿Careless whisper? ¿en serio?), y el 2005 volviendo a rankear, para sorpresa de todos. Efectivamente, a la frontera de los 50 y con una belleza que sólo todas las regalías de Bananarama y Wham! combinadas pueden comprar, madres de muchachones de veinti tantos años (las tres sólo dan a luz machitos, tomen eso como quieran), sacaron un disco bastante bueno que las volvió a la TV y las revistas.
Este año festejan 30 de carrera, con un compilado de decenas de hits y como en un aviso del Reduce Fat Fast, MAS LINDAS QUE NUNCA.
Probablemente lo menos punk que hicieron en su carrera. 

domingo, 27 de mayo de 2012

Comentario: Mad Men 5x11 - The Other Woman


"Do I have to do all of it?"

No es secreto que soy un fanático de Mad Men. Por eso escribo estos comentarios, por eso a veces dialogo o me enojo con los personajes o los guionistas, por eso hago de evangelizador con mis amigos, familia compañeros de trabajo para que la miren.
Esta serie me ha hecho reírme, llorar, pensar, horrorizarme, buscar nuevos caminos académicos y profesionales, apreciar la moda, el diseño, distintas formas de narración, y tantas otras cosas. Pero siempre con una cierta distancia intelectual, analítica. Toda esta introducción es porque este episodio de la serie tocó algo, una conexión emocional, algo que me conmovió mas allá de lo simplemente intelectual, y si este comentario parecer ir en todas direcciones, probablemente soy yo tratando de “ligar” toda esta emoción suelta, de alguna manera.

Definir a Mad Men como “un programa sobre Don Draper” probablemente sea un  punto de vista algo reduccionista. Históricamente, MM ha sido tanto acerca de las mujeres de Don Draper como de Don mismo. Betty, Megan, Bobbie, Susan, Midge, Rachel, Faye… y Peggy, por supuesto, lo más parecido a una “esposa laboral” que ha tenido. Y de la mujer que nunca fue “la mujer de…”, pero que siempre jugó un papel esencial para Don y todo lo que lo rodea: Joan.  Desde el principio el tema fue el lugar de la mujer en la sociedad en un momento de quiebre, y basada en tres arquetipos: la “mujer buena” ama de casa y madre, la “mujer mala” que se atrevía a usar la sexualidad como un jugador activo, y la “mujer profesional”, la que se estaba abriendo camino. Claro que la mujer buena término siendo un caso psiquiátrico a causa de ese rol, la mujer mala nunca fue realmente mala, sino un peón cuando algunos la creían reina, y la mujer profesional nunca dejó de pensar que le debía todo a un hombre. El rol de Don fue siempre el de una lectura algo diferente sobre estas tres mujeres: Betty es Betty porque Don hizo todo lo posible porque así fuera, aunque no hay más que verlo como actúa con Megan para darse cuenta que algo aprendió de esa experiencia; Joan, por más que otros la vieran como una bomba sexual manipuladora, siempre fue respetada por Don por su inteligencia, su tacto, su estoicismo (y su propio pasado: como siempre se nos recordó, pero nunca más que esta temporada, que Don es el hijo de una prostituta, su definición de “mujer mala” es bastante diferente de la de cualquiera de los otros socios de SCDP); y Peggy, desde el primer momento que dio cuenta de su talento, fue “uno de los muchachos”, un par, nunca “una mujer”.
Pero en el fondo, todas las mujeres son mercadería de intercambio en el universo Mad Men. “Finalmente algo bello que realmente te puede pertenecer” nos repitió con algo de falta de sutileza el slogan de Jaguar que todos los creativos (varones) se pasaron el episodio pergeñando.  Pero ¿Qué tan mercadería de intercambio? Y ¿Qué tanto esa mercadería tiene un precio?
La pregunta no es qué estamos dispuestos a hacer para tener lo que queremos, si no, qué es lo que queremos, y cómo podemos darnos cuenta. Megan quiere ser actriz, aunque ponga en peligro su matrimonio, aunque su trasero sea más importante en el casting que cualquier otra cosa. Peggy quiere… que la respeten por su talento. No porque Don no lo respete (aunque en este episodio hizo todo para demostrar que no lo hace), si no porque sabe que mientras este cerca de Don, nunca van a ser “sus” méritos. Y entonces el destino de Peggy está en otro lado, y hacia allí lo va a buscar.  Y Joan… que no sabe lo que quiere, o si lo sabe, también sabe que no lo va a tener con las herramientas que tiene a su alcance. Entonces a Joan los varones (y su madre, esa poderosísima herramienta del patriarcado) la definen desde afuera, como una cosa. Y se rebela contra esa definición. Hasta que otro varón, por sus propios mezquinos intereses, le pone algo ante los ojos. No dinero, tal vez poder. Y Joan cede, probablemente sin medir las consecuencias de sus actos (todo lo que Joannie consiguió este episodio, estense seguros que va a volver como un bumerán en cuanto se distraiga), y como para reafirmar cual es el lugar que le tocó en suerte, no es el hombre que ella esperaba el que intenta disuadirla, si no ese otro hombre,  extrañamente honorable.
Las (pocas) voces disidentes sobre esta temporada de Mad Men venían insistiendo que los episodios eran un poco tirabombas pero que finalmente la historia no avanzaba realmente. “The Other Woman” los calló la boca: todo lo que vino pasando, desde Peggy no teniendo el protagonismo esperado, hasta el recorrido de Joan que empezó con su embarazo y culminó tomando unos tragos con Don, hasta las historias de Roger, Pete y Lane convergen aquí. Olvídense de zou bisou bisou, del combate Pryce vs. Campbell o de Fat Betty: las acciones de los personajes en este episodio cambian el status quo por completo, dejándonos con ansiedad por los dos episodios que faltan y haciéndonos temer al largo receso que les va a seguir.

Algunas observaciones al paso:
  • Uno de los modos de analizar la relación entre Don y Peggy siempre fue la de “padre/hija”. Este episodio nos recuerda, con inmenso tino, que la verdadera relación de padre/hija es la de Peggy con Freddy Rumsen. Para entender mejor a Don y Peggy, miren esa última escena que comparten este episodio. Más de una vez, por si las lagrimas se la empañan la primera vez.
  • Don, Peggy, sus manos. En el primer episodio de todos, en “The Suitcase”, aquí… tan bien escrito, tan bien usado, siempre dando en la tecla justa.
  • Joan en su oficina. Joan en la habitación de un hotel. Joan en su departamento. Nuevamente, nunca es casual lo que le sucede a Joannie en cada ambiente.
  • Y que no parezca que Mad Men es solamente guionistas y actores: el detalle de dirección con los dos puntos de vista sobre la visita de Don al departamento de Joan... pocas veces un "truquito" aporta tanto a la historia y a entender la psicología de los personajes.
  • Siguiendo con el efecto “no responder a la demanda”, este episodio pedía a los gritos una interacción entre Joan y Peggy, y no la tuvimos mas allá de esa última mirada. De todos modos, si algo le faltaba a Peggy para decidirse fue Don preguntándole si su decisión tenía algo que ver con las novedades de Joan
  • Pete Campbell es probablemente el personaje más desagradable de la TV actual que no sea abiertamente “un villano”. Su manejo con Joan, mas allá de lo que haya sucedido después, más su trato de Trudy lo hacen simplemente despreciable. No hay redención posible,   y ya perdí la esperanza de que tuviese un final trágico.
  • Porque hablando de finales trágicos, ahí lo tenemos a Lane, otro desesperado. Lo que egoístamente lo llevó a manipular a Joan por un camino diferente del esperado, puede probablemente volverla  la orgullos propietaria del 5% de nada.
  • Necesito que alguien me ayude a "leer" a Roger en este episodio. Su reacción inicial, por lo menos sus caras, eran lo que esperaba. Pero  ¿qué pasó despues? Claramente no hubo tiempo para mostrar la reunión donde se analizó la "contrapropuesta" de Joan, pero me niego a creer que dejó que esto pasara como si nada. 
  • ¿Vieron el avance de la semana que viene? ¿Vieron donde está sentada Scarlett? Nada es casual en el universo Mad Men. 

jueves, 24 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x24 - Baby on Board


"Dylan, please shut the door." 

Ok, ¿por donde empezar, entonces? o mejor dicho, por donde empezar a terminar.
Si, el episodio fue mejor que los diez últimos. Pero ni se acerca a nada de las primeras dos temporadas, ni siquiera a los magníficos primeros tres de esta misma temporada. 
Hubo risas, de verdad. Y hubo lágrimas, innecesarias lágrimas. Y estuvo la musiquita de guitarra con la voz en off que me hace querer salir a cometer asesinatos por la calle.
Las risas vinieron de algunas de las cosas en las que hemos podido confiar siempre: la comedia física (en serio, Cam como la Mujer Maravilla, Phil bailando... clásicos), la interacción de los Dumphy como padres, que mostraron algo de la mejor comedia a la que Steve Levitan (creador de MF, que escribió y dirigió este episodio) nos tenía acostumbrados, en todo, desde los halagos fuera de lugar a Alex a los argumentos para convencer a Hayley. El personaje de Dylan, que con su idiotez no puede menos que hacernos reír, pero que como la idiotez de Phil o la de Luke, solo funciona si está escrita con inocencia y non-sequitours y no con la sutileza de una comedia de Chuck Lorre, como pasa a veces. 
Pero también está todo el resto. Jay, Manny y Gloria ya cansan, y la “vuelta de tuerca” con respecto a ese grupo familiar la puedo prever como insostenible (sólo el nuevo toque de “familia moderna” que le va a traer al programa me da alguna esperanza), y la salida por el drama de la historia de Cam y Mitch fue el “WTF” más grande del que tenga memoria.

Es cierto, en algún momento me desilusioné con la serie, y de ahí en más me fue imposible seguir viéndola con los mismos ojos. Hubo cambios, como remover los elementos de comedia más absurdos y agregar el tan mentado “corazón”, pero también, viendo este episodio, armé otras dos cosas que me estuvieron molestando, y que básicamente, son las que hacen que este sea mi último comentario sobre la serie.
Cuando Modern Family salió por primera vez al aire, se destacó por tres cosas: por mostrar una realidad de familias ampliadas que se ven por todos lados, MENOS en la televisión, por incluir a una pareja gay en el centro de la historia, integrada a su familia y con dinámica propia, y finalmente, por incluir una mujer latina en un papel no lateral ni de servicio doméstico.
¿Y que pasó con esto? Bueno, tenemos a la pareja gay más asexuada de la historia. Ojo, entiendo que esto es la ABC en prime time, no voy a esperar escenas de Queer as Folk, pero pasado el (hilarante) episodio de la falta de contacto sexual entre Cam y Mitch, no hay una sola muestra de afecto entre estos dos personajes que los posicionen como compañeros. Si como padres, hermanos, hijos... pero con esto resignando cualquier otra identidad que no sea completamente heteronormativa. Matrimonio, hijos, un compañero que trabaja y el otro es de facto ama de casa... podría ser una sitcom de los 50. Y cuando nos recuerdan que son gay, es porque están haciendo una mariconada. Y antes que me digan que estoy exagerando, díganme que la caricatura de la cita de Alex para el baile, pasada la risa inicial cuando lo identificamos como gay no pasa al patetismo.  
Y si los estereotipos gay son malos... no me hagan empezar con los latinos. La idiosincracia de Gloria pasó de ser encantadora a ser la mas burda caricatura. Por un lado , escuchen el acento de Sofia Vergara en uno de los primeros episodios, y escúchenlo ahora: ¿Notan el cambio? Pasó de ser una persona perfectamente bilingüe con un acento cargado a una colección de clichés sobre como los americanos escuchan a un latino “intentando” hablar en inglés. Y los toques que eran interesantes, como comprender el gusto por el fútbol o las telenovelas, pasaron a la situación de telenovela en el hospital, que de nuevo, pasa de comedia a xenofobia en segundos. Como televidentes de culebrones, claro que identificamos lo que nos hace reír. Pero imagínense televidentes norteamericanos, simplemente reforzando estereotipos. Si hubieran hecho un argumento así con la comunidad afroamericana, todavía tendrían que estar pidiendo disculpas.
Estos dos puntos, que me irritan, son en realidad señales. Señales de la pérdida de sutileza, de dejarse estar en el éxito y solo preocuparse por continuarlo.
Hay una máxima de las sitcoms que dicen que una serie “jumped the shark”, como código por “se arruinó para siempre” cuando tienen que agregar a un bebé a la trama. Los dejo que saquen sus propias conclusiones cuando terminen de ver el episodio.
Gracias por leer, y buenas noches. 

martes, 22 de mayo de 2012

Comentario: Nurse Jackie 4x07 - Day of the Iguana


“We need to improve your profile”
Hace unas semanas decía que el gran tema de Nurse Jackie, por lo menos durante las primeras temporadas, había sido la mentira. Y el famoso “karma” de esta cuarta, las consecuencias de las mentiras. Este episodio retoma algo de eso, y podríamos llamarlo la “mentira por encargo”, o por lo menos, el faltar a la verdad con una segunda intención, ya sea buena, mala, moralmente dudosa o completamente ambivalente. 
Si Jackie quiere retener la custodia de las nenas, le dice su abogada, no va a alcanzar con hacer buena letra, también hay que hacerlo quedar mal a Kevin. A la mentirosa le piden que mienta, y curiosamente, no puede hacerlo. O’Hara y Eddie al rescate, entonces, retomando la golpiza que le dio Kevin cuando Eddie confesó su relación con Jackie. Un viejo amigo enfermero de Gloria, Dick,  con demencia de algún tipo está en el hospital, y para mantenerlo calmado, todos le siguen la corriente. Esto también implica mantener un pacto de caballeros entre enfermeros para no levantar la perdiz. Salvo que Dick, Sam y los demás dejan caer a un paciente lastimándolo peor que cuando llegó. Cruz entonces les pide a todos que no revelen la verdad, ni que siquiera impliquen que pasó algo diferente de la “historia oficial”. Claro, olvidaron explicarle esto al delirante... Jackie le tiene que pedir a Cruz que de alguna manera, mienta por ella como “testimonio de carácter” para presentar en la corte. Cruz dice que no va a mentir... pero no parece tener problemas con faltar un poquito a la verdad.  Charlie le pide un favor enorme a Jackie, quien nuevamente, es la única que no puede mentir ahora, y termina finalmente enterándose de la relación filial de Charlie con Cruz. 
También hay elementos de mentirse a uno mismo, o por lo menos, dejar de hacerlo. Algo de eso se jugó en el momento entre O’hara y Coop, y especialmente en Zoe rompiendo su compromiso con Lenny. Queda por ver si todo el teleteatro de Zoe es real, o simplemente algo que se le está jugando por el lado de la inseguridad luego de los enredos por el anillo y su rescate. O si efectivamente, decidió dejar de mentirse a sí misma. 
Si esta fuera una serie de aire, creo que podríamos considerar que este es un episodio en dos partes: por lo que vemos en los adelantos, la resolución a varias de las cosas planteadas recién la vamos a ver la semana que viene, incluyendo una amenaza de despido a Eddie, Gloria y si hay algo de lógica, la mismísima Jackie por ser el proveedor, la encubridora y la adicta respectivamente. Y por todos mentir al servicio de la gran mentirosa. A menos que sea Charlie al rescate...
Algunas observaciones al paso:
  • La mini reunión Sopranos de Edie Falco y Aida Turturro fue genial. Muy bueno verla a Aida usando sus poderes de conchudismo “para el bien”.
  • Era hora de que le dieran algo de resolución al triángulo Cruz/Jackie/Charlie. Recuerden que se los predije a la altura del episodio 2 ( si no  el 1...)
  • El momento de Thor y Coop que abre el episodio fue genial (ya hay screencaps y fan fiction circulando por la red, búsquenlas). Una injusticia que Stephen Wallem, uno de los jugadores más sólidos de la serie esté confinado al status de “actor invitado”, cuando Kevin y las nenas figuran como protagónicos y los vemos 1/8 del tiempo televisivo de Thor.

Comentario: Mad Men 5x10 - Christmas Waltz


"Maybe you and I should go as a couple"
Si, cuando el tiempo pase, Mad Men nos deja un solo icónico legado, seguramente va a ser la imagen imborrable de Don Draper y Joan Harris. Ellos dos, en una foto, encapsulan todo lo que tenemos que saber de la serie, ya ingresaron al panteón de la cultura popular.
Pero al contrario de Maddie y David, Sam y Diane o Ross y Rachel, la diferencia es que Don y Joan nunca fueron una pareja, y nunca fue una subtrama de la serie que pudieran serlo. ¿Fans pidiéndolo? Siempre. ¿Una idea comercial poderosa? Seguramente. Pero lo más cerca que estuvieron de “algo”, en la temporada 4 cuando Joanie le dio un casto piquito en la entrega de los Clio, fue también la más clara demostración que el vínculo que los une es otro muy diferente, de dos personas que tácitamente se conocen, saben que esperar del otro y que seguramente seguirán unidos por una larga y fuerte amistad.
Ante el muro de silencio que impone Mathew Weiner a su elenco para que no se revele detalle de la trama de la temporada, el único atisbo que se llegó a dar fue que tal vez este fuera el año del acercamiento de Joan y Don. Justamente por ser tan obvio como táctica de distracción, nadie lo tomó demasiado en serio. Bueno, este fue el episodio de “algo entre Don y Joan”. Pero, ¿qué fue ese algo?. Fue la increíble química entre dos actores, dos de los más bellos especímenes de la raza humana que en cualquier fantasía tendrían que terminar revolcándose, justamente, no haciéndolo. Pero que por tensos minutos, podrían haberlo hecho. Y si no pregúntele a Megan. O a Roger, si se imaginara lo que pasó/podría haber pasado. 
Como cada vez que pasa algo grande que involucra a dos personajes en Mad Men, la referencia sigue siendo el episodio The Suitcase, donde se nos desnudaron (metafóricamente, claro) Don y Peggy. De la misma manera, esta vez ese pas de deux fue  entre Don y Joan, Hamm y Hendricks, mostrando todo lo que tienen para mostrar y dando clase de como hacerlo. La historia es sencillísima: ante la noticia de que Greg le está pidiendo el divorcio, por primera vez en cinco años de serie, la vemos a Joan perder su compostura a prueba de balas. Don lo detecta al minuto, y la saca a Joan. Su aventura incluye hacerse pasar por marido y mujer (con hijos “4 en total”. Joanie puede estar alterada pero jamás pierde el sentido de la ironía), manejar un Jaguar y tomar mucho alcohol en vísperas de navidad en el bar de un hotel. Y demostrar cuanto se conocen y se respetan estos viejos compañeros de varias guerras. 
Dudo que veamos más que lo que pasó, si algo aprendimos es que Weiner y compañía se especializan en ir en contra de las expectativas del público. 
Eso también parece que aplica a la decadencia y posible muerte o suicidio de alguno de los personajes que se viene presagiando desde el primer episodio. Claro que no va a ser Peter! Va a ser Lane, quien cometió probablemente uno de los actos más imperdonables en su medio. Cuando alguien detecte que esa firma es falsa...
Y en una tercera, y tal vez medio descolgada historia, el inesperado regreso de Paul Kingsey nos permite ademas focalizarnos un poco en el casi olvidado Harry Crane. Fue un lindo detalle remontar a que estos dos personajes fueron presentados como un par desde el primer episodio, salvo que a uno le llegó el éxito profesional por subirse al tren de la TV antes que nadie, y al otro le pegó su propia pretensión por el peor costado y ahora es Krishna. El patetismo ante la imagen de Paul fue poderoso, y sirvió además para   agregar algunas capas al personaje de Harry y para que la segunda mitad de los 60 nos pegue una cachetada con todo desde los Hare Krishna hasta Star Trek.
Quedan tres episodios, y las cosas parecen ir precipitándose, estamos atentos a ver que pasa.
Algunas observaciones al paso:
  • Roger sabe! Por supuesto que era esperable que se hubiera dado cuenta que Kevin Harris es en realidad su hijo, pero fue una sorpresa que lo discutiera tan abiertamente con Joan. 
  • Las últimas dos veces que una secretaria fue identificada por nombre tan tempranamente, terminamos con Jane Sterling y Megan Draper. Demasiado foco en esta chica Scarlett, esténse atentos.
  • De la misma manera que la internet hoy se partió en dos con especulación sobre Don y Joan, tengo más de un amigo escribiendo fan fiction basada en el abrazo entre Harry y Paul...

sábado, 19 de mayo de 2012

Sobre En terapia, adaptaciones y "seguridades" de casting


No estamos acostumbrados a las adaptaciones en televisión, y mucho menos a las adaptaciones literales. Decimos "adaptación de serie norteamericana" y pensamos "Florencia Peña haciendo boludeces y morcilleando el guión". Llévenle a un guionista de Married with children un subtitulado de los Argento y no va a entender que se supone que es la misma serie.
En terapia es un bicho aun más complicado, porque es la adaptación de la adaptación: In treatment es a su vez la americanización de un producto de origen israelí. Cuando empezó este proyecto en Argentina, se habló de que iba a ser más similar al original que la versión HBO que la mayoría de nosotros vimos. No puedo dar fe no habiendo visto la original-original, pero hasta ahora es un calco de la norteamericana con algunas adaptaciones necesarias para que tenga sentido en nuestro contexto.
Hay muchos motivos para no coincidir con el planteo, algunos puramente psi, muy propios de nuestra realidad sobre psicoanalizada: que no es psicoanálisis, que por qué atiende parejas, que si las patologías están bien escritas o no, y blah blah. Me parece que fijarse en esas cosas es irse un poco de tema: el planteo de la serie, por lo menos de ésta y la norteamericana que ya vimos es dejar que un puñado de actores, en un formato muy despojado y con un guión muy estricto, muestren lo suyo. No es un simposio. Lo demás es una puesta minimalista, un poco de dirección de cámaras y listo.
Entonces si hablamos de En terapia tenemos que hablar de actores. El casting local hizo un par de apuestas por lo seguro, un par muy arriesgadas y un par que son neutras. Digamos que ir por Norma Aleandro o Leonardo Sbaraglia difícilmente sea un riesgo (solamente económico), que esta chica Ailin Salas es una apuesta neutra  y que poner a Julieta Cardinali es un papel complicado y central podía salir o muy bien o terriblemente espantoso.
De todos los castings igual, el más complicado es el del personaje central: el psicoanalista, Guillermo en la versión local. Cuando eligieron a Diego Peretti, supongo que dijeron "va de taquito": más allá de su trayectoria actoral, Peretti es psiquiatra de profesión y ya hizo un papel psi en Locas de Amor. Y a mi entender Peretti es el principal problema del programa. Todo el tiempo parece como que no se supiera la letra, y ...hace pausas en...lugares raros que... no se... terminan de entender. Realmente parece que uno escuchara a un actor amateur en una obrita de barrio. Y su personaje es DEMASIADO central como para que pase desapercibido. El sentimiento es de extrañeza, y afortunadamente, nos gusten más o menos, los demás actores no hacen "actuación reactiva", porque si no todo el proyecto haría agua. Una lástima, porque en otros sentidos da desde el Physique du rôle, la edad es la correcta y los demás actores parecen responder bien en la interacción.
El resto del elenco como ya decíamos, tiene una mezcla de cosas: Julieta Cardinali está mejor de lo que esperaba, y el primer episodio de "Marina" (a quien los que vimos la serie original conocemos mejor como Laura) es el más complicado. Sé que a mucha gente no le gustó, pero creo que es más un prejucio que otra cosa. “Volvete a Verano del 98”  no es una crítica seria, porque si no lo tendríamos que mandar a Sbaraglia de vuelta a Clave de Sol y no es el caso. El personaje tiene que ser así, linda, histérica, medio al borde.
German Palacios tiene un personaje que es sumamente antipático, y saca la arrogancia necesaria a la perfección. Es el personaje que requiere también una adaptación más radical para nuestro medio, pero el pasar el marine a una fuerza policial tiene perfecto sentido en nuestro contexto.
Ailin Salas no me termina de convencer, pero también admito una cierta antipatía por el personaje tal como está planteado, especialmente en los primero episodios. Mia Wasikowska lo hizo suyo en su momento, tengo dudas que también sea el caso, pero habrá que dejar pasar las semanas.
Sbaraglia y Fonzi estuvieron impecables. Hasta cierto punto elegidos contraintuitivamente, dan cuerpo a esta conflictiva (¿conflictuada?) pareja con credibilidad. Fonzi sobre todo, haciendo de una mujer de armas tomar, sorprende por la fuerza y la determinación. En el contexto de la serie, es probablemente “la sesión” que menos me interesa, y sin embargo fue de los mejores episodios.
Alejandra Fletchner por ahora tuvo una mínima aparición como la esposa de Guillermo. Este es un personaje menor pero muy rico, y Fletchner es una actriz de la hostia que no me cabe dudas que lo va a sacar a la perfección. 
Esto nos deja finalmente con Lucia, el personaje de Norma Aleandro. Hay muchas cosas para observar aquí: una propia de la estructura del programa, que es la inversión de roles, con Guillermo en el metafórico “diván”. Peretti curiosamente se ve mas cómodo, como que le sacaron el peso de encima, aun cuando la posición del personaje es bastante a la defensiva (y aunque… sigue haciendo sus…pausas… raras). La otra tiene que ver con Norma propiamente dicha. Independientemente de su calidad actoral, Aleandro le trae un peso muy especial al personaje, una por su edad y prestigio como actriz, que en seguida la ponen en el lugar de “la maestra”, y la otra porque sabidamente la esposa de un respetado psicoanalista en la vida real, y seguramente psiconalizada por años y años, no está “diciendo letra”: mayormente SABE lo que dice (aun cuando, bajo su propia admisión, no siempre coincida) y eso se nota a kilómetros de distancia. Y acá vuelvo al principio: con su propio bagaje, sería de esperar que Peretti también supiera, y sin embargo, algo se pierde.
Concluyendo, es una apuesta fuerte. Admito que como tantos otros seguidores de las series, estamos esperando buscar el punto de falla, el lugar donde los amateurs locales metieron la gamba. En lo formal, está logrado: decorados, luz, cámaras, el respeto por el guión. En lo actoral, tal vez haya que esperar a que un par de cosas se vayan acomodando. Y ver si las resoluciones son las que esperábamos o agarran para otro lado.
Pero calculo que para el que esté virgen de la versión o versiones originales, seguramente les va a parecer una apuesta distinta, bastante arriesgada y con un lenguaje nuevo, y que vale la pena prestarle atención.

jueves, 17 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x23 - Tableau Vivant


“Alice? Really?”

Esta semana fueron las “upfronts”, en las cuales las cadenas de TV de EE.UU presentan a los anunciantes los programas de la próxima temporada. Es un evento importante, donde se define el futuro de algunas series, cuáles son los pilotos elegidos como nuevas apuestas para la temporada, y donde las cadenas hacen un balance del año que pasó y presentan la estrategia para el que viene.
Cuando tomó el podio el presidente de la ABC, tiró el nuevo slogan de la cadena, que es algo así como “televisión que se siente”. Digamos que la apuesta para el canal de la Disney es apelar a “los sentimientos”.
Cuando leí esto, me recorrió un frío por la espalda. Hay un programa de la ABC que estuvo toda la temporada “apelando a los sentimientos” y en el proceso arruinando todo lo que lo hizo bueno en sus dos primeras temporadas: Modern Family.
Si son televidentes, conocen el sentimiento, es esa nausea que nos viene al minuto 19 cuando de repente empieza la musiquita, y una voz en off nos dice la moraleja de la semana. Ojo, no es que considere que todas las comedias tienen que ser cínicas, Seinfeld en potencia, simplemente que esta serie era diferente, uno encontraba otras cosas, que ya no están.
Y no es porque el elenco haya cambiado, o los guionistas: no hay más que ver las situaciones realmente graciosas, como el encuentro de Phil y Hailey antes de los títulos, la secuencia de Mitchel en el ascensor, o el chiste recurrente de que Phil se casó con Claire por no poder cortar con ella abiertamente en el momento oportuno. De todas maneras, también estas situaciones, más o menos graciosas, parecen cosas aisladas, no parte de una historia más grande. De hecho, a 10 minutos de haber terminado de ver el episodio, ya me olvidé de cual era el conflicto entre Jay y Gloria. Y hasta algo del timing que solía ser tan preciso se perdió: díganme que no soy el único al que la escena del Tableau Vivant que le dio el nombre al episodio en un momento se puso incómodamente larga. “Vergüenza ajena” de larga. 
Por si me cabía alguna duda de que estoy dejando otra serie más (y ya son varias en el año... como estoy!), las declaraciones de este tipo que les mencionaba más arriba, terminaron de convencerme. Un episodio más, el final de temporada, y buenas noches.