lunes, 30 de septiembre de 2013

Irreversible y final: algunas notas sobre el final de Breaking Bad y los finales en general

Obviamente que esto contiene spoilers para Breaking Bad y otras series que terminaron hace años. Si te molesta, andate.

Voy a dejar a otra gente analizar la interacción histérica entre las redes sociales y ciertos fenómenos televisivos, de los cuales tuvimos como una pre historia con el infame smash cut con que terminaron los Sopranos, una prueba piloto fuera del laboratorio con el final de Lost y ahora la cosa verdadera y salvaje con el final de Breaking Bad. Pero si quería pensar por un momento por qué la presión sobre el final de las series.
A nadie le gusta invertir tanto tiempo en una historia y que esta no tenga un final de algun tipo (si bien considero que Tony y familia tuvieron un final, puedo entender como ese final abierto puede leerse como un no-final), pero lo cierto es que la estructura de las series en general (productos con por lo menos media centena de episodios que se emiten a lo largo de años) no es demasiado conducente al tipo de final que puede tener una película o hasta una telenovela (estas también tienen montones de episodios, pero el conflicto principal suele ser uno solo y de una misma naturaleza romántica): sostener una serie a lo largo del tiempo requiere de combinaciones de personajes y sub tramas, muchas de ellas que se abren y cierran en puntos aleatorios de la narración, por lo que no esperaríamos que tengan un cierre final. Aun cuando esto se espere y se logre, no deja de ser un poco un rejunte forzado para dejar satisfechos a muchos, pero que a veces poco tiene que ver con el concepto original. Un buen ejemplo de esto es el final de Six Feet Under, que existe consenso que fue aún superior a grandes tramos de la serie en sí, y que funciona como un hermoso cortometraje con varios guiños para los fieles de la serie que como un “finale”, como le llaman en los Estados Unidos, propiamente dicho.
Y esto nos trae a Breaking Bad y su recién emitido final. Al calor de esa gran hora de televisión y las 2 o tres que le precedieron, ya hay voces que hablan de “mejor de todos los tiempos” algo que solo podremos juzgar, justamente, con el paso del tiempo. Prefiero no aventurar tanto, pero sí destacar que es lo realmente original que nos trajo BB, y es es ser una historia, una sola historia, larga y sinuosa, con un claro principio, y como vimos ahora, un claro final. Una sola historia con un protagonista excluyente, un acompañante, y varios (pocos) secundarios, más un puñado de adversarios, que más allá de que tengan sus adherentes, no son más que pruebas en el camino de este “héroe” en el sentido Campbelliano del término. Una historia que en lugar de contarse en dos horas de película se contó en 62 horas televisivas con sus correspondientes pausas en el medio.
Una historia, que como esas llaves que caen oportunamente de una luneta en el episodio final, tuvo tanto de arte y oficio como de suerte: de estar fuera del radar competitivo de los ratings (y ser de las primeras en beneficiarse por los canales alternativos de disfrute de contenidos), de varias ideas locas de casting que funcionaron de maravillas, de no haber perdido parte del elenco por problemas de salud o dinero (y que cuando así fue resulto ser para un programa mejor). Vince Gilligan tenía una historia que contar, y la contó entera. Con mínimos guiños para la tribuna, pero fiel a sí mismo y a todo lo anterior.
Esta clase de visión, y la oportunidad de ejecutarla libremente, también hizo que más allá de la presión generada en el entorno para que el final entregara resultados, la historia no tuviese que sorprender más que en lo mínimo (una ingeniosa manera de disponer del dinero, una admisión que no redime pero explica al protagonista), porque el final ya estaba contado. Lo que faltaban eran los detalles, pero si vamos a contar sobre the rise and fall of Walter White, la serie podría haber terminado hace dos semanas en Ozymandias y habernos dejado a todos mayormente contentos. La presión por el final era nuestra, no de los creadores, que en lugar de producir UN final y dejar disconformes a todos (coff, Lost, coff), tejió una historia final integral y magistralmente narrada a lo largo de varias semanas.
No soy un cuarto de fan de Breaking Bad de lo que son varios de los que me rodean: la serie nunca me generó más que un interés clínico de cosa bien hecha y fenómeno social, pero nunca me conectó emocionalmente desde el momento inicial, y no tuve problema en abandonarla con lo que consideré una traición narrativa con el toque Night of the living dead que cerró la temporada cuatro; pero que meritoriamente, y creo que por primera y tal vez única vez, logró hacerme volver. Tampoco me sedujo la ambigüedad de sus protagonistas ni caí en el apologismo del (los) anti héroe(s). Y la infalibilidad de “la ciencia” del programa siempre me resultó traída de los pelos y tan creíble como el final de una película de Bond (ver: la metralleta oscilante del episodio final).
Aun así, me saco el sombrero ante la maestría narrativa, ante la claridad de visión, ante el intentar hacer algo ambicioso, y que salga con éxito.
Pero no pidamos ahora finales así para todas las series, el destino de Don Draper probablemente se vería mejor servido por la ambigüedad que rodeó a Tony Soprano, y mucho de lo que está mal con la comedia actual es culpa de Ross y Rachel. Disfrutemos de Breaking Bad como esa cosa única y brillante, y sepamos apreciar haber tenido la oportunidad de verla desenvolverse en tiempo real.  


5 comentarios:

  1. Gabriel Balderrama1 de octubre de 2013, 08:09

    Un terapeuta una vez me dijo "no hay finales felices". Con el tiempo aprendi que simplemente no hay finales. Aun ante la finalidad de la muerte, para aquellos que (como yo) creen en la continuidad de la psique mas alla de la vida fisica ni siquiera ese es un final. Es la muerte de Walter White (o la de Hank hace un par de semanas) el final de su(s) historia(s)?

    Los finales de historias, tomen estas la forma de cuento, novela, programa de television o vida, son finales provisorios, interinos. El final provisorio de 'Breaking Bad' fue satisfactorio para una gran parte de la audiencia masiva que seguia el show, incluyendome, porque ademas es promisorio.

    Para Jesse, promete una vida en libertad, una libertad que ha aprendido a valorar como resultado de una cadena de errores que lo resumieron a la esclavitud, a ser una carcaza humana sin alma y a perder a las dos mujeres que le importaron de una manera horrorosa.

    Para Skyler, promete la exoneracion de sus delitos, y la posibilidad de rehacer su vida fuera de la sombra de la criminalidad de su marido. Contando con su hermana, una hermana que se preocupa por ella a pesar de las mentiras y esa complicidad que, a traves de una complicada cadena de eslabones causales, llevaron al asesinato de Hank.

    Para Flynn y Hollie, promete la seguridad economica de por vida.

    Y para Walter White, promete que su legado de oscuridad y crimen van a asegurar que la gente del Sud Oeste Americano "recuerde su nu nombre".

    La audiencia de masas proyecta en este final provisorio tan promisorio sus propias esperanzas: Jesse se muda a Alaska, donde tiene una carpinteria, se casa y tiene hijos. Skyler se muda a Texas, donde conoce a un viudo ganadero con quien tiene un exitoso segundo matrimonio. En su tiempo libre, escribe esa novela que no habia empezado al principio de la serie. Marie no se vuelve a casar, adopta a un bebe de Africa y continua viviendo en su casa de Albuqerque de la pension que recibe de la DEA y de su negocio de venta de piedras semi-preciosas online, el que creo en homenaje a Hank. Flynn estudia abogacia, y Hollie es neuro-cirujana.

    Nadie quiere pensar en otros finales alternativos. Jesse vuelve a reencontrarse con Badger y Skinny Pete, la policia lo atrapa y se suicida en su celda. Skyler sigue trabajando en una agencia de taxis, es condenada a prision en suspenso y jamas se recupera. Flynn se gasta todo el dinero en drogas y deudas de juego. Y Hollie crece para ser una stripper.

    Este final ha resonado con tanta gente porque permite todo estos sucesivos finales (provisorios) de alguna manera felices. Y a estos finales provisorios les seguiran otros, y otros, y otros.

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  2. Coincido con mucho de lo que decis, aunque materialista como soy, soy mas de concebir finales, finales.
    Me gusta de todas maneras que la historia que termino, como terminan las historias humanas, con la muerte biologica, es la de Walter, como bien decis, todas las demas estan abiertas, y son de lo que creen que el segundo escenario, el "negativo" si queremos, para Jesse y Skyler es el mas probable. Pero me gusta tambien que nos podamos quedar con esa duda.

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  3. Gabriel Balderrama1 de octubre de 2013, 09:24

    A material, a material... world.

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  4. me pregunto si el final universalmente aclamado de BB tendrá influencia en el de Mad Men -que ya adoptó la temp. final dividida en dos- si Weiner tenía pensado un final sutil/ambiguo Soprano todos estos halagos a BB lo harán cambiar de parecer?
    Sobre los finales me parece que un mal final no debe arruinar el viaje, la trayectoria hacia la meta, para mi una serie no debe ser vista como una pelicula de 100 horas.

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  5. No creo que el contenido del final se vea afectado, pero si tal vez alguna cosa mas del formato.
    En cuanto a la pelicula de 100 horas, creo que esa es la innovacion formal de BB. Casi ninguna otra serie se mete en eso, escencialmente porque es anti televisivo

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