martes, 20 de agosto de 2013

Mi discos favoritos: Sade - Diamond Life


Mis discos favoritos

¿Qué hacen dos chicos de 15 años escuchando discos que hoy no podrían ser clasificados de ningún otro modo que "discos para adultos"? Como en tantas otras cosas, la respuesta es "eran los ochenta", pero para tratar de entender mejor como Diamond Life se transformó en un Disco Favorito tanto para mi como para el columnista invitado, Pablo Costa Wegsman, sigan leyendo. 

Diamond Life – Sade Por Pablo
Sade, que no se pronuncia “sade, “seid”, ni “sadi”, sino shar-day, es, seguramente, una banda que tampoco necesita presentación, y mucho menos el disco que nos ocupa. El éxito de “Diamond Life”, primer trabajo discográfico del grupo, es casi icónico: llegó al puesto 2 del ranking de discos del Reino Unido, permaneciendo en este por 6 meses, al puesto 5 del mismo ranking de los EEUU, número 1 en varios países europeos, con ventas de millones de copias, y recibiendo el Brit Award  al mejor disco británico del año en 1985… Y los éxitos de la banda continuaron, con Promise, su segundo trabajo, llegando a número 1 en el Reino Unido y los EEUU; y trabajos posteriores en puestos 2 y 3 a ambos lados del océano, en los 80´s y 90´s. Las ventas del grupo están certificadas por la  Recording Industry Association of America en 23,5 millones de copias en ese país, y se calcula que sus ventas mundiales ascienden a  más de 50 millones. Poca cosa, ¿no?... y ni hablar de sus giras, sus conciertos, (que mis compatriotas tuvieron la oportunidad de disfrutar no hace mucho tiempo)…
Recuerdo perfectamente cuando Sade apareció en la escena musical: mediados de los 80´s, 1984 para ser preciso, una época en la que artistas aparecían cada día como hongos después de la lluvia, y muchos desaparecían casi tan rápido. No Sade, NO. Clasificados como R&B (británico, claro), en esa época nosotros los calificábamos como jazzy, junto a Bryan Ferry y otros. Aunque esta “calificación” era bastante arbitral, y estaba más basada en su glamour, su buen gusto, su coolness y smoothness, si se quiere. Lo recuerdo muy bien porque nos rompió la cabeza a muchos… y lo más curioso del caso es que no tenía nada que ver con nuestra música favorita del momento, el techno.
El disco comienza con la que es, probablemente, la canción más conocida de Sade, “Smooth Operator” ¡Y qué temazo! Sólo el comienzo con el recitado es una maravilla en sí misma: “He's laughing with another girl and playing with another heart. Placing high stakes, making hearts ache. He´s loved in seven languages. Diamond nights and ruby lights, high in the sky. Heaven help him, when he falls”. Lamentablemente, en algunos cortes para la radio esta introducción fue “amputada”, perdiendo el tema  gran parte de su magia. En realidad, toda la letra es brillante, tan obvia y sutil a la vez. El ritmo es sensual y pegadizo, el saxo, ostentoso y perfecto al mismo tiempo… la voz, impecable, y la interpretación, adorable. El video, dirigido por Julien Temple, termina de definir la atmósfera de sofisticación que rodea a la canción.
Your love is King”, primer corte del grupo, editado antes de la salida del disco, es otra canción maravillosa, y el simple más exitoso de la banda en el Reino Unido. Y aquí pasamos de lleno a una canción de amor, después de una, si se quiere, de desamor. Y cuando Sade escribe y canta una canción de amor, nunca se queda en chiquitas; ya con el título podemos darnos cuenta de ello. Una canción absolutamente sensual, y con algunos guiños sexuales también (“touching the very part of me”, “I´m coming up, I´m coming”). Volvemos a esos perfectos saxos melosos, que se repiten en todas las canciones del disco y que, sorprendentemente, no llegan a aburrir (no, no es “Careless whisper”). 
Hang on to your love”, también cortada cómo simple, sigue en la dinámica de “Your love”; otra canción de amor, aunque un poco menos melosa, con un ritmo más movedizo, y donde destaca la guitarra, con un sonido casi “nilerogeano”. 
El disco continúa con una seguidilla de hermosas canciones, entre las que destacan "When Am I Going to Make a Living", segundo simple del disco y un desmerecido fracaso comercial;   “Cherry pie”, melosa como su título, con un maravilloso bajo, y un arreglo atenuadamente disco; y “I will be your friend”, por la belleza de su letra, y una sublime interpretación.
En realidad, es difícil destacar canciones de este disco, majestuosamente producido por Robin Millar, ya que el mismo es una obra de arte completa; uno de los pocos discos que siempre puedo escuchar de comienzo a fin. Un tributo a la música, y al amor. 
Diamond Life – Sade Por Gus
Algunas de las cosas que me preocupaban en 1984: los sintetizadores, los cantantes andróginos, las bandas con sintetizadores y cantantes andróginos, la revista Smash Hits. De todo esto, es difícil ver cómo Sade podría haber entrado en mi radar salvo por aparecer en la Smash. Pero no solo en la Smash… Sade también estaba en la Newsweek sobre Girl Power (la clásica con Cyndi Lauper en la tapa) mencionada en la misma oración que Alison Moyet. Eso para mi ya era suficiente para pegarle una escuchada.
Claro que salvo alguna raíz común en el R&B, nada une a Sade y Alison, una tan contenida y la otra tan desbordada. Pero en esa contención estaba el secreto. Había algo en Sade, banda y cantante, que pedía ser descifrado, un algo más. Había inmediatez, por supuesto, Smooth Operator era un hit porque la radio lo amaba, pero pasados los hits, para estos inmaduro oídos, todo era nuevo, misterioso, climático.
Otro adjetivo que solíamos usar para describirla, junto con Pablo, era “gélido”. habíamos comprado el paquete de prensa completo, y junto con esa clásica foto con sus guantes de cuero de dominatrix, estábamos convencidos de que era distante, clínica, fría. 
Claro que Diamond Life aun no se había transformado en el más claro ejemplo de “disco para coger”, justamente por su inmensa intimidad y calidez, y mientras nuestras mentes de 15 años hacían chistes sobre lo aburrido que podía ser ver a Sade en vivo, ni podían imaginarse que se transformarían en uno de los más consistentes y buscados artistas en vivo. 
Todo en Diamond Life es una invitación a prestar atención, a ir más allá de lo obvio: ir más allá de los super hits que abren el disco, ir más allá de las percibidas “limitaciones” de la cantante, clásico ejemplo de confundir falta de efectismo con poca destreza técnica, ir más allá de la influencia de Bryan Ferry Avalon/Boys &Girls (que está, pero las décadas de distancia nos hacen relativizar) y hasta descubrir cual es la manera correcta de pronunciar ese maldito nombre...
Claro que no fuimos los únicos en malinterpretar la “formula” y cuando el jazzy se hizo popular lo único que quedó fueron un montón de artistas de FM con saxo de fondo y nada para decir, mientras que Sade y los chicos siguieron experimentando, creciendo, explotando el minimalismo de Frankie´s first affair en obras de arte posteriores como Is it a crime?, o los hits casi tirando a bailables como When am I going to make a living en futuros crossovers como Paradise
Diamond Life y Sade son productos de una época en que todavía se podía experimentar y transformarse en una estrella pop, algo inconcebible 30 años después. Hoy serían en el mejor de los casos un artista de un sello menor de jazz, saldrían en caras revistas de estilo en lugar de las de teeny boppers, y ningún quinceañero tendría la oportunidad de empezar un romance de tres décadas con los artistas. No pasa un solo día que no agradezca haber crecido en ese momento.



4 comentarios:

  1. Gabriel Balderrama20 de agosto de 2013, 18:42

    Este album me trae tan buenos recuerdos. Estaba yo de vacaciones de invierno en la gran ciudad con mi entonces mejor amigo. Veniamos del campo (o, mas precisamente, de La Isla). La tia de ese amigo en ese momento estaba casada (o juntada) con Lalo Mir, y vivian en un alucinante penthouse en el coqueto edificio de Santa Fe y Rio Bamba (el que tiene la cupula, enfrente de Babieca. La cupula quedaba sobre su propiedad, con un ventanal hacia la esquina). Nosotros nos aljabamos alli.
    Lalo tenia un programa en Radio del Plata, que por entonces quedaba sobre Avenida Santa Fe no lejos de alli, el que co-conducia con Elizabeth Vernaci. Y ese dia que fuimos a la radio estrenaron "Smooth Operator".
    Game changer.

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  2. Quiero aportar un par de cosas sueltas que se me vienen a la cabeza cuando leo/escucho Sade. Algo así como "Sade en mi vida": tenía 4 años cuando salió el disco que mencionan, pero más tarde me toparía con él por esas cuestiones que llevan a que nos topemos con ciertos discos. En principio, Sade, el nombre de artista/banda siempre me remitía al Marqués de Sade. Honest truth. Luego, con el correr de los años (ay, la literalidad de las frases gets me every time), escuché una canción de Sade, Sí, "Smooth Operator", en un cassette compilado etiquetado como "lentos internacionales" -con sus correspondientes títulos en castellano, claro- que mis padres se hacían grabar por el DJ local de Pto. Madryn (el "pelado RAC", como lo conocíamos en el pueblo). Me gustaba mucho y lo escuchaba muchas veces. Y eso que seguía siendo chica (pero ya desde entonces escuchaba "música de grandes"). Más años pasaron y de nuevo me topé con Sade; esta vez en la película "Philadelphia" y su versión de Please Send Me Someone To Love. Listo, adoré. Varios años después, grande sería mi sorpresa cuando leo, mientras investigaba sobre cultura para escribir un libro sobre Nigeria (oh yeah), que Sade había nacido en esas tierras africanas. Listo, fue buscar Diamond Life y darle play cada tanto. Como ahora mismo estoy a punto de hacerlo!

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  3. Genial historia, me matan las asociaciones que tenemos todos con la musica

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  4. Ahhh, jovencita...
    Lo de escuchar "musica de grandes" es algo que me es muy caro (un poco por ahi viene mi parte del comentario)

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