miércoles, 5 de septiembre de 2012

Muy lejos de los Campos Elíseos : Sobre Elysium, el nuevo album de los Pet Shop Boys



El peor enemigo de la satisfacción, es, sin lugar a dudas, la expectativa. Cuanta más alta la expectativa, seguramente más decepcionante va a ser el resultado.
Nos pasa con todo: con esas vacaciones tan planeadas, con ese beso tan esperado… o más acorde con este blog, con esa película tan manijeada, esa serie con “consenso unánime” o ese disco de un artista que nos encanta. De hecho, si piensan en algunos de los posteos mas negativos que presentado en los últimos meses, tiene que ver justamente con eso: lo que a mi entender fue una película sub estándar de Batman, o la abrupta caída de calidad de Modern Family o The Big C. Este año tuve varios de esos momentos “oh, no…”, pero no siempre me tomo el trabajo de escribir sobre ellos, o si lo hago, es medio indirectamente (digamos que MDNA de Madonna no me prendió en llamas, precisamente, pero en lugar de tomarme el trabajo de escribir mil palabras al respecto, cualquiera que lea mi comentario sobre el show de el entretiempo del superbowl puede deducirlo).
Lo que despierta mi escribir hoy aquí es el pronto a salir nuevo álbum de los Pet Shop Boys, Elysium. Verán, como ya lo comente en varias recientes ocasiones, soy fan de los PSB: me caen bien musicalmente, me parecen gente interesante, se han destacado en varios medios (discos propios y ajenos, autores de canciones, autores de libros, actuaciones en vivo, presentaciones multimediales, video) y general estamos en sintonía cultural y política. Lejos ha quedado claro su Etapa Imperial, pero suelen ser consistentemente gente no decepciona, o al menos no lo hacen feamente (como si lo puede hacer, Madonna, pongámosle). Aun un flojo álbum de los PSB (pensemos Release, del 2002) lo podemos atribuir mas a un experimento fallido (“los Pet Shop Boys hacen un disco de brit pop!”) que a una caída real de calidad.
Las señales de que algo podía salir mal, estaban ahí: la innecesariamente larga (e inamovible) gira Pandemonium de presentación de Yes, la conversación off the record sobre reciclado de viejas canciones de inventario y la gota que rebalsó el vaso, la elección de Andrew Dawson como productor, un ignoto con pedigree de hip hop. El pánico nos arrebató junto con un cercano círculo de amigos que apreciamos a los PSB desde el momento en que lo supimos, el fantasma de lo que en clave llamamos el “Hard Candy Massacre” (en relación del los espantosos álbumes de Madonna y Duran Duran producidos por Timbaland y que salieron a la venta casi al mismo tiempo): hemos escuchado experimentos PSB que flirtearon desde el italo hasta el jungle, del disco al brit pop, de Broadway al electroclash y hasta en algunos duros momentos de digerir con la música brasileña. Pero ¿hip hop, señores gay cincuentones ingleses de más de 50 años? Por favor…
La buena noticia es que no hay rastros de hip hop en todo el álbum. La mala noticia es que el disco es tan, pero tan…triste, que hasta hubiésemos preferido un fallido disco de hip hop, echarle la culpa al productor y olvidarnos del tema.
Pero no, el problema es otro, estructural, y del que no se puede culpar a nadie más que a Tennant y Lowe. Las canciones son malas, aburridas, trilladas. Los arreglos poco imaginativos. El control de calidad claramente no está funcionando: esto es material que en el mejor de los casos tendría que haber quedado relegado a algunas caras B. Ya los dos adelantos nos dieron mala espina: la balada Invisible y el  ‘corte olímpico’ Winner se destacaban justamente por lo poco destacables, canciones que claramente no merecían ser elegidas para difusión, y en el caso de Winner, apelando a una demagogia que rara vez termina dando buenos resultados (cada vez que los PSB juegan para la hinchada, tienen hits que solamente son apreciados por los no-fans: Go West, New York City Boy, etc.). Y tampoco se malinterprete esto como una reacción anti-balada: algunas de las mejores canciones del dúo califican como tales, y de hecho, esta acordado que lo que es la obra maestra de la banda a nivel álbum es su disco más tranquilo, Behaviour. El problema no es con los BPM de las canciones, es que son espantosamente aburridas. Y son mayoría, casi más de la mitad del álbum. Encima de eso, el resto no es que brille, precisamente, generando una respuesta más de “seh” que de “SI!”. Hay algunos momentos que nos indican que ahí abajo podría haber un buen disco, como el potencial hit A face like that, o la canción de cierre Requiem in denim and leopardskin, que probablemente cae mejor por su titulo que por los meritos reales que tiene. Hay algo un poco más experimental, Ego Music, que hace 15 años hubiera sido una festejada cara B y hoy genera más una reacción de “por lo menos les queda UNA idea…”.
Igual, nada de esto nos prepara para lo que retrospectivamente va a ser considerada la Peor Canción Que Los Pet Shop Boys Hayan Grabado: un adefesio llamado Hold On, que solamente puede ser empezada a definir como “Heal the World de Michael Jackson interpretado por USA for Africa en un musical de Broadway protagonizado por niños de preescolar”. Decir que es un atentado al buen gusto es poco. Es un insulto al oyente. Es tomar cada trillado cliché de “canción con mensaje” y ejecutarlo como solamente puede ser considerado como una estética de peluquera de barrio vieja. El rechazo que genera es visceral, trasciende lo intelectual o afectivo. Solamente justificable si nos enteramos que hay un caso de demencia senil entre los muchachos, porque si no…
Y más allá del chiste sobre senilidad, sabemos que si quieren los Pet tienen potencial. Su álbum anterior, Yes, fue de lo más vital que grabaron en diez años. Si era necesario esperar un tiempo a que salieran mejores canciones, probablemente era mejor tomárselo. Mientras tanto, esperemos que en la venidera gira de presentación se limiten a solo algunas piezas seleccionadas y se despachen con algunos hits desintoxoicantes, porque si no va a ser más sufrimiento que pone a prueba la banca que uno les tiene a ciertos artistas.

1 comentario:

  1. Pues yo creo que es un gran álbum,de esos a los que les coges cariño con las escuchas, lo que se denomina un groover. Hold on es sonrojante y Winner waltdysneyana,pero hay joyas que remiten a los PSB de Behaviour:Memory of the Future es uno de sus mejores himnos, Give it a Go te seduce conforme avanza y te apetece escuchar un día nublado mirando la vida por la ventana de tu bloque.
    Invisible me parece exquisita,con el dúo menos pretencioso que últimamente. Y Breathing Space tiene un noséqueé como otras baladas de antaño que no tienen necesariamente por qué ser singles. Al principio me pasó lo mismo que a muchos (parece un coñazo de disco,me dije),pero cuando me relajé, el disco también lo hizo, y ahora nos citamos para tomar un café juntos.

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