martes, 22 de julio de 2014

Comentario: Masters of Sex 2x02 - Kyrie Eleison

“What does makeup have to do with medicine?”
La semana pasada fue fácil notar que Masters of Sex pegó un salto cualitativo desde la temporada anterior, y más allá de las cuestiones narrativas formales que puso en ejercicio desde el guión y la dirección, había un... algo más.
Este segundo episodio ayuda a comprender un poco mejor que es ese “algo más”: mientras que la excelente primera temporada de la serie fue un poco más... telenovelesca, si se quiere, apoyándose en el lo hacen-no lo hacen de Bill y Virginia, el hecho de que ahora efectivamente, LO HACEN, había que abrir el juego, y lo están haciendo de un modo que nos puede ahora resultar como el más lógico, pero que también implicaba un riesgo. Verán, la comparación fácil de Masters of Sex siempre fue Mad Men, pero el programa parecía funcionar como “Mad Men light”, tomando los elementos superficiales de la nave madre, pero no aquellos más profundos que hacen de Mad Men ese elemento sobre analizable que permite infinitas lecturas y re lecturas.
El potencial siempre estuvo, y me alegro que finalmente sea explotado. 
Si hay un tema central a este episodio, y que viene del anterior, es qué triste que es la posición de la mujer en ese momento histórico: las mujeres son Libby Masters, máquina de hijos, o unas casquivanas que deben ser otracisadas como Virginia, sin puntos intermedios. Si alguna se anima a salir por una tangente, como Lilian DePaul o Betty, mejor que se atengan a las consecuencias. Y ni hablar si demuestran un comportamiento sexual ligeramente fuera de la norma. Como las historias personales de Betty y Lilian y la joven paciente Rose nos informan, ni siquiera se puede contar con las madres para tener un rol más comprensivo. El único antídoto es un poco de hermandad entre mujeres, y claro, ese es el fuerte de Virginia, siendo el ángel de la guarda de Lilian DePaul aunque ella no lo quiera (hablando de no querer, seguramente Vivian Scully no se siente demasiado hermandad con Ginny en este momento) o hasta de Barbara, la nueva secretaria de Bill, a quien le iba a hacer algo poco sororidario hasta que la conoció en persona. 
La que sorprende con su momento girl power es justamente Betty, que entiende como nadie la problemática de “el caso de la semana” de Rose, dando unos buenos consejos como sólo alguien que “estuvo ahí” puede hacerlo.
Claro que no todas las mujeres del programa están igual de capacitadas para la hermandad, y lo que podría haber sido un momento de complicidad y sororidad entre Libby y la nueva niñera termina desvirtuándose en una cruel rivalidad. Tengo esperanza que esa relación tome un ángulo más positivo: Libby definitivamente necesita una aliada, y Coral definitivamente necesita poder flotar por sobre la trifecta de género, raza y pobreza de la que viene.
El episodio también hasta se da el lujo de ponerse juguetón con el tema griego (de ahí su nombre), con distintos grados de éxito, desde la doble referencia de “griego” como anal, hasta la tragedia pura y simple de los conflictos entre madres e hijas (incluyendo un hysterios en cuestión) y la tragedia implícita de el Dr Langham tirándose el lance a la hija de su amante. Y claro, no hay tragedia sin ojos arrancados para cegar, como en la tragedia personal de Betty. 
Masters of Sex, como The Americans u Orange is the new black, sale con todo a probar que “segunda temporada” no tiene que significar “estancamiento evolutivo”. Brindo por ello.

Algunas observaciones al paso:

  • Claro que no todo lo propuesto funciona: la referencia al “anal” implican un nuevo supervisor para Bill citando a Sade y un gastroenterólogo con importantes fetiches. El juego del entrecorte entre ambos funciona si se lo toma con cierta liviandad hasta que tiene un...errr, climax, bastante innecesario.
  • El caso de Rose tiene algo de “caso de la semana” al modo serie de procedimientos que tampoco me termina de convencer, y que solamente termina justificándose con el momento de Betty en el último minuto. 
  • Los Scully están convenientemente de paseo por Italia. Es bueno que aunque no puedan aparecer en cámara sigan siendo parte de la historia. 
  • Se suma a la serie la genial Betsy Brandt, Marie de Breaking Bad, como la nueva secretaria de Bill. No se trae una actriz de semejante wattage al elenco para un episodio solo, espero ver más de ella. 
  • Estos dos episodios son dos más de los que creí que íbamos a tener la posibilidad de disfrutar a Julianne Nicholson como Lilian DePaul. Su metástais lamentablemente apunta a que no serán muchos más.


2 comentarios:

  1. Disfrute mucho de este episodio, y como vos noto que se ha levantado el nivel. Con respecto al paralelismo con Mad Men, la comparacion entre Libby y Betty Draper parece ser inevitable, sobre todo ahora que Libby esta en su etapa "no hay mas ciego que el que no quiere ver", como lo estuvo Betty en las primeras dos temporadas. Aunque hay diferencias, por supuesto, Libby no parece ser narcisista como Betty (vos sabras mejor que yo hacer el diagnostico), pero la rivalidad con la niniera me recordo a la de Betty con Carla (soy Buena hasta que soy mala).

    ResponderEliminar
  2. A proposito: cuanto de verdad hay en este enunciado que lei en una review?

    "Michelle Ashford (creator) is a feminist and we can definitely see that watching the series".

    ResponderEliminar